La provincia de Almería está llena de vestigios históricos en forma de torres, castillos, fortalezas, murallas, fortines, poblados, cortijos, refugios, y demás infraestructuras y construcciones tanto civiles como militares de diferentes épocas. Gracias a este pasado hoy somos lo que somos y estamos donde estamos. A veces tenemos que agradecer tanto a nuestros antecesores que no somos conscientes de ello.

Entonces, ¿por qué en algunos sitios se promueve el recuperar el pasado como valor y prueba de enseñanza y en otros se infravalora este potencial? Cuestión difícil de responder. Muchos almerienses también se hacen esta pregunta y muchos de ellos ya se la han planteado a las instituciones públicas, pero parece que aún no hay una respuesta. Estos son solo algunos de esos lugares abandonados en Almería que deeberían recuperarse.

1. Poblado y minas de Serón en la sierra de los Filabres


Este poblado y yacimiento minero es uno de los mayores ejemplos del esplendor de la industria minera almeriense. Durante los siglos XIX y XX, de aquí se extraía el mineral de hierro que daba de comer a cientos de familias. Se estima que entre 2000 y 3000 personas trabajaron en esta explotación minera. Prueba de ello son las instalaciones que aún se mantienen en pie sin uso, como un colegio, talleres, pabellones para los obreros, hospital, oficinas y casas. Hoy día hay varias rutas que rodean el entorno y un camping. El ayuntamiento de la Comarca de Serón se esfuerza por mantener este patrimonio histórico vivo desarrollando actividades culturales de todo tipo, pero las instalaciones y las galerías subterráneas aún siguen tal cual quedaron abandonadas en 1968 cuando finalizó la actividad minera, sufriendo el paso de los años y la desidia en cada piedra y en cada muro.

2. Poblado y minas de Oro de Rodalquilar


Otro ejemplo de la minería almeriense es la explotación de minas de oro abandonada en el valle de Rodalquilar, en pleno corazón del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. De la misma época, siglos XIX y XX, son estos restos que sirvieron para la extracción de oro. Aquí convivieron también cientos de familias dejando el poblado a su suerte después del cese de la actividad. También aquí hay varias rutas de senderismo con algunos paneles informativos y un centro de interpretación, pero ¿qué pasa con las instalaciones y con las viviendas en ruinas? ¿deberían recuperarse o restaurarlas para un mejor y más fácil acceso para todos?

3. Poblado minero “El Arteal”


Otro ejemplo más de industria minera y otro ejemplo más de cómo el desinterés hace estragos. Este poblado pertenecía a las instalaciones mineras de la sierra de Almagrera al noroeste de la provincia, en Cuevas del Almanzora, y de donde se extraían diferentes minerales como la plata. Es uno de los entornos mineros más importantes de España en ese momento. Mismo periodo, siglos XIX y XX, y similares instalaciones. En este caso, el poblado más reciente está compuesto por 20 bloques de viviendas, escuelas y economato. Todo en estado de ruina desde 1958, año en el que se suspendieron los trabajos de minería y se dejó todo en estado de abandono para el olvido.

4. El Cortijo del Fraile


Años y años de lucha por mantener este cortijo en pie son los que llevan diferentes colectivos en Almería. Reivindican su restauración, pero parece que no es tan fácil ponerse de acuerdo para invertir en esta huella nuestra. Mientras tanto, este lugar, ejemplo de arquitectura tradicional del campo almeriense y que ha servido de plató para diferentes películas, sobre todo del género wéstern como El bueno, el feo y el malo, y testigo de una de las tragedias de amor más sonadas que dio lugar a las Bodas de sangre de Federico García Lorca, se desmenuza poco a poco con el paso de los días, igual que un terrón de azúcar en una taza de café.

5. Torre de Mesa Roldán en Carboneras


Esta antigua torre de vigilancia, situada en el promontorio de Mesa Roldán en el municipio de Carboneras, fue escenario de la fabulosa serie Juego de Tronos y de Cómo gané la guerra —protagonizada por John Lennon—. El entorno de este lugar, como en otras zonas del Parque Natural de Cabo de Gata, presenta restos y fósiles de la actividad volcánica de antaño. Pero naturaleza a parte, conservar este vestigio que ha tenido diferentes usos militares a lo largo de la historia es de gran importancia, no sólo por la crónica que conservan sus muros sino también por el lugar en el que se encuentra y desde el que hay unas magníficas vistas de toda la costa del parque natural.

6. Castillo de San Pedro


También conocido como fuerte de San Pedro, es otro claro ejemplo de las múltiples torres vigías y fortalezas de protección con las que contaba toda la costa de Almería y que poco a poco vemos cómo van quedando en simples montones de piedras. En este caso, se trata de un fuerte del siglo XVIII ubicado en una de las calas predilectas por autóctonos y visitantes, de difícil acceso, en un entorno excepcional y de una belleza espectacular. Además es BIC, Bien de Interés Cultural, pero la cuestión es que parece que de nada sirven las figuras de protección porque se pasan la pelota de unos a otros entre propietarios y administraciones públicas; y mientras tanto vemos cómo esta mole patrimonial yace sin que nadie la intente recuperar.

7. Búnkeres de la guerra civil española


Como decía, la historia es para aprender y, si bien se han recuperado gran parte de los refugios de la guerra civil española ubicados en la capital, ¿por qué no recuperar los diferentes búnkeres construidos durante la contienda a lo largo de toda la costa como ejemplo de construcción militar y como parte de la historia de Almería? Algunos de ellos se encuentran en buen estado, ¿por qué no aprovechar ese estado para darle valor? Otros, sin embargo, gracias a la dejadez, están sufriendo el deterioro del paso del tiempo y el incivismo de algunos que los utilizan para llenarlos de basura o como muro para pintar grafitis. Ni siquiera hay rutas balizadas hasta estos restos.

8. Torreón de Cabo de Gata o torreón de San Miguel


Otro ejemplo de arquitectura militar, del siglo XVIII también, su construcción fue ordenada por Fernando VI para proteger a la población de La Almadraba de Monteleva y las salinas. En la década de los cuarenta del pasado siglo pasó a ser casa-cuartel de la Guardia Civil y, posteriormente, fue abandonada. Ya en 2017 el Ayuntamiento de Almería dijo públicamente que este torreón pasaba a formar parte de un proyecto de turismo y que en breve sería remodelado y puesto en valor y que abriría también en él una oficina municipal de turismo. Febrero de 2020 y sigue en el mismo estado de abandono.

9. Casa Fuertes en El Toyo


Otra fortaleza del siglo XVIII construida para la defensa del levante almeriense. Se abastecía del agua del pozo de las Amoladeras, de origen romano y en ruinas también. Posteriormente se usó también como cuartel de la Guardia Civil. Y hoy día es otro claro ejemplo de un espacio en desuso cuya restauración podría bien emplearse para distintos usos, ya que los muros presentan buen estado de conservación. Aunque pasará a la historia si nadie hace nada por recuperar este legado histórico.

10. Castillo o Torre de los Alumbres


Fortaleza del siglo XVI que fue construida para proteger una explotación minera de alumbres, un mineral muy cotizado en la Edad Media que se utilizaba para teñir tejidos, y a su población de los ataques de piratas berberiscos. Está en pleno corazón del valle de Rodalquilar, a pocos metros de la playa de El Playazo, una de las playas más populares de Almería. Como otras muchas torres vigías y fortalezas de la provincia, se encuentra en estado de ruina sin aprovechamiento alguno y viendo tristemente su derrumbe en cada piedra caída.