Foto: van j

1. Hace un calor insoportable

Bajas del avión y lo primero que notas es una bofetada de calor abrasador. Da igual que sea de día o de noche, en la calle hay 40ºC y lo único que querrás será llegar a un lugar con aire acondicionado donde refugiarte de ese sol que parece querer derretir todo lo que hay bajo él. Pero no siempre es así, basta elegir la época “fría” (entre octubre y febrero) para disfrutar de temperaturas agradables y cielos azules.

2. Te sentirás observado constantemente

Cuando salgas a la calle de repente cientos de ojos se posarán en ti con curiosidad. Da igual que seas hombre o mujer, eres diferente e incluso en las grandes ciudades llamarás la atención por el color de tu piel, por tu ropa o por tu actitud. Lo mejor es relajarse y disfrutar del lugar asumiendo que los indios son curiosos y poco discretos por naturaleza.

3. Huele mal

Fruta madura, alcantarillas, excrementos de animales… todo ello forma parte del paisaje de India, y los olores que emanan además se intensifican con el calor, de modo que más de una vez desearás ponerte una pinza en la nariz. Puedes solucionarlo llevando un bote de alguna crema mentolada para aplicar bajo la nariz cuando creas que no puedes aguantar más, o bien buscando en esos momentos un mercado de flores o un templo envuelto en el aroma a incienso que te hagan sentir que no todo en India huele fatal.

4. La comida pica

Pues sí, la comida en India es muy picante. Comerte una samosa puede ser la peor experiencia si no estás acostumbrado a ese tipo de especias, así que intenta tener siempre cerca una botella de agua o una gran cerveza fresca por si no te entienden bien cuando explicas que quieres una comida que no sea picante.

5. No querrás caminar descalzo

Y no te quedará más remedio si quieres entrar en los templos, aunque cuando veas sus suelos dudarás si es razonable pasear sin zapatos por esos lugares. Algunos como el Karni Mata están llenos de excrementos de ratas, en otros se mezcla el polvo con restos de flores podridos y cacas de aves… No siempre ocurre esto, pero por si acaso lo mejor es llevar unas calzas de plástico si no quieres tener que tirar los calcetines después de la visita a cada uno de esos lugares.

6. Conducen como locos

Hoy en día ya hay autopistas, pero eso no librará a nadie de tener que circular en algún momento por pequeñas carreteras sin luz, sin arcén, sin líneas de delimiten carriles… Además siempre hay gente, animales o bicicletas que parecen empeñados en dificultar más la circulación y coches que adelantan cuando y como quieren avisando solo a base de pitidos. Ponte el cinturón de seguridad, escucha música… y reza a alguno de cientos de dioses hindúes para que te ayuden a llegar sano y salvo a tu destino.

7. Todo está sucio

No es del todo cierto, pero sí lo es que cuando vas por algunas zonas de grandes ciudades, hay calles que parecen verdaderos basureros. En el suelo se mezclan restos de flores, bolsas, papeles, plásticos y todo aquello que se pueda tirar sin miramientos, mezclado además con arena, polvo o ceniza que convierten la suciedad en una masa que parece imposible hacer desaparecer. No colabores a aumentar la suciedad en la calle y compórtate como lo harías en tu país.

Sea el primero en comentar