1. Conoce Pisac a pie.

En Pisac podemos encontrar dos lugares muy importantes: su mercado y el recinto arqueológico ubicado en lo alto de la montaña.

El mercado es uno de los más famosos del país y ahí podremos encontrar artesanías, comida típica, telas, souvenirs, instrumentos y todo tipo de artilugios que harán las delicias de cualquiera al que le gusten las compras.

Como puerta de entrada al Valle Sagrado, nos encontramos con el recinto arqueológico de Pisac, a sólo cuatro kilómetros del pueblo. Sobre una montaña encontraremos la que fue casa de del Inca Pachacútec, según el arqueólogo y etno-historiador John Rowe.

Pisac está compuesto de diferentes estructuras dispersas en la ladera de la montaña y grupos de andenes conformando un conjunto de una belleza única.

Pero nosotros no queremos que os quedéis únicamente con esta visión de Pisac. Si bien os recomendamos que desde el pueblo accedáis al recinto arqueológico con taxi (25 soles hasta la parte alta de las ruinas, 20 si os quedáis en la parte baja), ya que no hay transporte público y, al estar en la cima de una montaña, el camino se puede hacer bastante insufrible, el camino de vuelta os recomendamos encarecidamente que lo hagáis por el lado contrario de la montaña, bajando a pie, algo que muy poca gente hace.

Este trayecto os llevará algo más de una hora, dependiendo de las paradas que hagáis y tendréis una perspectiva única y muy poco conocida de Pisac.

Eso sí, pensad que Pisac se encuentra a 3800 metros de altitud y hay que tomarse las cosas con calma.

 

2. Machu Picchu con lluvia y niebla.

Es imposible hablar de Perú y no pensar en Machu Picchu. Visitar la ciudad perdida es sumergirse en la Historia.

Casas, terrazas, templos y escaleras son lo que queda de la civilización Inca, que vivía en una ciudadela a 2400 metros sobre el nivel del mar y que hoy es una de las maravillas del mundo.

Pero Machu Picchu no es sólo uno de los lugares más increíbles del mundo. Machu Picchu es mucho más y para eso quizás tienes que tener la mala suerte, o buena, según se mire, de llegar un día de lluvia y niebla a la caseta del guardián, mirar al frente, sabiendo que detrás de ese manto blanco se encuentra lo que vienes buscando y pese a lo mucho que lo quieres, la ciudad perdida de los incas se muestra levemente, muy levemente, casi inapreciable.

Esta es la imagen que muchas veces podrás encontrarte en Machu Picchu, lejos de esos relatos y comentarios de gente que cuenta que nada más llegar a la caseta del guardián ha visto la ciudadela bajo los rayos de sol.

En Machu Picchu es muy probable tener a la niebla como compañera de camino. Una niebla tan densa que no te permitirá ver a más de dos metros y que te obligará a esperar unas horas hasta que, con suerte, acabe por levantarse y empiece a mostrar la joya que escondía tras de sí.

Y ahí es cuando de verdad aparece el verdadero Machu Picchu. Cuando después de esperar varias horas, casi sin apartar tu vista de lo que tienes enfrente, calado hasta los huesos y con el desánimo como compañero, de pronto, la niebla empieza a subir y deja tras de sí una verdadera maravilla.

Es justo en ese momento cuando te sientes realmente vivo.

 

3. En Perú, olvídate del mal de altura.

Una de las cosas que más pueden preocupar en un viaje a Perú es el soroche o mal de altura.

