“De ninguna manera volveré a México, no soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas”. Esto fue lo que dijo alguna vez el famoso pintor Salvador Dalí al visitar nuestro país.

La enorme diversidad que ostenta México se dio, en gran parte, gracias al choque de culturas que ocurrió hace 500 años, con la llegada de los españoles. En lo que hace a la espiritualidad, se fusionaron dos cosmovisiones, con sus fes, sus deidades, su temor a lo desconocido y su esperanza de la vida eterna después de la muerte.

A pesar del plan sistemático de los invasores para imponer su fe, los pobladores nativos siguieron adorando a sus deidades y celebrándolas bajo el nombre de santos católicos. Otras divinidades se transformaron en nuevas advocaciones y un claro ejemplo de esto es la Santa Muerte, sobre quien te hablaré en este artículo.

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La Santa muerte es la representación física de la transición que ocurre entre dejar la vida y formar parte del mundo de los muertos. Se le representa como un esqueleto vestido con una túnica oscura que le cubre desde la cabeza hasta los pies y que posee además otros elementos:

La guadaña simboliza la igualdad de todos los seres vivientes ante el creador pues todos sucumbiremos ante la muerte.

Su representación esquelética representa la similitud de todos los seres humanos al abandonar la existencia.

Sus ojos rojos encierran el simbolismo de la sangre que une a todos los seres humanos, sin excepción.

El color de su vestimenta depende las peticiones del creyente y son los siguientes:

La Santa Muerte de los Siete Poderes
Posee siete colores diferentes en alusión a que se le hacen todo tipo de peticiones.

Color blanco
Simboliza el bienestar y la pureza que alguien puede necesitar en su vida.

Color hueso
Es colocada en los negocios y hogares para conseguir paz, armonía y éxito.

Color rojo
Representa aquellas peticiones de amor, simboliza el color de la sangre que recorre nuestro cuerpo y se acumula en el corazón como las emociones.

Color azul
Es la predilecta para las peticiones en el plano profesional, para lograr el éxito laboral y el buen ambiente en el trabajo.

Color amarillo
Socorrida por aquellos que quieren soluciones a problemas menores y por aquellos que no encuentran la salida a aquello que los aqueja.

Color dorado
Permite la tranquilidad económica tanto en los negocios como en el hogar.

Color ámbar
Ideal para los hospitales y centros de rehabilitación de personas con problemas de drogas y alcohol.

Color verde
Representa el ideal de la solución a problemas de leyes y justicia, para que los problemas se resuelvan con plena imparcialidad.

Color café
Socorrida para tener la fortuna de salir ileso día con día en cuanto a cualquier problema que pudiera surgir.

Color negro
Representa la protección total en cuanto a magia se refiere, y el equilibrio entre el bien y el mal.

Color morado
Es venerada por aquellos que buscan despertar sus capacidades psíquicas y desarrollar su espiritualidad.

Existen diversas representaciones de la santa muerte que varían de acuerdo a la posición en la que se le coloca:

  • En cuclillas: representa la búsqueda del ser humano por sus anhelos y el desarrollo de la paciencia para poder obtenerlos.
  • Parada con una guadaña en mano: representa la justicia y la equidad de la muerte.
  • Sentada en un trono: representa a la muerte como un rey, ante el cual todos habremos de comparecer al final de nuestros días.
  • Con reloj de arena: representa el tiempo que se consume en la vida de cada ser viviente, para recordar que sin importar el origen de cada uno, el fin es la muerte por igual.
  • ¿Pero cuál es el origen de este culto?

    Para las culturas nativas, la muerte también fue motivo de tristeza y de preocupación, lo que se puede apreciar en numerosas manifestaciones culturales, como este poema de Nezahualcóyotl:

    “¿Adónde iremos?

    ¿Adónde iremos
    donde la muerte no existe?
    Más, ¿por esto viviré llorando?
    Que tu corazón se enderece:
    Aquí nadie vivirá por siempre.
    Aun los príncipes a morir vinieron,
    Los bultos funerarios se queman.
    Que tu corazón se enderece:
    Aquí nadie vivirá para siempre”.

    Entre los nahuas existió la figura de Mictlantecuhtli (Señor del Lugar de los muertos), quien junto a su consorte Mictecacihuatl (Señora del Lugar de los muertos) gobernaban el Mictlán (Lugar de los muertos), que es el sitio en donde uno podrá encontrar el descanso eterno de su alma. Los mayas tenían a Yum Kimil, a quien también se le conoce como Ah Puch, quien gobierna el inframundo maya llamado Xibalbá.

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    Lorenzo Luevanos, en su ensayo “El culto a la Santa Muerte nos dice”:

    “El culto a la muerte existe en México desde hace más de tres mil años. Los antiguos pobladores de lo que hoy es la República de México concebían a la muerte como algo necesario y que le ocurre a todos los seres en la naturaleza. Tenían por seguro que los ciclos en la naturaleza, como la noche y el día, la época de secas y la de lluvias, eran el equivalente a la vida y la muerte. Así comenzaron a representar a la vida y la muerte en figuras humanas descarnadas por la mitad.

    Estas imágenes simbolizaron la dualidad entre lo vivo y lo muerto, lo que llevamos dentro y fuera, la luna y el sol. Podemos decir que es entonces cuando comienza un culto a la muerte que se extiende por todos los rincones del México antiguo. Son devotos muchísimas culturas como los mayas, zapotecos, mixtecos, totonacas y otras más. Pero uno de los pueblos donde el culto a la muerte adquirió más fuerza fue el de los mexicas o aztecas. Este pueblo, considerado como uno de los más aguerridos de que se tenga noticia, llevó a los extremos la devoción a la muerte…”.

    Con la llegada de los españoles, Mictlantecuhtli, Mictecacihuatl y el Mictlán -así como la mayoría de los dioses prehispánicos-, pasaron a ser parte de las leyendas y solo algunos pocos mantuvieron el culto en secreto, practicándolo a escondidas. Con el tiempo, sin embargo, fueron perdiendo su estigma social y ganando popularidad en diversas latitudes.

    En el caso de la Santa Muerte, podemos decir que es un culto universal que ha tenido y aún tiene lugar en pueblos de todo el mundo, y que fue censurado por los invasores europeos, desde África hasta América. Por lo tanto, determinar su origen podría ser impreciso, pues la muerte como símbolo de temor y respeto ha existido en todo el globo.

    Sin embargo, en México, el culto como tal a la Santa Muerte nace en Córdoba Veracruz, a mediados del siglo XIX, cuando un chamán local aseguró que la muerte se le apareció en un sueño, ordenandole que difundiera su culto por todo el mundo.

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    En la calle Alfarería del barrio de Tepito, en la Ciudad de México, se encuentra el templo que recibe diariamente a los fieles de “la niña blanca”, que es otro nombre con el que se le conoce a la Santa Muerte. Algunos llegan de rodillas, otros con peticiones y algunos más, con agradecimientos. Todos llevan una pequeña ofrenda de cigarros, dulces o licor.

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    La filosofía que sustenta el culto a la Santa Muerte es muy simple:

    “Dime ¿cuándo has visto a San Judas? ¿Y cuántas veces has visto a La Muerte? Por eso tenemos que quedar bien con ella, para que nos lleve de la manera más tranquila”.

    A lo largo y ancho de México existen templos y altares dedicados a la Santa Muerte, en los que puedes apreciar la forma en que se le venera. Los días 1 y 2 de noviembre son los más importantes para el culto, pues como ya sabrás, son los días en que los mexicanos celebramos a nuestros muertos.

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