1. Cascada de Cimbarra (Jaén)

Entre Jaén y Ciudad Real circula el río Guarrizas, que forma esta serie de cascadas en su curso. Remontarlo es toda una aventura de vegetación cerrada, avistamiento de aves y sonido constante del agua. El salto de agua más espectacular y bello es la Cimbarra, pero también nos encontramos por el camino el María Antonia y Cimbarrilla.

2. Las Siete Cascadas (Córdoba)

Esta zona es la que tiene más infraestructura de toda la provincia, con sus toboganes, sanitarios, lugares para almorzar, etc. Merece mucho la pena su visita y su disfrute. La caída de siete saltos de agua al mismo tiempo, rodeado por árboles y espacios verdes muy cuidados, es toda una experiencia.

3. Cascadas del Huéznar (Sevilla)

El parque natural Sierra Norte de Sevilla es toda una sorpresa por descubrir, y hace poco ha comenzado a tener su repunte. Culpa de esta fama la tiene la cascada de Huéznar, considerada Monumento Natural. Varios de estos saltos de agua son procedentes del río Huéznar. Es sorprendente cómo en una de las provincias más secas y calurosas de toda la geografía española se encuentran estos paraísos.

4. Cascada del Chorro (Huelva)

En plena Sierra de Aracena y Picos de Aroche, famosa por su “gruta de las maravillas” y por la cercanía del Museo del Jamón, tenemos otro monumento natural llamado los Chorros de Joyarancón. Aquí hay que ir en temporada de lluvias porque si no encontramos un secarral, aunque el total del salto sea de 50 mt en estado natural.

5. Cascada del Río de la Miel (Cádiz)

Recorriendo las riberas del río de la Miel y llegando a su cauce final, nos encontramos unas maravillosas cascadas con sus pozas correspondientes, donde darnos un baño en plena naturaleza. Las Chorreras y la Cola de caballo son dos de las cascadas que se pueden encontrar en esta ruta circular que te va a encantar, porque es sencilla, buena, bonita y gratis.

6. Cascada grande de Maro, Nerja (Málaga)

Esta caída de agua de 15 mt de altura, sale de las famosas Cuevas de Nerja y desemboca directamente en el mar. Si vas a verla, lo suyo es desde abajo, desde el mar. Un planazo es pasar entre sus cortados mientras haces kayak.

7. Cascada Cueva del Gato (Málaga)

En plena sierra de Grazalema, una de las más bonitas de toda Andalucía, con sus peculiares pueblos blancos y Ronda como joya de la corona. En esta Cueva del Gato además puedes practicar espeleología, con sus simas, lagos, sifones, cañones y salas gigantescas. La cascada sale al exterior, a una piscina natural que es una de las grandes atracciones de la sierra.

8. Cascada de los Árboles Petrificados (Granada)

Ya nada más el nombre llama, atrae… ¿o no? Esto viene de que, antiguamente, los madereros transportaban los troncos a lo largo del cauce del río verde por todo el Parque Natural de Tejeda. Algunos troncos se quedaron atascados entre las rocas al caer por la pendiente. El resto es obra del tiempo y el agua, que los ha ido mineralizando hasta que el tronco se ha convertido en dura piedra. Realmente impresionante.