1. Huancaya

Huancaya es un lugar ideal para los amantes del trekking y de la montaña, por los preciosos paisajes andinos que ofrece. No suele estar entre los destinos peruanos más difundidos en el exterior, porque es aún un pueblo pequeño; pero ese precisamente es su mayor encanto.

Se encuentra en la sierra de Lima, a unos 3,500 msnm, en la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas. Se llega tras unas siete horas de camino, y lo ideal es llegar por la tarde o al anochecer, para pernoctar y aclimatarse, y así empezar a explorar al día siguiente.

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Sus lagunas, sus numerosos cursos de agua y sus cascadas escalonadas son el mayor atractivo de Huancaya, ¡no te los puedes perder!

2. Bosque de Piedras de Huayllay

Otra zona de los Andes que esconde más de una sorpresa es el Bosque de Piedras de Huayllay, ubicado en los Andes de la región Pasco, a alturas que oscilan entre 4,100 y 4,600 msnm. La erosión causada por actividad volcánica, cursos de agua y condiciones climáticas ha generado formaciones escultóricas que semejan diversas figuras; y por añadidura aún es hogar de especies como vicuñas, gatos monteses, zorrillos, gavilanes y perdices.

Existen también pinturas rupestres y una fuente de aguas termales. La mayor parte del turismo que llega a esta zona es nacional, pero algunos de los extranjeros que han llegado hasta aquí comparan este lugar con el Garden of Gods, de Colorado Springs.

Según los lugareños, es posible quedarse en Huayllay varios días y no repetir las actividades, pues existen más de diez rutas para caminatas (la más fácil toma de tres a cuatro horas) y también se puede practicar escalada en roca. A Huayllay se llega desde Lima por tierra, y según la ruta que se tome el viaje puede durar entre 6 a 8 horas. Si te gusta la montaña y la aventura, este lugar te encantará.

3. Vilcashuamán

Ubicada en la región de Ayacucho, a unas dos horas y media de Huamanga (capital de la región), Vilcashuamán era un centro administrativo durante la época incaica y, actualmente, su gran patrimonio arqueológico y arquitectónico muestra su rica historia.

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Su Plaza de Armas, por ejemplo, se asienta sobre una antigua plaza incaica y allí se encuentra todavía el Templo del Sol. El sincretismo de las religiones andina y cristiana ha hecho que templos coloniales como el de San Juan Bautista se edificasen sobre restos de antiguos adoratorios incaicos, a semejanza del Coricancha en Cusco.

Además, en Vilcashuamán hay que visitar el Ushnu, una pirámide ceremonial (con un trono incaico), que era usada por el Inca en celebraciones grandes, y hoy en día es un mirador.

4. Ollantaytambo

Ollantaytambo constituyó un estratégico centro militar, agrícola y religioso para administrar y controlar el Valle Sagrado de los Incas . Es un lugar por el cual pasa probablemente el 99 por ciento de los turistas extranjeros, porque es parada obligada para ir a Machu Picchu.

Pero Ollantaytambo es mucho más que sólo una estación en el viaje: es un pueblito que en el que vale la pena quedarse al menos un día. Tendrás la sensación de haber entrado en la máquina del tiempo para regresar al Incanato… Y con razón, porque está ubicado en su emplazamiento original, sigue aún ocupado por pobladores locales, y es el único pueblo en el Perú en donde construcciones incas son usadas aún como viviendas y alojamientos.

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Por ello, es conocido también como “Pueblo Inca Vivo”. Sin embargo, tiene todos los servicios modernos necesarios para los visitantes extranjeros. Ollantaytambo es también la base ideal para hacer la visita a las ruinas del Complejo arqueológico de Ollantaytambo, formado por andenes o terrazas de cultivo hechas de piedra. Desde Ollantaytambo también se puede hacer la excursión hacia Willoc, otro antiguo pueblo quechua.

5. Moray

El Sitio arqueológico de Moray es un sistema de andenerías agrícolas, en el distrito de Maras (Cusco), a unos 3500 msnm. Se estima que en este lugar los antiguos pobladores incas trabajaban en la adaptación de plantas a distintas altitudes y climas, y también se piensa que aquí se pudieron haber realizado observaciones astronómicas.

A primera vista semeja una especie de anfiteatro, rodeado de andenes en forma circular, en los cuales donde cada nivel ofrecía un distinto ambiente climático; y es que las variaciones del ángulo del sol, llegada de la sombra y las elevaciones entre las terrazas pueden crear diferencias de temperaturas de hasta 15C entre el primer y el último nivel.

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El circuito más grande tiene 12 andenerías, construidas sobre muros de piedra rellenos de tierra fértil, que alcanzan una profundidad de 100 m. Ya en Moray, la visita toma poco más de una hora, y de allí se puede seguir al pueblo de Maras y sus famosas salineras.

6. Huacachina

La mayoría de los visitante,s cuando piensa en el Perú, piensa en los Andes, o en su selva amazónica, pero no se imaginan que toda la costa peruana es un desierto, interrumpido por algunos valles. Huacachina es, exactamente, un oasis natural en medio del desierto y sus dunas.

Se ha convertido en un destino obligado, y en un destino para amantes del sandboarding y de los buggys (vehículos areneros) y para visitarlo lo mejor es viajar de Lima a Ica, para desplazarse desde allí a Huacachina. En los alrededores de la laguna hay numerosos restaurantes y alojamientos, de modo que es posible quedarse allí, si se desea reponer energías con tranquilidad.

7. Playa Las Pocitas (Máncora)

En la costa norte del Perú se encuentra el balneario de Máncora, y allí es donde se encuentra la Playa Las Pocitas, llamada así porque al bajar la marea se forman de manera natural unas pozas poco profundas en la playa, donde se puede uno refrescar y relajarse.

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Esta playa es considerada una de las más lindas, y está rodeada de casas de playa, alojamientos y restaurantes, construidos en armonía con el entorno y llenos de jardines. En esta playa, además de relajarse y disfrutar del sol, se puede practicar el buceo, el surfing, y el kitesurf. No es necesario alojarse allí mismo, pues existe transporte (taxi o mototaxi) que los llevará desde el centro de Máncora por una módica suma.

8. Tingo María

El Perú también es selva,\ y Tingo María (en la región Huánuco) es considerada como la puerta de entrada a la Amazonía Peruana. Se puede llegar en bus o en avión, y hay mucho que ver y hacer en la ciudad y sus alrededores.

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La idea principal es disfrutar de la naturaleza y conocer la selva húmeda, por lo cual es obligado visitar el Parque Nacional Tingo María, cuatro mil hectáreas en donde encontraremos cuevas (la más conocida es la Cueva de las Lechuzas), senderos para caminatas, flora y fauna, y por supuesto cataratas con sus pozas.

Algunos ejemplos de lugares que hay que ver allí son la Cueva de las Pavas, La catarata el Velo de las Ninfas, la catarata de Gloriapata, y la Laguna de los Milagros, entre otras. En cuanto a la ciudad misma, hay que conocer el Jardín Botánico (de la Universidad Nacional Agraria) para conocer especies nativas de árboles y flores; y por supuesto, hay que disfrutar de la deliciosa cocina regional, especialmente del “juane” y de la “cecina con tacacho”.

Imagen de portada: incacity.

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