Muchas veces los poetas crean imágenes en su mente que, al ser traspasadas al papel, forman figuras a veces monstruosas y a veces fantásticas, que reflejan una maravilla que sólo cabe en la expresión artística. Así ocurrió en la escritura pictográfica del México antiguo y un ejemplo de ello son las bestias de dos cabezas o bestias bicéfalas, que podemos encontrar ya desde la más antigua escritura escultórica de los zapotecas, pasando por la expresión maya, y luego visiblemente en los códices mexicas y mixtecos.

Entre los monstruos bicéfalos se encuentran el cocodrilo, la tortuga, el jaguar y la serpiente. A grandes rasgos, el significado es el mismo, independientemente de la civilización a la que pertenezcan o a la época de la que provengan. Cada una de sus dos bocas es una puerta: una entrada y una salida al Inframundo. Veamos por qué.

1.- El cocodrilo

El cocodrilo es uno de los protagonistas más importantes de la mitología de nuestro pueblo orignario. Se han encontrado descripciones de este animal con una antigüedad de 2500 años aproximadamente, en la escritura escultórica de los zapotecas (véase ilustración 1). En esas muestras ya es un animal gigantesco de dos cabezas.

Ilustración 1. Glifo «chilla» basado en escultura zapoteca, 300-400 a.n.e.

Cuenta el mito que la humanidad vive sobre un inmenso cocodrilo que flota en las aguas primigenias; adentro de aquella bestia habitan los muertos, en sus entrañas. En su lomo se elevan sus escamas, que son montañas para nosotros, y crecen sobre él las plantas de las que nos alimentamos. Este venerable dios es temible, puesto que al anochecer devora al sol produciendo una oscuridad de muerte. (Ilustración 2).

Ilustración 2. La tierra es un inmenso cocodrilo donde crece el maíz que nos alimenta. Basado en Códice de la realidad sagrada -Borgia-.

Su importancia es tan grande que es el primer símbolo sagrado del antiguo calendario de México (véase ilustración 3), además de que lo encontramos en diversos códices.

Ilustración 3. Primer símbolo sagrado del antiguo calendario de México «Cocodrilo». Basado en códice de la realidad sagrada -Borgia-.

A veces tendrá doble cabeza (véase ilustración 4)y, otras tantas, será un monstruo de doble mandíbula superior, que abre sus fauces para comerse vivo al sol (véase ilustración 5).

Ilustración 4. A simple vista la Tierra es una planicie como un cocodrilo que flota sobre el mar. Basado en el lienzo «Los cuatro trayectos de sol y luna» -Fonds Mexicain 21-.

Ilustración 5. Cocodrilo que devora al sol. Basado en Códice del origen e historia de los mandamases mixtecos -Vienés-.

Entre los mayas, la figura de este monstruo es mucho más fantástica, pues su cola es a la vez cola y boca (véase ilustración 6).

Ilustración 6. Cocodrilo anciano; su segunda cabeza es al mismo tiempo su cola. Basado en Códice maya de los dioses y el tiempo -Dresde-.

2.- La tortuga

Pero concebir la Tierra como una planicie, tal y como el cocodrilo que se extiende flotante sobre el agua, quedó como uno de los mitos más antiguos de los que tenemos noción; sin embargo, por su forma redondeada, a la Tierra también se le vinculó con la forma de una tortuga. Así lo encontramos en expresiones zapotecas y en los códices mexicas (véase ilustración 7). Pero es en los mayas donde la tortuga, inmenso monstruo sobre el que habitamos, tiene dos cabezas (véase ilustración 8). A su derecha está el dios Anciano, deidad que es representada con el símbolo sagrado “cocodrilo” y que, como hemos visto, corresponde a la deificación de la Tierra. Nuestro planeta es un anciano porque ha estado presente en el Universo mucho antes que la humanidad misma; la Tierra es “el padre de nuestros padres”, la Tierra es nuestro amado abuelo.

Como segunda cabeza, a la izquierda, sale un jaguar, de cual conoceremos su significado en el siguiente punto.

Adentro del caparazón de la tortuga-Tierra está la muerte, el Inframundo, el mundo de los muertos.

Así, mientras el anciano representa el aspecto “benévolo” del monstruo, el jaguar es la bestia asesina que espera al sol para debatirse a muerte contra él.

Ilustración 7. La tierra es una tortuga a la que le brotan pencas de maguey como brota la leche del pecho materno. Abajo, el inframundo se representa con una serpiente coralillo. Reprografía del Códice mexica de la luna, la muerte y la oscuridad -Laud-.

Ilustración 8. Tortuga de doble cabeza. Fragmento basado en vasija maya.

3.- El jaguar

3.- El jaguar es la deificación del Inframundo, es una bestia que pelea noche tras noche contra el Sol convertido en águila (véase ilustración 9). El Sol, que es un pedernal sangriento, clava sus garras como filosas cuchillas que dan zarpazos sobre la piel manchada de aquel que trata de devorarlo (véase ilustración 10).

