1. Dedicar unas horas para perdernos en sus callejuelas y canales.

Brujas tiene un amplio abanico de posibilidades si lo que quieres es visitarla como un turista más: recorrer su casco antiguo, dar un paseo en barca por los canales, visitar alguno de sus museos. Pero si lo que quieres es conocer la ciudad verdadera, reserva una parte de tu tiempo para bebértela con tranquilidad. Brujas requiere su tiempo y no hay mejor manera de emplearlo que dejándote llevar por sus calles sin nombre y sus canales desconocidos.

Probablemente no te cruces con nadie, aunque probablemente tampoco sea lo que buscas, si has decidido desencontrarte en una de las ciudades más bellas del mundo.

 

2. Pasar al menos una noche en la ciudad.

Y disfrutar de un paseo a paso lento. Brujas es una ciudad diferente cuando cae noche. Una vez que cierran las tiendas y los turistas vuelven a sus autobuses, Brujas se transforma, se ilumina y una atmósfera romántica se apodera de la ciudad.

Cada rincón se vuelve una fotografía y cada nueva calle o canal, una pintura que nos ofrece una nueva vista de la ciudad.

 

3. ¡Papas fritas, chocolate y cerveza!

La comida de Brujas es buenísima. Las patatas fritas son omnipresentes y las puedes acompañar con una infinidad de salsas diferentes. Las compras en cualquier frietkot o kiosko y son la opción perfecta si buscas picar algo o entretener el hambre mientras paseas.

Otro de los platos más famosos de Brujas son sus moules avec frites -mejillones con patatas fritas-, que se sirven en todos los restaurantes. Pero cuidado, no son tan tan económicos ni tan sabrosos como en España.

Muy buenas también son las croquetas de crevettes (camarones), un plato muy típico que se suele tomar como tapa o entrante.

De postre, chocolate, claro, ¿qué más?

Y como Bélgica es la patria de la cerveza, nada mejor que regar toda esta gastronomía con la rubia más rubia del lugar.

Crédito: Georgie Pauwels

 

4. Hacer un crucero por los canales.

Sí, es una actividad muy turística, pero que te permitirá ver Brujas desde una perspectiva completamente distinta a la que se ve paseando por sus calles.

 

5. Y, ¿qué sería de una ciudad si no pudiésemos comprar?

Chocolate Belga

Si queréis tener un detalle gastronómico nada mejor que una cajita de bombones belgas, seguro que será un regalo de lo más agradecido y de paso no olvidéis de coger una cajita para vosotros.

 

Encajes

En Brujas el arte del encaje está muy extendido, por lo que no tendrás ningún problema en encontrar manteles, pañuelos, tapetes y sábanas hechos a mano a unos precios más que razonables.

Si os gusta en encaje no dejéis de visitar en Centro de Encaje donde también tienen una tienda para poder comprar sus productos.

 

Cerveza

Otro de los productos estrella es la cerveza, si bien es cierto que cargar con una botella durante un viaje quizás no sea lo más cómodo o adecuado, quizás cambiéis de opinión si os decimos que en muchas tabernas las preparan como auténticos regalos con un embalaje apropiado para los traslados.