Una profecía es, según la Real Academia de la Lengua Española, un don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras y que han tenido lugar en todas las culturas desde hace milenios.

En esta ocasión te quiero hablar de las profecías de un sacerdote maya que contienen cierta poesía y que se pueden prestar a interpretación, pues no son claras en sus analogías y ejemplos.

Los mayas creían en los ciclos del tiempo, es decir, veían al tiempo como una rueda giratoria que siempre repetía los acontecimientos y no como un ciclo lineal, como lo vemos hoy en día. Es por ello que existían los chilames, quienes se encargaban de interpretar los libros y al tiempo mismo.

El sacerdote del que te voy a contar tiene por nombre Chilam Balam. Chilam significa la boca, el que es boca, el que es voz, la voz. Es un título que se les otorgaba a aquellos sacerdotes con el don de interpretar los libros. Balam se traduce como “jaguar” o incluso como brujo, y vendría a ser el nombre de su familia.

Así tenemos que Chilam Balam es “la voz del jaguar” o “la boca del brujo”. En realidad, podría uno jugar con las traducciones al castellano, pues no existe una correspondencia exacta entre el maya y el español.

Chilam Balam, junto a los sacerdotes Napuc Tun, Al Kauil Chel, Nahau Pech y Natzin Yabun Chan, profetizaron la llegada de una nueva religión, lo que después se interpretó como la llegada de los españoles y el catolicismo.

Estas profecías se encontraban en libros sagrados y cada pueblo tenía su propio libro. Por esto, existen un gran número de chilames como los de Maní, Tizimín, Chumayel, Kahua, Ixil, Tekax, Nah y Tusik, siendo el más conocido el Chilam Balam de Chumayel.

“En el periodo clásico la literatura maya (temprana) fue oral, abstracta, antifonal y sumamente simbólica. Es muy poco lo que se conserva de ella, aunque se advierte que era musical, diáfana, emotiva, impetuosa y retraída como el alma maya tocada de fatalismo y eternidad”.
Fuente: “El A,B,C del arte maya”, Fernando Medina Ruiz.

Para que te des una idea de la interpretación de Fernando Medina Ruiz, te invito a leer el siguiente poema del Chilam Balam de Tizimín:

“Come, come para que tengas pan;
bebe, bebe para que tengas agua.
Ese día, polvo cubrirá la Tierra;
ese día, una plaga cubrirá la faz de la Tierra;
ese día, una nube se alzará;
ese día, un hombre fuerte se apoderará de la Tierra;
ese día, las casas caerán en ruinas;
ese día, el tierno follaje será destruido;
ese día, habrá tres signos en el árbol;
ese día, tres generaciones penderán de él;
ese día, será izado el estandarte de la batalla
y (los hombres) se dispersarán por el bosque”.

Muy poético pero algo confuso, ¿no crees?

Ahora hablemos del Chilam Balam de Chumayel, del distrito de Tekak, en Yucatán, el cual se dice que fue compilado por Juan José Hoil, pues su nombre aparece en la página 81 del manuscrito al lado de la fecha 20 de enero de 1782, lo que hace suponer que seguramente hubo personas que tergiversaron algunos fragmentos. Posteriormente pasó a manos de Justo Balam, quién era supuestamente un heredero de los chilames.

Tiempo después, y tras haber pasado por varias manos, Ricardo Figueroa lo cedió en préstamos a George B. Gordon, director del Museo de la Universidad de Pennsylvania. A la muerte de Figueroa, en 1915, el manuscrito fue llevado a la Biblioteca Cepeda de Mérida y cuando el arqueólogo Sylvanus G. Morley intentó verlo, en 1918, había sido robado. Por fortuna, aún quedaban las copias fotográficas del museo de Pennsylvania para poder apreciarlo. Sin embargo, no todo estaba perdido y 20 años después apareció el original a la venta en Estados Unidos.

¿Por qué era tan codiciado este libro?

