Crédito: jiangkeren

1. Las esperas interminables.

No hay ninguna palabra mejor que viaje para que todos tus amigos te envidien. Da igual que les digas que pasarás las próximas 49 horas cogiendo 3 vuelos y haciendo 4 escalas…

 

2. No todas las camas son como las de tu querida habitación.

Después de una dura jornada de tren, autobús, caminata y después visita de la ciudad, no hay nada que pueda hacerte más feliz que una cama blandita. No te hagas ilusiones, no todas las camas lo son y, probablemente, la de esta noche tampoco lo sea.

 

3. A veces las entradas a los sitios cuestan más que el billete de avión.

Acabas de llegar al Parque Nacional de Zhangjiajie, escenario de la película Avatar, en China, después de coger un avión, un autobús, un taxi, otro autobús y de hacer una caminata de media hora bajo el sol. Llegas a la entrada y resulta que tienes que pagar, sí o sí, 275RMB (40 euros) para entrar. ¿Qué haces? ¿Te quedas sin entrar? Ni loco. Así que ya sabes lo que te toca a pesar de que quizás tengas que comer arroz blanco el resto de días que te quedan de viaje.

 

4. No siempre la gente habla inglés.

Pese a que creamos que el inglés es el idioma universal, esto no es siempre cierto. Es más, hay países en los que el inglés es un idioma desconocido para gran parte de la población. Lo mejor es armarse de una buena sonrisa. Ese sí que es el verdadero idioma universal.

Crédito: Dennis Jarvis

 

5. No todos los paisajes son como los que viste en el catálogo de la agencia.

Has estado toda tu vida soñando con esa playa paradisíaca que viste en un catálogo. Has recorrido 1000 kilómetros en autobús solo por pasar ahí un par de días. Llegas y te encuentras con una playa plagada de turistas al más puro estilo Full Moon Party. ¿Ya te habíamos dicho que no siempre te puedes fiar de los catálogos?

Crédito: Joe Stump

 

6. El mal tiempo.

Llevas años deseando conocer Machu Picchu. Por fin estás en la impresionante ciudadela, después de un madrugón que casi te hace llorar. Llegas a la caseta del guardián y qué tienes frente a ti: niebla y más niebla. Y lluvia. Y más lluvia. Y es que no siempre el tiempo te va a acompañar, aunque ante eso sólo te queda una cosa: Al mal tiempo, buena cara.

 

7. No siempre la gastronomía es deliciosa o te sienta bien.

No serás la primera persona ni la última que después de probar una delicatessen en el chiringuito de la esquina pasa las siguientes 48 horas en el baño. Y sí, no lo dudamos, tenía una pinta estupenda cuando lo compraste…

 

8. Y los mapas no son necesariamente tus mejores aliados.

Miras el mapa y, según el cálculo, si sigues la calle pasados 200 metros debes encontrar la iglesia que buscas. Después de 50 minutos andando aún sigues buscándola. Consejo: si no lo encuentras a la primera, ¡pregunta!

 

9. Si piensas mal… acertarás.

Esto es algo que no nos gustaría que pasase, pero la realidad es que a veces pasa, y mejor ser precavidos. Suerte que son excepciones y pasan muy de vez en cuando.
Ante posibles robos o timos lo mejor es tener siempre las cosas a la vista y así evitar problemas o sustos.

 

10. Que tu vida se reduzca a una mochila de 50 litros no siempre es guay.

Nos encanta decir que no necesitamos nada más que una mochila para irnos de viaje. Da igual que sean tres semanas que tres meses. Toda nuestra vida debe entrar en ese pedazo de tela. Pero no todo es tan bonito y menos cada vez que te acuerdas del secador cuando te levantas con los pelos de la Bruja Avería…