Miami es la ciudad del sol, las playas y las tiendas. Ir hasta allá es rodearse de palmeras, de esa brisa que aleja su calor constante. Es ver colores por doquier y sentir esa vida relajada de quienes se saben cerca del mar. Además, tiene buenos sitios para comer y sabe cómo mezclar lo bohemio, el arte, el lujo y el buen gusto. Pero Miami también esconde algunos lugares que bien vale la pena visitar, para llevarse otra visión de la ciudad y confirmar que es mucho más que sol, arena y mar.

1. Vizcaya Museum & Gardens

También conocida como Villa Vizcaya, se trata de una residencia de diseño renacentista que construyó el industrialista James Deering, en 1916, para huir del frío invierno de su país. La construcción tardó dos años y lo principal era que debía tener grandes jardines, decorados con orquídeas que se verían bellas al lado del mar. Hoy, este lugar es Monumento Histórico de Estados Unidos y es posible visitar los jardines que son extensos y grandiosos. También puedes recorrer el interior de la villa para ver el lujo con el que le gustaba vivir a su dueño. Sin duda, un paseo distinto y hermoso en la ciudad de Miami. La entrada cuesta 15$.

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2. Un antiguo monasterio español

No podrán creer que este lugar esté en Miami. Se le conoce como el Monasterio de Sacramenia porque fue en esa ciudad española donde se comenzó a construir en 1133, casi 350 años antes que Cristobal Colón zarpara al Nuevo Mundo. Al terminarlo, fue llamado Monasterio de Nuestra Señora, Reina de los Ángeles y fue el lugar que ocuparon, por casi 700 años, los monjes cistercienses. Pero en el año 1925, cada piedra del monasterio fue colocada en poco más de once mil cajas y trasladadas a Miami, donde lo reconstruyeron exactamente en 19 meses. Hoy, en los jardines hay más de mil plantas, estatuas, piezas medievales y fuentes. Es un lugar tranquilo, lleno de historia y que regala un buen paseo entre sus espacios y el pequeño museo. La entrada cuesta 15$.

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3. El distrito artístico de Wynwood

La verdad es que ya es mucho más conocido que hace algunos años, pero aún hay muchos que creen que el encanto de Miami solo está en South Beach e ignoran que cada vez más gente se vuelca a las calles de Wynwood para respirar arte, muy buena gastronomía y otro aire absolutamente distinto a cualquier otro lugar en Miami. En Wynwood todas las paredes tienen grandes pinturas, está lleno de cafecitos, galerías de arte y tiendas. Es un buen lugar para ir a divertirse por las noches, escuchar música en vivo y bailar hasta que el cuerpo aguante.

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4. Fairchild Tropical Botanical Garden

Es una maravilla que en Miami hayan sitios tan verdes como este, que regalan paseos tranquilos y diferentes. Este jardín botánico tropical, ubicado en Coral Gables, tiene 33 hectáreas de árboles, flores y plantas tropicales raras. Sus caminerías son extensas, con banquitos alrededor para sentarse a disfrutar de la calma. Hay visitas guiadas para quienes quieran aprender más de las distintas especies que se pueden ver allí. No olvides llevar tu celular con la batería bien cargada: es un sitio muy fotogénico. La entrada cuesta 25$.

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5. Castillo de Coral

El verdadero nombre es Rock Gate Park, pero todos lo conocen como el “Castillo de Coral” y es un sitio curioso con un pasado romántico y misterioso. La historia cuenta que el castillo lo construyó Edward Leedskalnim con sus propias manos y sin ayuda. Él era un inmigrante de Letonia que al ser abandonado por su novia un día antes de la boda, decidió poner tierra por medio y dedicarse al diseño de su castillo. Comenzó a construirlo en 1923 y le tomó 28 años terminarlo. Está en la zona de Homestead, la piedra elegida fue el coral y el misterio ronda al no saber cómo fue capaz de mover piezas que pesaban más de 15 toneladas. El castillo, además, hace un guiño a la astronomía, asunto que interesaba bastante a Leedskalnim. Hoy en día se puede visitar y la entrada cuesta 15$.

