Foto: B Rosen

1. Levantarte tarde y que ya no encuentres a la señora de las memelas.

2. Que el pelón de shorts del centro te lea uno de sus poemas y luego trate de vendértelo.

3. Cambiarte de casa y no saber cuándo pasa el de los tamales.

4. Que venga tu banda favorita a México y que y sólo den concierto en CDMX.

5. Acompañar a tu abuela a misa para comer gorditas de nata a la salida y que justo ese día la doña haya decidido no ir.

6. Que tu cumpleaños sea el 5 de Mayo.

7. Ir a tu antro favorito y descubrir que ya tiene otro nombre, otro ritmo y otro ambiente.

8. Encontrarte a un conocido en la calle, saludarle y que él/ella haga como que no te conoce.

9. Que se acabe el chilito del que pica para tu elote.

10. Que en el extranjero te pregunten de dónde eres, pero nadie ubique Puebla.

11. Que justo después de lavar el coche Don Goyo decida llenarlo de ceniza.

12. Que te griten ¡Pipope!, ¡Camotero!, etcétera.

13. Vivir en las avenidas por donde pasan los desfiles de cada año.

14. Que se termine el rompope.

15. Viajar al extranjero y no encontrar todos los ingredientes para cocinar un buen mole o un pipián.

16. Descubrir que no traes tu INE justo en la entrada del antro.

17. Ser despertado por la musiquita del gas, el vendedor de naranjas, el que compra fierro viejo e incluso por el coche de las empanadas. ¿En serio tienen que pasar todos a las ocho de la mañana? ¿En Sábado?

18. Que en un restaurante te sirvan un chile en nogada pirata, sin capear y con crema en lugar de nogada. ¡Es para quemar el lugar entero!

19. Que te pierdas el único partido que gana la Franja del Puebla.

20. Tener que ir a CDMX y encontrar la autopista cerrada. Cuatro horas de viaje seguro.

21. Que ya no queden chipotles para tu cemita.

22. Que después de morder tu molote te des cuenta que te lo dieron de algo que no pediste.

23. Que la película que quieres ver sólo la pongan en los cines de plaza San Diego.

24. Que tú vivas en Puebla y tu pareja viva en Atlixco o Cholula (y ninguno de los dos tenga coche).

25. Vivir junto a una iglesia y tener que aguantar los cuetes de las fiestas religiosas y las calles cerradas en semana santa.