Un clavo saca otro clavo.

Este consejo nunca falla pero, aunque pueda resultar un excelente remedio a corto plazo, debemos recordar que:
 

Donde manda el corazón, no gobierna el pensamiento.

Y que por más que sepamos que a la mala hierba hay que arrancarla de raíz, el corazón tiene sus razones que la razón desconoce (¡Ay, qué verdad más cruel!).
 

Sufrir de mal de amores es una tortura lenta, pero no te culpes, que en el fondo habla muy bien de ti.

Porque quien bien quiere, tarde olvida.
 

Cuando fuiste martillo no tuviste clemencia y ahora que eres yunque… ¡ten paciencia!

Que la paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces…
 

Recuerda que no hay mal que dure cien años y que el tiempo todo lo cura.

El que espera desespera, es cierto, pero tú sabes que a camino largo, paso corto.
 

No está muerto quien pelea. ¡Tú persevera y triunfarás!

Siéntate en la puerta y verás pasar el cadáver de tu enemigo…
 

Porque no hay plazo que no llegue, ni deuda que no se pague.

Y entonces sí podrás gritar victorioso: ¡A rey muerto, rey puesto!
 

Pero no te duermas en los laureles, por favor.

Mira que donde hubo fuego, cenizas quedan…
 

Al final vas a entender que no hay que gastar pólvora en chimangos.

Y que más vale estar solo que mal acompañado.
 

Tuviste que pasar por esta dolorosa experiencia para entender que no se le puede pedir peras al olmo.

Pero ahora ya lo sabes: No hay mal que por bien no venga y lo que no te mata, te hace más fuerte.
 

Sin embargo… ¡No hay dos sin tres!

La necesidad tiene cara de hereje y errare humanum est.
 

Y aunque hayas dicho de esta agua no he de beber.

O hayas afirmado que no ibas a tropezar dos veces con la misma piedra…
 

¡El día que no te afeitaste, vino a tu casa quien no pensaste!

 

Por eso de que a cada chancho le llega su San Martín.

Y de que nunca falta un roto para un descosido.

Y aunque el miedo no sea buen consejero, debo advertirte antes de que te enamores de nuevo:

No hay rosa sin espinas.

Ay, pero el corazón es un niño que espera lo que desea…

 

Así que disfrútalo mientras dure, que solo se vive una vez.

Baila y bebe, que la vida es breve.
 

Nunca es tarde si la dicha es buena y, tarde o temprano…

¡El amor con amor se paga!
 

Debes saberlo: Refrán viejo nunca miente.

Y si quieres ser verdaderamente feliz recuerda dos cosas: Ni en la cama ni en la mesa es útil la vergüenza. Y el amor es ciego… pero los vecinos no.

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