1. Las faldas gallegas no son cortas.

Son a ras del aparato reproductor femenino (a ras de cona).

2. El gallego no es feo.

Es simplemente delicioso (riquiño).

3. La gallega no ve las consecuencias cuando la lía parda.

Oye que le dicen “¿en serio no ves el palo?” (e logo ti non ve-la vara?)

4. El gallego no se emborracha.

Siente que todo es suyo (todo é seu).

5. En Galicia no hay locos.

Hay gente que está como un estofado (como unha caldereta).

6. La gallega no se preocupa por las modas.

Sabe que de la juventud y la leña verde solo se puede esperar humo (xente nova e leña verde todo é fume).

7. En Galicia no llueve.

Caen cosas muy puntiagudas del cielo (caen chuzos de punta).

8. A un gallego no se le pide que pare de quejarse.

Se le manda irse lejos, a llorar donde vive una señora con un apellido particular (Vai chorar á casa da Collona!).

9. En Galicia no te preguntarán el apellido.

Escucharás “¿entonces tú de quién resultas ser?” (e logo ti de quen ves sendo?).

10. La gallega nunca toma la última.

Toma la copa que previsiblemente le hará salir disparada (a arrancadeira).

11. El gallego no se sorprende.

Apura al diablo: ¡Arre demonio! (arredemo!).

12. En Galicia no faltan dichos marineros y todos tienen sentido.

Como ‘gaviotas en tierra, marineros a la mierda’ o, alternativamente, al bar (gaivotas á terra, mariñeiros á merda / na taberna).

13. En Galicia no te sacarán a bailar.

Te preguntarán si te apetece pulir el suelo de la pista de baile con una naturalidad bárbara (ghastas pista?).

14. No apures a un gallego.

Te responderá que el camino se hace con un pie detrás de otro y, mejor, con pan y vino (pasiño a pasiño, faise o camiño / con pan e viño, faise o camiño).

Crédito foto: Maria Morris