Foto: Dr. Chandra

1. Tronar el empacho

Si tu niño se comió una canica, un chicle, una moneda o simplemente está empachado, este es el remedio de las abuelas (remedio que parece más bien tortura de la Santa Inquisición).

Primero, una cucharada de aceite de ricino, una cucharada de aceite de olivo y otra de almendras dulces. Durante las próximas 2 horas, el pobre chamaco, no puede comer nada sólo beber té.

Luego, por si pensabas que no es suficiente, le jalas el pellejo de la espalda (desde la cintura hasta el cuello) hasta que truene. Se le soba el estómago con pomada de manzana y de pan puerco (sí, yo también dude que el pan puerco existiera pero puedes googlearlo) y se cubre a la criatura con papel estraza.

Luego se envuelve al chilpayate con una sábana, como si fuera un taco, y se rueda al niño sobre la cama.
Las abuelas prometen que el niño va a cagar como nunca y mejorará en las próximas horas 🙂

2. Para bajar la temperatura

Si el baño de agua fría no ha servido, las abuelas recomiendan untar carbonato con manteca en la planta de los pies, estómago y axilas. Luego se pone papel estraza en las áreas intervenidas.

3. Baño de embarazada

Según mi abuela solo debes ir a una herbolaria y decir que quieres hierbas para dar un baño a una mujer que acaba de dar a luz – No te preocupes mijito, la de la herbolaria ya sabe que ponerte – pirulí, árnica, rosas, alcanfor, eucalipto, ruda, entre otras.

Todas las plantas deben ser hervidas y la mujer debe tomar un baño de tina con esa agua.

Después del baño, te van a dar una polla (y no es lo que estás pensando ¿acabas de parir y ya estás pensando en esas cosas?), es el nombre de una bebida que lleva Jerez, Vainilla y huevo. Luego debes acostarte bien tapada.

Las abuelas aseguran que vas a sudar como nunca y que recuperaras las fuerzas perdidas por tu labor de parto

4. Dolor de oído

Debes calentar aceite de olivo dentro de una cebolla y luego verterlo en el oído enfermo. Te advierto que ahora, en lugar de que te “huela la boca”, te va a “rugir la oreja”.

5. Humo de cigarro

Según nuestras canosas hermosas, es el mejor remedio para destaparte el oído (debes poner la boquilla en tu oído y dejar que se consuma) y para quitar la irritación de los ojos, alguien debe fumar y lanzarte el humo dentro del ojo.

6. Barbas de chivo

Es una planta que por tener la forma de barba lleva ese nombre. Son puestas en alcohol por mucho tiempo y las abuelitas las utilizan para aliviar los famosos “enfriamientos” o dolores musculares.

7. Marihuana

Que no te vean fumándola porque les da un infarto, pero eso sí, tienen una botella con alcohol y marihuana que usan para untarse en las piernas para las varices y dolor de piernas.

8. El hipo

Una cucharada de azúcar, tomar agua sin respirar, un susto, aguantar la respiración, inhalar y exhalar exageradamente dentro de una bolsa de papel, o mi favorita y la más extraña de todas: poner un hilo rojo babeado en tu frente (sigo sin entender cómo esto quita el hipo, pero funciona).

9. Dolor de cabeza

Envolver en un paliacate unos imanes y amarrar el paliacate a tu cabeza, o bien ponerte pápalo fresco en las sienes. A este último se le conoce como “chiqueadores” y nuestras viejitas lo usan también para quitarse el estrés o el mal humor.

10. Ceniza en las heridas

¿Te cortaste? ¡No te preocupes! seguro la abuela que fuma no tendrá problema en usar la ceniza caliente de su cigarro para curar tu herida. Juro que una vez vi a alguien aliviar una cortada en el pie de una amiga y quedó radiante en menos de 24 horas.

11. Baños de Vapor

Sudar mucho siempre es bueno según las abuelas. Saca toxinas, quita la cruda, elimina minerales pesados, ayuda para la artritis y hasta para hidratar y exfoliar la piel. Y sin duda el vapor público es el mejor lugar para el chisme.

12. Para la cruda

Dios bendiga a todas las abuelas mexicanas que te despiertan con un mole de panza, unas migas, chilaquiles, caldo de camarón o lo que sea pero bien picoso.

Su amorosa comida va acompañada de una plática en la que posiblemente prometas que no lo volverás a hacer. Ahora que si esta vez el remedio te lo dio el abuelo, seguro que te prepara una sangría con nieve o una cerveza bien fría. ¡Salud!

13. La sábila

Si por ellas fuera mandaban canonizar la sábila, es casi tan milagrosa como su santo favorito, ellas aseguran que ayuda a cicatrizar una herida, evita la caída del pelo y alivia quemaduras.

Según ellas, elimina acné, llagas, verrugas y pecas. Y por si fuera poco, también alivia indigestión, acidez estomacal, reflujo ácido, hinchazón, flatulencia, úlceras pépticas, el estreñimiento y hasta las hemorroides.

14. Agruras

Alíviate con una cucharada de carbonato, papa cruda o en jugo y tortilla quemada molida (algunas abuelas también dicen que si te lavas los dientes con tortilla quemada, los blanqueas).

15. Los famosos tecitos de la abuela

Cuidadito si dices que te sientes mal para que tu sacrosanta abuela te ofrezca un té, no importa la explicación que des y hay veces que ni siquiera escuchan tus síntomas, no dudan en sacar su caja llena de hierbas y menjurjes.

Que si la tos: té de ajo con canela, té de bugambilia con orégano o miel.

Que si te duele la panza: Anís, manzanilla o hierbabuena.

¿Nervioso? Té de tila o valeriana.

Y hasta para el dolor de muela te recomiendan poner un clavo a hervir.

Cuando tu mal va más allá de los poderes curativos de tu abuela, siempre te recomendará ir al huesero, al homeópata, al acupunturista o con algún brujo antes que enviarte con un Doctor.