Crédito imagen de portada: Gustavo M.

Los antojitos

¿Taquitos dorados? ¿Migadas? ¿Tamales? ¿Tacos de suadero? Ah, cómo extrañamos salir de casa y poder comprar en cualquier parte esos antojitos a los que estábamos tan acostumbrados…Recordar ese momento en el que bañaba de salsa todo me hace llorar.

El albur

No va a haber risas ni miradas pícaras cuando alguien te pregunte con inocencia si tú comes sano… Tendrás que limitarte a reirte solo.

Las micheladas

Ay, ese momento cuando vienen un amigo de México a visitarte y te pregunta si tienes los ingredientes para hacer una michelada…No sabe que esta pregunta es como una puñalada en el corazón. ¡Si hasta te da vergüenza contestar!

Los vendedores ambulantes que pasan por tu casa

El panadero con el pan, el Señor de los elotes (hasta música llevaba, allá en Tampico), el de los camotes (¡sin albur eh), y el grito de ¡Tamaleeeeeees oaxaqueños calientitos! Ah cómo extraño escucharlos…

Las golosinas picositas

Una bolsa de paletas de mango tiene que durar al menos dos meses, y abrir una botella de salsa valentina es como ir perdiendo tu vida de a poco…Sabes que será difícil conseguir esos productos nuevamente, y será tu mejor amigo para siempre quien te lo traiga desde México.

La comida casera tradicional

Podemos conseguir masa, tortillas, salsas picantes, hacer guisados con lo que nos traigan de México nuestros cuates pero nunca, nunca jamás va a saber igual. ¡Sólo cuando vamos a México regresa la magia!

El picante

Los enlatados y las salsas embotelladas nunca van a sustituir ese placer de ir a comprar chiles personalmente para hacer una salsita de chile guajillo, de chile ancho o de chile morita para recrear aquella receta familiar…

El buen tequila

¿Alguna vez probaron ese tequila hecho en China? Ojalá que nunca tengan que pasar por la humillación de tragarlo…El tequila hecho en México es el único que te hará volver a la vida, ¡como ese no hay otro!

Los puestos callejeros

En México hay, por lo menos, un puesto en cada esquina. El aire se llena de olores gloriosos que hoy ya son historia para ti. Recuerdas con lágrimas en los ojos la variedad de comidas y sabores que podías encontrar en la esquina de tu casa. ¡Qué ganas de darte un festín de la comida mexicana!

La cordialidad y los buenos modales

Buenas tardes, Disculpe usted, Con permiso, Muchas gracias, Que le vaya bonito, Se va con cuidado, Buenos días… Los mexicanos somos extremadamente cordiales y, aunque en el extranjero la gente suele ser muy amable también, nunca llega a nuestro nivel…

Las frutas

Los mexicanos estamos tan acostumbrados a ir al mercado y encontrarnos con ese maravilloso caminito de colores, olores y sabores…¡Somos unos consentidos! Ahora, en el extranjero, encontrar tus frutas favoritas es como buscar un tesoro…

Las fiestas típicas

El Grito, La posada, La tamalada del día de La Candelaria, Las piñatas, el Año nuevo con la canción de la Sonora Santanera…De ahora en adelante las celebrarás como puedas en tu nuevo país, pero las sentirás como meras recreaciones.

La ropa

Antes no tenías en casa ni un sombrero de charro ni una blusa mexicana con flores bordadas. Ahora hasta tienes guardado un huipil y ver un rebozo o un paliacate es lo más mágico que te puede pasar.

Los oxxos

Antes hasta nos burlábamos que hubiera uno en cada esquina, lo veíamos muy exagerado. Pero ahora nos facilitarían tanto la vida…¡Extrañamos nuestros Oxxos, que son como un oasis en el desierto!

Los buenos precios y regatear

En México había precios para todo consumidor y cualquiera podía adquirir el producto deseado. Ahora encontramos precios más elevados y de productos que encima ni nos convencen a la hora de comprar. Y no te queda otra que aceptarlos ¡Se extrañan la venta directa y el regateo!

Las muestras de cariño

Nosotros somos querendones y los apapachos son parte de nuestra cultura. El abrazo con nuestros amigos, el beso al saludarse y al despedirse…Ahora saludas de mano y es normal que te dejen con el brazo estirado…

A nuestro México lindo y querido

Los mexicanos en el extranjero somos felices de estar donde estamos y sentimos mucho agradecimiento por lo que nos brindan nuestros nuevos países. Pero déjame que te diga que, aunque la vida nos haya sacado de México, jamás podrán sacar a México de nuestros corazones. ¡Viva México!