En nuestro viaje aprendimos que, en gran parte, el mal de altura es psicológico. Generalmente llegas a Perú ya cargado con algún tipo de medicamento “para evitarlo”, como podría ser el Edemox (consultar siempre con un médico antes de tomar ningún tipo de medicamento) y en el momento en el que empiezas a ascender, normalmente cuando llegas a Arequipa, tu mente empieza a recordarte que ya estás a 2350 metros sobre el mar provocando que tu cuerpo se mantenga en alerta, más nervioso y en consecuencia más receptivo a los posibles síntomas que provoca la altura como son el dolor de cabeza, vómitos, cansancio, falta de aire…

Si desde Arequipa te diriges al Lago Titicaca, pasando antes por el Valle del Colca (un itinerario bastante turístico y común) pasarás por Patapampa, el punto más alto de la zona a 4910 metros.

Si haces este recorrido con miedo, pensando cada minuto a qué altura estás o si ya has empezado a descender, esto no te ayudará para nada a evitar el mal de altura, al revés, provocarás que tu cuerpo y tu mente estén mucho más nerviosos, impidiéndote disfrutar.

Pero como una cosa no quita la otra, por mucho factor psicológico que entre en juego, también hay una parte física muy importante, así que no olvides ir mascando hojas de coca en el ascenso (te metes en la boca unas 5 hojas con un catalizador y las mascas durante unos 3 minutos. Vuelves a meterte unas 4 o 5 más y haces lo mismo. Así un par de veces más. Tienes que mascar unas 12-15 hojas durante 10 minutos aproximadamente, para empezar a notar que los labios se adormecen un poquito y que haga su efecto).

En el ascenso ves tomando también caramelos de coca y bebiendo mate de coca o mate triple (coca para altura, muña para dolor de cabeza y chachacoma para el estómago)

También aconsejan no comer demasiado, ya que la digestión a gran altura es más lenta y si tienes una digestión pesada aparece dolor de estómago y malestar con consecuente mal de altura.

Otra de las cosas que tampoco debemos olvidar es dormir las horas necesarias y no hacer esfuerzos innecesarios.

Si sigues estas recomendaciones seguro que pronto olvidarás el mal de altura.

 

4. Tambomachay, Pukapukara, Qenqo, Cristo Blanco y Sacsayhuaman a pie.

Si Cuzco ya es una verdadera maravilla complementar la visita a la ciudad con las ruinas de Tambomachay, Pukapukara, Qenqo, Cristo Blanco y Sacsayhuaman se convierte en todo un espectáculo.

La forma más habitual de hacer estas visitas es en taxi, ya que no existe transporte público que te lleve de una a otra de manera regular.

Nosotros te aconsejamos otra forma de visitarlas, distinta, muy poco turística y mucho más económica.

Lo primero que hay que hacer es adquirir el Boleto Turístico de Cuzco, que es un ticket que te permite visitar 16 lugares turísticos de los alrededores de Cuzco.

Entre los lugares que están incluidos en este ticket se encuentran Tambomachay, Pukapukara, Qenqo, el Cristo Blanco y Sacsayhuaman (igual que Pisac, del que hablamos anteriormente)

El precio del Boleto Turístico de Cuzco es de 130 soles, unos 32.50 euros en su entrada general, 70 soles, unos 17.50 euros para estudiantes y gratuito para cusqueños residentes presentando su DNI.

Una vez que dispongas del Boleto Turístico de Cuzco, tienes que desplazarte a la calle Recoletos (unos 4 soles desde el centro de la ciudad) para coger una combi del Sr. Del Huerto, las identificarás porqué son unas furgonetas blancas y azules con el nombre indicado en el lateral que te llevará directamente hasta Tambomachay, las ruinas más alejadas de Cuzco por 1 sol por persona.

Una vez aquí sólo tienes que ir realizando las visitas, todas se encuentran señalizadas en los márgenes de la carretera, disfrutando de los paisajes increíbles que se tienen a medida que se va descendiendo desde Tambomachay al resto de ruinas arqueológicas.

Esta excursión te llevará unas 5 o 6 horas aproximadamente, contando las visitas y los traslados entre las mismas.

Sin duda ésta es manera distinta y maravillosa de descubrir los alrededores de Cuzco.

*Todas las imágenes pertenecen a Viajeros Callejeros.