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6. Oleta River State Park

Este lugar es perfecto para quienes aman estar en contacto con la naturaleza. Se trata de un parque urbano ubicado frente a la Bahía de Biscayne, ideal para hacer ciclismo, kayak, senderismo, pesca y natación. Si solo quieres ir de camping, hay cabañas en las que se pueden alojar, aunque debes saber que no tienen cocina, así que es como estar verdaderamente en un campamento. Ir a Oleta es alejarse de la ciudad de Miami, pero sin salir de ella, para respirar verde y tranquilidad. Aquí el ecosistema marino está protegido, por lo que también es una buena oportunidad de aprender de la fauna del lugar.

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7. Venetian Pool

Venir aquí, es una buena manera de tomar sol en un sitio histórico de Miami. Antes era una antigua cantera de roca, pero en 1924 se convirtió en esta piscina que hoy está rodeada de palmeras, cascadas y cuevas para explorar. Está en Coral Gables y fue pensada como un lugar en el que los locales pudieran ir a reunirse a disfrutar del sol. Hoy es la piscina más grande de Estados Unidos, que recibe a muchos visitantes, pero que sigue siendo un sitio tranquilo. La entrada cuesta 13$.

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8. El hotel Biltmore

También está en la bonita zona de Coral Gables y es un hotel de lujo que salta a la vista, que es fotogénico y sonríe desde lejos. Lo interesante es que cada domingo se puede hacer una visita guiada, completamente gratis, por sus instalaciones y así conocer la historia de la construcción -¡antes era un hospital!- y los cuentos de fantasmas que lo rondan. Es un paseo interesante, distinto, que nos acerca a otro tipo de historias.

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9. South Pointe Park

Este es el punto panorámico que queda en la punta más al sur de South Beach y al que puedes llegar siguiendo la orilla de la playa. Aquí encontrarás un muelle, gente pescando con tranquilidad, un restaurante y algún café, senderos para caminar y una de las vistas más espectaculares que se puedan tener de Fisher Island. El downtown de Miami se ve a lo lejos y también se podrá apreciar los cruceros que llegan a la bahía. Es un buen lugar para tener una amplia visión de la ciudad.

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10. Bayfront Park

Este es un parque lleno de historia, porque está ahí desde 1925. Un espacio verde y amplio que se agradece para ir a caminar, manejar bicicleta, hacer ejercicios y tener un paseo relajado. Tiene grandes jardines, muchas palmeras y árboles de varios tipos. Desde su creación fue usado para mitines políticos, luego cayó en el abandono y se llenó de personas que vivían en la calle que consiguieron un refugio en sus espacios, por lo que dejó de ser visitado. Con los años, fue recuperado y hoy, además de un sitio para ir a pasear, es punto neurálgico para realizar eventos y festivales.

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11. Little Havana

El epicentro de este vecindario en el que conviven varias culturas latinas es, sin duda, la famosa calle 8 donde se realizan muchos festivales y fiestas. En Little Havana uno se pasea entre mojitos, congrí, mucha salsa, comida mexicana, tiendas de habanos, de música y más. Allí está la famosa plaza del Dominó, donde se reúnen los locales ataviados con sus mejores trajes a jugar dominó. Aquí todo es fiesta y color y bien vale la pena la caminata.

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12. Bill Baggs

Esta playa, prácticamente virgen, queda a tan solo 15 minutos del centro de Miami y es un punto perfecto para desconectarse del ruido, darse un baño, practicar kayak y comer algo en sus quioscos pequeños. Allí hay un faro que se encendió por primera vez en 1825 y al que también se puede subir para tener otras vistas. Sin duda, un lugar poco conocido de Miami que aún conserva su esencia.

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