Crédito: Satemkemet

 

1. Los chamanes, la brujería, las limpias y toda la metafísica mexicana.

Mexicano que se respete ha sido partícipe, por lo menos como testigo, de algún ritual en su vida. Así de arraigada es nuestra relación con estas extrañas creencias, muchas veces herencia de nuestros abuelos. Ya sea para quitarnos un hechizo, alejar la mala suerte o invocar al amor de nuestra vida, siempre hay una vela que se puede prender o un hilito rojo que se puede portar.  

 

2. El alto consumo de refrescos en nuestra dieta.

Ningún otro país se une en familia gracias a la intervención de un refresco de cola. ¡Así de sencillo!

 

3. ¡Que todo sea un pedo!

Ponerte borracho, pelearte con equis, preguntar cómo está alguien, ir a la fiesta, que todo esté en orden… Que una palabra tan sencilla y escatológica tenga tantos significados, y que dicha expresión resulte indispensable en la comunicación casual con los mexicanos, es algo que sorprende. ¡Pero sorprende aún más que este sea sólo uno de muchos ejemplos similares! Si un extranjero domina el uso de pedo, chingar y madre, ya puede considerarse mexicano honorario.

 

4. Tener una persona de planta que te ayude con la limpieza de la casa.

Esas señoras que aparecen en las novelas no son personajes de ficción. Hacer de la señora de la limpieza, una integrante más de la familia es algo bastante común en ciertos círculos.

 

5. La quinceañera y todo lo que gira en torno a ella.  

Desde la limusina rosa, hasta la foto en el Ángel con todo su ejército de chambelanes y los tacos de caviar. El fenómeno quinceañera es una gran demostración del “mexican curious” que los extranjeros no se cansan de admirar.

 

6. Sazonar la mitad de la comida con salsa picante o limón.

Algunos pensarán que le quitamos el verdadero sabor a la comida con nuestros aderezos de cabecera, pero nosotros sabemos que la combinación de la salsa correcta con el suficiente limón le da el toque gourmet al platillo más sin chiste.

 

7. Nuestros poquititos excesos con los diminutivos.

Pásame un limoncito, la salsita pica muy poquito, estoy un tantitito enferma, llego en un ratito… Nuestros diminutivos tienen la finalidad de hacer que todo suene más bonito. El lado irónico es que detrás de estas palabritas, se puede esconder el significado opuesto. Así es: la salsa puede picar un chingo y ese “ratito tarde” nunca son cinco minutos.

 

8. Acompañar cada comida con aguacate.

El aguacate es tan sagrado como el nopal y eso nadie lo puede negar. Aunque hoy en día parece un lujo echarle aguacate a todo lo que se nos antoja, es un gusto que difícilmente nos dejaremos de dar… ¡Échele más aguacate joven!

 

9. Nuestro severo problema con la puntualidad.

Jamás de los jamases llegaremos a la hora acordada para cualquier plan que hayamos acordado. Llegar a los cinco minutos ya se considera triunfo y es suficiente para que te creas el rey de la puntualidad. ¿Sabías que en otros países las personas prefieren llegar hasta media hora antes para estar a tiempo? Cada quien sus cubas…

 

10. El uso de insectos como ingredientes en comidas y bebidas.

Grillos, chapulines, alacranes y gusanos forman parte de platillos típicos mexicanos. Sé que esto puede impresionar, pero como dice la típica frase de mamá mexicana: “tú crees que si no supiera rico, la gente se lo comería”.

 

11. Obviamente… la michelada.

La cerveza mezclada es un experimento que sólo un mexicano puede disfrutar plenamente y sin juicios previos. Esa mezcla de sabores que va de lo fermentado a lo ácido, pasando por lo picante, no es apto para todos los paladares. ¡Si tan solo esos paladares supieran que las micheladas son la mejor cura para todas las crudas!

 

12. El alto nivel de piratería.

Nuestro país cuenta con maestros pirateros de alta alcurnia. Todos los estrenos de películas, videojuegos y música están al alcance (y a la vista) de cualquiera que tenga veinte pesos para despilfarrar… Y nadie hace nada.

 

13. La variedad de frutas y verduras que tenemos y consumimos.

Formas, colores y sabores que sólo podrías disfrutar en otros países si tuvieras todo el dinero del mundo, son parte de la dieta habitual de los mexicanos. Para un extranjero, recorrer un mercado y pasar por la zona de frutas y verduras es como una visión del paraíso… ¡Y todo es súper barato!