Foto: Eneas De Troya

1. El poder conseguir una buena comida de cuatro tiempos, con todo y agua de sabor ¡por menos de 3 dólares!

2. No importa qué tan complicada sea una situación, el mexicano siempre encuentra cómo resolver el problema: cinta adhesiva para pegar una parte de tu automóvil, engrapar el dobladillo de tu pantalón y ni hablar de los mil remedios caseros para curar cualquier enfermedad.

3. Nuestra comida es también un claro ejemplo del folklore mexicano. Mientras más lloras y sudas por lo enchilado que estás, más disfrutas de tu platillo. Nuestra cocina mezcla dulce con salado, nuestros caramelos son picantes (incluso los que son para niños), y ni hablar de la torta de tamal frito, la torta de chilaquiles y, en algunos lugares, las tortas de taco de canasta.

4. El metro de la ciudad del DF. Sin duda, uno de los lugares más surrealistas, siendo escenario de espectáculos como: un chacal reggaetonero cediéndole su asiento a una viejita, personas que salen o entran por las ventanillas de los vagones para alcanzar lugar, vendedores de toda clase de productos, fanáticos religiosos predicando la palabra de algún dios, faquires acostándose en vidrios… y un gran número de etcéteras.

5. Lo alucinante, pero sobre todo surrealista, que puede ser un embotellamiento.
Podrías pasar horas atrapado, ¡pero no preocupes! Rápidamente el tráfico se convierte en un bello tianguis. No te faltará tu agua fría, tus papitas, tu torta de huevo, e incluso, tus cervezas. ¡Dios bendiga a esos vendedores ambulantes que saben hacer amena la espera!

6. Mientras caminas por las calles de todo México, puedes toparte con: un edificio antiguo de estilo colonial, una casa minimalista de este siglo, o con algún monumento prehispánico. Todo en la misma cuadra. Alucinante ¿no?

7. ¿Hay algo más surrealista que los clavadistas de la Quebrada en Acapulco? Ni el cuadro más extraño de Frida Kahlo se compara a esta tradición acapulqueña.

8. ¿Te has detenido a ver como cocinamos en México?, te sorprenderás cuando veas que somos capaces de meter las manos al fuego, literalmente, para voltear una tortilla; incluso hay cocineras que meten la mano al aceite hirviendo, desafiando las leyes naturales. Quizá Dalí se dio cuenta de esta hazaña y por eso dijo: «De ninguna manera volveré a México. No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas».

9. Los mexicanos somos famosos por nuestra música y nuestros ritmos; pero te quedarás con la boca abierta cuando veas a una mujer volar en medio de un paso de salsa, no podrás creer la cantidad de giros que podemos dar mientras bailamos cumbia, y quedarás deslumbrado ante la acrobacia que requiere bailar una «quebradita».

10. El único lugar donde conviven todas las personas sin importar la clase social, religión, sexo, raza o preferencias sexuales. Hogar de los impresionantes encuentros de la lucha libre. Comida, cerveza, máscaras, groserías, «llaves», luchadores volando sobre la tercer cuerda… La Arena México, el mejor sitio para terminar de creerme que México es un país surrealista.