Si bien es cierto que no hay lugar como el hogar, lo cierto es que también existen sitios que se vuelven entrañables apenas conocerlos y que se extrañan mucho cuando se está lejos. Aquí algunas razones por las que los extranjeros se enamoran perdidamente de Yucatán ¡y no ven la hora de regresar!

1. ¡Nuestra comida!

Nuestra gastronomía es de buena calidad y variada, con mucha identidad y de gran valor autóctono. Es perfecta para nuestro clima y no tiene complejos en hacer fusiones con cosas de otras regiones o procedencias. La oferta es muy variada y, lo más importante, es adaptable a todos los bolsillos.

2. Nuestra naturaleza.

En Yucatán el humano es todavía un invitado -por no decir un invasor-, entre la biodiversidad de la selva, la fauna, la flora, el agua, el mar y, muy especialmente, nuestros cenotes únicos en el mundo y que se cuentan a millares, cada uno con su particularidad.

3. Nuestra historia.

En Yucatán conviven los vestigios de una civilización prehispánica con la cultura posterior que se alimentó de diferentes fuentes, tomando lo mejor de algunas de ellas. Las ruinas mayas y las haciendas son parte de nuestro riquísimo patrimonio cultural.

4. Nuestra hospitalidad.

En Yucatán le damos la bienvenida a quien venga con respeto y con ganas de aportar algo. Desde el más rico hasta el más humilde, todos somos anfitriones atentos y generosos. Eso sí, ¡sólo se admiten viajeros curiosos, valientes y agradecidos!

5. Nuestro ritmo ideal para aniquilar el estrés.

Yucatán es famoso por la tranquilidad y por la poca prisa que tiene la gente. Y esto es algo que les encanta a los extranjeros. Cuando llegan aquí, lo hacen hablando del estrés por el trabajo, de la ansiedad por los exámenes y de lo agitada que es su vida diaria. A los dos días de estar entre nosotros, sin embargo, ya muestran una sonrisa súper relajada, como si hubiesen cruzado las puertas del cielo.

6. ¡La magia de nuestra tierra!

Hay cosas que no vale la pena tratar de entender, porque sería una pérdida de tiempo. Cómo explicar por qué te enamoraste de alguien, ¿no? Mejor lo vives y lo disfrutas. Así para con Yucatán, nuestra tierra de maravillas: Te enamoras o no. Si no te enamoras, te despides y ya. Pero si te enamoras, ¡estarás perdido y hechizado para siempre! Y no hay explicación, simplemente tienes que vivirlo.

 

Nota: las imágenes pertenecen a los autores o fueron cedidas a ellos.