1. Pereza

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Cuando tenemos el día libre no podemos evitarlo y nos volvemos unos perezosos de mucho cuidado, pero no es porque lo llevemos en los genes, no, es porque ¿qué hay más placentero que relajarse en una playa paradisiaca, hacer una caminata por nuestros paseos marítimos, tomar “la fresca” una cálida noche de verano (porque el verano en Almería dura de media cinco meses), o quedar con los amigos para ir a cualquier chiringuito nocturno junto al mar hasta que prácticamente se nos haga la hora del amanecer?, entre cualquier otra actividad relajante con la que desconectar de los quehaceres cotidianos.

2. Gula


Migas de sémola, tabernero, calamares fritos, salmorejo, ajoblanco, pisto, chipirones fritos… Estas son algunas de las tapas más populares de nuestros bares, pero es que además, entre nuestros platos caseros destacan la olla de trigo, los gurullos con conejo y caracoles, el caldo de pimentón, los fideos con pescado… o peor aún, la gula sí es verdad que la llevamos en los genes porque en otra cosa no, pero en ser la Huerta de Europa somos los primeros: berenjenas, pepinos, calabacines, pimientos, lechugas, melones, sandías, naranjas… y tomates, muchos tomates, de todos estos alimentos somos unos glotones. ¡Ah! Además no te olvides de nuestra famosa Gamba Roja de Garrucha entre otras delicias del mar. ¡Rico, rico, sano, sano!

3. Avaricia

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En Almería tenemos de todo: mar, montaña, ríos, humedales, desierto, flora y fauna endémica en una superficie de escasos 300 km cuadrados, pero con una rica y abundante biodiversidad. ¿Quieres algunos ejemplos? Salinas del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, Punta Entinas-Sabinar, Desierto de Tabernas, Karts en Yesos de Sorbas… Es lo que tiene ser una tierra codiciosa y avariciosa.

4. Soberbia


Y además nos sentimos muy orgullosos de ser como somos, de nuestra esencia impregnada en cada calle, en cada casa y en cada pueblo, de nuestro estilo de vida forjado por nuestra cultura milenaria, ya que Almería fue fundada en el siglo X durante el reinado de Abderramán III y cuyo legado nos ha dejado historia, monumentos, tradiciones, gastronomía… así como también el paso de otras tantas civilizaciones que anteriormente se asentaron en nuestras tierras nos han dejado su huella. Hablamos de fenicios, romanos, visigodos… No podemos negarlo, nos puede la soberbia.

5. Lujuria


Y es que los almerienses somos unos cachondos, todo el día igual, dale que te pego, y venga darle a la matraca, nos gusta más la jarana que a un niño la bicicleta.

6. Ira

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Los almerienses en ciertas ocasiones, lo confesamos, sacamos a la luz nuestro lado más colérico. Motivos no nos faltan. Cuando por ejemplo los días de lluvia (los días de lluvia en Almería pueden contarse con los dedos de las manos y te sobran algunos) la ciudad se vuelve caótica, ¿cómo es posible que por cuatro gotas de lluvia todo el mundo tengamos la necesidad de coger el coche? También nos indignamos, y mucho, cuando buscamos aparcamiento en la ciudad ¿es que está de moda poner todos los aparcamientos de “zona azul”? A pesar de todo, no cambiamos nuestra ciudad por ninguna otra.

7. Envidia


Y por último, ya sabes, si decides hacer un viaje a Almería para conocer sus playas, su historia y las costumbres de su gente, que sepas que serás la envidia de todos.