Los textos de Chilam Balam de Chumayel contienen relatos religiosos y de índole cosmogónica sin aparente conexión entre ellos pero, como te mencioné líneas anteriores, debe ser interpretado y no tomado de forma literal, y ese era justamente el trabajo de los chilames. Su redacción se hace a partir de la tradición oral y es por ello que no fue posible plasmar el contenido simbólico, sus colores, sus metáforas y seres míticos para expresar las ideas originales.

Pero aún, y pese a las malas traducciones y significados literales que los redactores quisieron darle, se conservan profecías de gran valor. A ver si tú puedes interpretar alguna de las siguientes del Chilam Balam de Chumayel:

“…¡Ay! ¡Entristezcámonos porque llegaron!

Del oriente vinieron cuando llegaron a esta tierra los barbudos, los mensajeros de la señal de la divinidad, los extranjeros de la tierra, los hombres rubicundos…, [texto destruido] … comienzo de la Flor de Mayo. ¡Ay del Itzá, Brujo-del-agua, que vienen los cobardes blancos del cielo, los blancos hijos del cielo! El palo del blanco bajará, vendrá del cielo, por todas partes vendrá, al amanecer veréis la señal que le anuncia.

¡Ay! ¡Entristezcámonos porque vinieron, porque llegaron los grandes amontonadores de piedras, los grandes amontonadores de vigas para construir los falsos ibteeles de la tierra que estallan fuego al extremo de sus brazos, los embozados en sus sabanos, los de reatas para ahorcar a los Señores! Triste estará la palabra de Hunab Ku, única-deidad, para nosotros, cuando se extienda por toda la tierra la palabra del Dios de los cielos.

¡Ay! ¡Entristezcámonos porque llegaron! ¡Ay del Itzá, Brujo-del-agua, que vuestros dioses no valdrán ya más!…”

En el caso de ésta profecía puede ser interpretada como la llegada de los europeos que con sus armas parece que arrojan fuego. Además menciona la desvalorización de los dioses mayas.

“…Años vendrán de langostas, años fieros de lluvias fingidas, de lluvias de hilos delgados, escasa. Guerras y apedreamientos. Suspendidas estarán las vasijas de barro durante la carga que soporte la generación de Maax, Mono, cuando haya llegado el juez del cielo a cargar el katun y haga doler durante siete años las grandes hojas del silil y haga arder con fuego de llamaradas los cuernos del Yuc, Venadito, en Ichcaansihó, Faz-del-nacimiento-del-cielo. Extendida estará entonces la piel del Chac-bolay, pero volteada, en el medio de la plaza. Pek, Perro, será su aspecto. Lluvia colgada del cielo, lluvia de lo muy alto, lluvia del zopilote celestial, lluvia angulosa, lluvia de venado [víctimas], cuando bajen las grandes hojas del silil; bullir de guerra y años de angosta. Suspendidas tendrá sus vasijas de barro durante la gran carga, el linaje de Maax, Mono…”.

La anterior nos hace ver una época de cambios muy bruscos, de guerras, hambrunas y sequías que bien podría compararse con los tiempos en que vivimos.

“En el trece Ahau al final del último katún, el itzá será arrollado y rodará Tanka, habrá un tiempo en el que estarán sumidos en la oscuridad y luego vendrán trayendo la señal futura los hombres del sol; despertará la tierra por el norte y por el poniente, el itzá despertará”.

Esta última nos habla de un final más abrupto y un renacer, nos habla del final del ciclo maya, que precisamente es el origen de las famosas profecías mayas para el 2012 de las que ya te hemos contado en otro artículo.

Pero también nos habla de hombres del sol, de los que no podemos tener certeza a quien se refiere. ¿Hombres de otras partes del mundo? ¿Hombres que por sus conocimientos pueden ser considerados hijos del sol? O quizá algo más guajiro como alguna civilización que no es de este mundo.

¿Cuál es tu interpretación? Como puedes darte cuenta, las profecías están redactadas a partir de la comprensión de los traductores, que no pudieron o no sabían interpretar las metáforas, así que simplemente transcribieron lo que veían. Si era un glifo de un animal o una palabra incomprendida, así mismo lo plasmaron.

Seguramente en las comunidades mayas más apartadas, aún existe algún chilam que observe el cumplimiento de cada profecía.