Ilustración 9. Contienda diaria del Sol -águila- contra la oscuridad del Inframundo -jaguar-. Basado en Códice de la realidad sagrada -Borgia-.

Ilustración 10. Dios jaguar, el Inframundo es clavado por el sol convertido en pedernal. Basado en Códice de la realidad sagrada -Borgia-.

Y es que la Tierra abre sus cavernas como el jaguar extiende su hocico. Para los antiguos pueblos originarios, las cavernas eran entradas hacia el Inframundo; así, lo más profundo de aquellas oquedades, es el interior de la bestia jaguar que es el aspecto homicida del mundo en el que habitamos.

Es conocida entre los mayas principalmente, la figura del jaguar bicéfalo. En un relieve de Palenque, Chiapas, se expresa la ascensión al poder de Pakal: su madre le coloca un penacho de plumas de quetzal, como símbolo de que él es el sol encarnado en hombre. El futuro soberano se encuentra sentado sobre un trono que es un jaguar de doble cabeza. Así se explica, poéticamente, que ese hombre está por sobre el Inframundo. No solo es el sol encarnado en una humanidad divinizada, sino el sol que transita por sobre el mundo de los vivos, el Supramundo. Por la posición central de Pakal podemos notar que, al colocársele el tocado, éste quedaría exactamente en el centro de las dos cabezas de jaguar, representándose así también que Pakal es el sol en su mayor altura, es el sol en el cénit (véase ilustración 11).

Ilustración 11. Pakal sobre su trono de jaguar de doble cabeza. Basado en estela de Palenque.

4.- La serpiente

Imaginemos el pavor que tuvieron los invasores católico-españoles cuando vieron en el México antiguo un profundo culto a la serpiente. Mientras para ellos este reptil era el nahual (animal emblemático) de Satanás, antagónico de su dios, para nuestros pueblos originarios es una de las principales deidades.

Existen muchos dioses que toman la forma serpentina, como la lluvia (serpiente de agua) y el viento (serpiente de aire), y hasta había una serpiente de tierra y una serpiente celeste, haciendo alusión a la fuerzas de la Tierra y del cielo, respectivamente. A pesar de ello, a grandes rasgos, dentro de los códices del México antiguo existen dos tipos de serpiente (véase ilustración 12): una representa el aspecto mortal de la existencia y la otra el aspecto vital. Por ejemplo, la serpiente coralillo es uno de los nahuales en que se representa a la muerte, se debe a su color sanguíneo y a su mordida letal que, como bien sabemos, la mordida de la serpiente coralillo provoca una muerte casi inevitable. Por otra parte, la lluvia es una serpiente benévola, que trae la fertilidad a la tierra y “riega” vida a su paso.

Ilustración 12. Los dos tipos de serpiente que conforman la existencia en la Tierra. Basado en Códice de la realidad sagrada -Borgia-.

La permanencia de ambas serpientes es evidente en la escultura mexica llamada “Cuatlicue” (véase ilustración 13). Esta edificación escultórica sintetiza en un solo monstruo las dos especies de serpiente. Sin embargo, debido a la importancia de esta obra de arte le dedicaré en otro momento un análisis especial. Mientras, concibámosla como un monstruo de dos cabezas que al unirse ambas, nariz con nariz, forman un solo rostro que nos mira de frente.

Ilustración 13. Cuatlicue es un monstruo de dos cabezas de serpiente. Escultura mexica.

¿Cuál es el significado de las bestias bicéfalas?

Como hemos podido notar, cada uno de los monstruos de dos cabezas se relaciona con la Tierra y el Inframundo. De ahí que sean temibles, puesto que pelean contra el sol, la luna y las estrellas, amenazando constantemente con una mortandad rotunda si logran su cometido. Aunque todo queda en una pelea diaria, la monstruosidad de las bestias bicéfalas pone en riesgo la existencia y eso es lo temible que nos ofrecen.

Pero las dos cabezas de los monstruos terrestres surgieron de una metáfora muy importante. Cada una de sus dos bocas es una puerta: una entrada y una salida al Inframundo. Una cabeza corresponde al poniente, la cabeza que devorará al sol cuando este se adentre al Inframundo. La otra cabeza corresponde al oriente solar y es la cabeza que lo escupe al amanecer. Por ello, para los mayas, el segundo hocico del cocodrilo tierra es un ano, puesto que la tierra defeca al Sol después de que la ha recorrido en su interior. Y también por eso mismo Cuatlicue, la serpiente de dos cabezas, es la madre del astro, puesto que lo pare en el alba.

En los cuatro casos que hemos visto la correspondencia es la misma (véase el esquema de la ilustración 14). Oriente y poniente son las dos cabezas de este mundo que nos devora y nos escupe.

Ilustración 14. Esquema de las puertas que conducen hacia el Inframundo. Basado en escultura mexica «Templo de la guerra sagrada».

Este artículo fue publicado originalmente en dosvientodelluvia.blogspot.com.ar, y se reproduce aquí con permiso del autor.