1. El primer día del año se pasa mejor en el agua

Foto: Carlos Ho Diéguez

Es muy común que tras las celebraciones de la noche vieja, los ríos y playas se llenen de familias y grupos de amigos, que palanganas de comida en mano, están dispuestos a empezar el año – y pasar la goma* – de una forma muy refrescante.
*goma = resaca

2. Carnavales pasados por agua

Foto: Carlos Ho Diéguez

Los carnavales se celebran durante la época estival, por lo que calor es lo que sobra. La solución panameña: amontonarnos en la calle y gritar ‘agua, agua’ mientras un carro cisterna cargado del vital líquido nos riega como plantas. Sí, sí, tal cual se lee… Así es que ya saben, si están de visita por el istmo durante las festividades carnestolendas, no dejen de experimentar unos buenos culecos o una mojadera.

3. Desayunos para estómagos fuertes

¿Pan con mantequilla o mermelada y café? ¿magdalenas? No, no. Si tenemos el tiempo nos gusta desayunar bien: un buen bistec picado, hígado de res encebollado, bofe, tortillas de maíz fritas, hojaldras, patacones… La lista es larga –y las calorías también, pero qué bueno está todo–.

4. Celebraciones que iluminan el cielo


Sea que celebremos una boda, el aniversario de una empresa, el cierre de un gran evento o por supuesto los carnavales y las fiestas de fin de año, nos gusta gritar a los cuatro vientos nuestra alegría y compartir nuestra felicidad, para lo cual es bastante común que llenemos la noche de ruido y colores lanzando fuegos artificiales y cohetes.

5. La medida del tiempo panameño

‘Sí, lo hago ahorita’, ‘ahora mismo voy para allá’, ‘voy por la Transístmica’ (cuando no he ni salido de mi casa), ‘termino en cinco’. Los panameños tenemos una forma peculiar de medir el tiempo. Es muy común que lleguemos tarde a todos lados (y lo achaquemos al tranque) y si bien la RAE define ahora como: ‘en este momento o en el tiempo actual’, en Panamá generalmente utilizamos ahora o ahorita para definir algo más parecido a ‘en un rato’ o ‘más tarde’.

6. Lo poco que conocemos nuestro país

Foto: Carlos Ho Diéguez

Los extranjeros que visitan Panamá suelen asombrarse cuando les decimos que no conocemos aquellas maravillas naturales que precisamente ellos han venido a visitar, como el desove de las tortugas oliváceas, nadar entre tiburones ballena en Coiba, el avistamiento de ballenas jorobadas, nuestros afamados senderos coloniales o algunas de las playas cristalinas de los archipiélagos del Caribe.

7. ¿Arroz con qué?

A diferencia de nuestros vecinos centroamericanos, cuyo carbohidrato favorito para acompañar las comidas es el maíz, en Panamá tenemos la costumbre de acompañar almuerzo y cena con una buena porción de arroz. Sea blanco, con pollo, con fideos o vegetales, el arroz no puede faltar en la mesa de los panameños.

8. ¡Que llueva, que llueva!


Para los visitantes a nuestro istmo tropical donde llueve prácticamente a diario durante nueve meses o más, es chocante que salgamos a la calle sin paraguas ni calzado adecuado para la lluvia. La razón es sencilla: las lluvias tropicales, si bien son torrenciales, no suelen durar mucho, y una vez que pasan todo el equipamiento para la lluvia pesa y da calor.

9. Panamá, ¿un país frío?

Si bien las lluvias no determinan nuestra manera de vestir, el aire acondicionado de las oficinas, autobuses, aeropuertos, restaurantes, cines, etc. sí que hace que requiramos una capa extra de ropa si queremos sobrevivir a la jornada. Este es un factor especialmente importante en los autobuses de largo recorrido, como las rutas Panamá-David o entre Panamá y Bocas del Toro. No se te ocurra subir a uno de estos autobuses sin tan siquiera un abrigo ligero o te arrepentirás.

10. ¿Preguntarle a un taxista para dónde va?

En Panamá el transporte selectivo es quien elige a su clientela y no al revés, así es que los panameños estamos acostumbrados a que antes de subirnos a un taxi debemos preguntarle al taxista si pasa por nuestra ruta. ¿Desconcertante? Desde luego. Por fortuna últimamente han surgido nuevas alternativas.

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