A la madre se le respeta.  Y esto es especialmente cierto en México, dónde la madre juega un papel importantísimo como símbolo y personaje. Bien dice Santiago Ramírez, en su intento por mostrar un perfil psicológico de la sociedad mexicana, que el mexicano se caracteriza por tener un exceso de madre. Pero este exceso de madre también tiene una parte lingüística, ya que no sólo hablamos de nuestras progenitoras cuando hablamos de esta u otra madre. Nuestra obsesión semántica por la madre puede confundir al viajero casual que,  al enfrentarse con una avalancha de acepciones,  tiene dificultades para distinguir lo bueno de lo malo y lo cordial, de lo meramente agresivo.      

Partirse la madre. Esforzarse mucho y, también, golpearse muy fuerte. Por ejemplo: “Me parto la madre en el trabajo para pagar la renta” o “Me partí la madre en el trabajo y necesito un doctor.”

Madres. Cosas. 

Madrecita. Utilizado para calificar objetos como “más pequeños de lo deseado”. También es un apelativo de respeto hacia mujeres de edad avanzada.  

Me vale madres. Expresión de desinterés. 

No tienes madre. Sentencia reprobatoria para condenar conductas ajenas (que nosotros también practicamos, pero que jamás aceptaríamos públicamente). No tener madre es, básicamente, ser un sinvergüenza.   

Estar a toda madre. Estar estupendo.

¡Qué poca madre! Juicio de valor negativo. 

Estar hasta la madre. Mostrarse particularmente harto de alguna situación. También, estar bien pedo.    

Madre. Sinónimo cuasi universal aplicable a objetos inanimados y animales pequeños. Forma más simple de la sustitución léxica en el español de México. Por ejemplo, en la oración “Pásame el reloj que está encima de aquella repisa”, podemos sustituir los dos sustantivos, teniendo como resultado “Pásame la madre que está encima de aquella otra madre”.  

Estoy madreadísimo. Situación en la que se encuentra una persona que ha caído en los excesos, ya sean de naturaleza deportiva, laboral, etílica, lúdica o cualquiera de sus combinaciones. 

¡Madres! o ¡En la madre! Expresión de incredulidad o asombro.

¡Qué madriza! Utilizado para calificar una batalla como desigual. Por ejemplo: “¡Qué madriza le puso Alemania a Brasil!”.

¡Qué madrazo! Expresión de asombro o preocupación a consecuencia de la intensidad en una colisión. 

Ni madres.  Nada. “No entiendo ni madres”.

¡Ni madres! Negación rotunda. 

Vamos a partir madres. Expresa seguridad en la victoria en un contexto competitivo. También es una invitación a la violencia… 

Valió madre(s). “Se echo a perder”. Aplica para planes, empleos, relaciones interpersonales, salud, electrodomésticos y comida. Por ejemplo: “Dejaste la leche afuera del refri y valió madres”.  

A chingar a su madre. Invitación a que alguien deje el recinto en el que se encuentra en ese momento y busque uno nuevo.  ¡Fuera!