Hoy te voy a platicar sobre cinco lugares poco conocidos de Puebla, rincones bellísimos y enigmáticos de nuestro querido México, incluso desconocidos por los mismos poblanos. Te aseguro que terminando de leer el artículo, correrás a preparar el viaje.

 

Rancho de San Martín Lavanda

A unos 40 minutos de la ciudad de Puebla, y a 54 kms de la Ciudad de México, se encuentra el Rancho de San Martín Lavanda. Ubicado a 2.589 metros sobre el nivel del mar, tiene más de 20 años de experiencia en la reproducción de plantas, destilación de esencias naturales y conservación del medio ambiente.

 

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La visita a este lugar no puede ser más encantadora. Conocerás los invernaderos de lavanda y todo sobre esta perfumada flor. También hay venta de plantas e incluso puedes disfrutar de un picnic con la familia, teniendo una gran vista del volcán Iztacihuatl. Podrán plantar su propio árbol o realizar una relajante caminata por el bosque, ya sea en solitario o con un guía especializado.

 

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A partir del mes de agosto habrá talleres de elaboración de jabones con esencias naturales, y también se podrá participar en la cosecha de la lavanda. Está abierto al público en general los sábados y domingos y, entre semana, solo con previa cita.

 

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Jonotla

Conocido como “el balcón de la sierra” desde 1922, su nombre proviene del náhuatl y significa “donde abunda el jonote”. Se encuentra a pocos kilómetros del municipio de Cuetzalan y es sede de uno de los miradores naturales más espectaculares de la Sierra Norte, desde donde podrás admirar sus ríos, cascadas y recorrer los municipios vecinos.

 

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También puedes caminar por el parque que parece una postal del siglo XIX, nadar en el Río Apulco, explorar la Cueva del Pato y conocer el Santuario del Peñón (foto 1), donde se encuentra una pequeñísima imagen de la Virgen de Guadalupe grabada en la roca (foto 2), al que año tras año llegan cientos de peregrinos a caballo, a pie y en bicicleta, principalmente los días 22 de octubre y 12 de diciembre.

 

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Pie de Vaca

Enclavado en la mixteca poblana, el municipio de Tepexi de Rodríguez te hará sentir que te encuentras ante una ventana al pasado, directo a la era de hielo de nuestro país. En el lugar han sido encontrados restos de plantas, reptiles, especies acuáticas, grandes mamíferos e insectos fosilizados.

 

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La mayoría de estos fósiles fueron encontrados en la Cantera de Tlayúa, al noreste de Tepexi de Rodríguez, a partir de 1959, cuando Don Miguel Aranguthy y su familia comenzaron a trabajar en un área de lajas rojizas expuestas en el arroyo de Tlayúa. Sin planearlo, esta familia contribuyó a uno de los mayores descubrimientos paleontológicos de Norteamérica, y aún así, es uno de los lugares poco conocidos de Puebla. Increíble, ¿cierto?

 

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Podrás recorrer los mismos caminos por donde transitaron ciervos, felinos y hasta flamencos primitivos y asombrarte descubriendo sus huellas impresas en las rocas. Te recomiendo que primero visites el Museo de Paleontología Tlayúa, donde se guardan también los vestigios prehispánicos de Tepexi el Viejo, que se encuentra a tan solo unos minutos.

 

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Cascada de Puxtla

Esta impresionante caída de más de ochenta metros de altura se conoce como “la siete”, ya que se localiza en el kilómetro siete de la carretera a Tlatlauquitepec-Mazatepec.

 

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Lo más recomendable es llegar primero al pueblo mágico de Tlatlauquitepec y ahí contratar un recorrido guiado, además de llevar ropa abrigadora y zapatos cómodos, ya que transitarás por caminos de terracería y senderos empinados de piedras mohosas, que pondrán a prueba tu equilibrio.

 

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En el trayecto encontrarás una antigua presa hidroeléctrica. La neblina, los helechos gigantes y hasta el cercano murmullo de la gran caída de agua crearán una atmósfera idílica. Antes de llegar al mirador natural de la cascada, el aroma de carne asada, tlacoyos y café de olla seguro que te reanimará y abrirá el apetito.

 

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Es posible practicar escalada y rappel, y en el puente La Soledad se puede descender en una caída libre de 50 metros de altura. Consulta primero con los operadores turísticos, para tu mayor seguridad.

 

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Cuando estés en la cueva, justo atrás de la cascada, disfrutando el paisaje y tomando docenas de fotos, todo el esfuerzo que hayas realizado será gratamente recompensado. Como seguramente acabaras exhausto, deberías quedarte en alguna de las acogedoras cabañas, donde gracias a que no existe ahí la contaminación lumínica de las grandes ciudades, tendrás la más hermosa vista del cielo estrellado.

 

Balcón del Diablo

En el corazón de Zacatlán se encuentra este enigmático lugar rodeado de bosques, barrancas y cascadas que pueden observarse desde un hermoso mirador de cristal. Se encuentra a pocos minutos de la Cascada de San Pedro y del Cañón del Río Zempoala.

 

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Hay un pintoresco restaurante, donde nada más entrar te brindan su hospitalidad y los platillos más tradicionales de este pueblo mágico. El dueño y su familia compartirán contigo, y de una manera muy singular, la leyenda sobre lo que sucedió ahí hace varios siglos.

 

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Se dice que, en el siglo XVI, a las afueras de Zacatlán, vivió una misteriosa mujer de penetrante y enigmática mirada. Tal habría sido su atractivo que no había hombre capaz de resistirse a ella. Llegó a la comunidad un grupo de monjes que se asentaron en el convento franciscano quienes, a pesar de su investidura monástica, no pudieron sustraerse a sus encantos. Amonestados por el prior del convento, se concentraron en su tarea evangélica. Sin embargo, el monje más mundano quedó perdidamente enamorado, olvidando su misión y sus votos.

Su amor y devoción eran correspondidos y el bosque era mudo testigo de sus encuentros. Un día, una tormenta eléctrica sorprendió a los amantes y un gran rayo cayó estremeciendo el bosque entero. El cerro más grande se partió y formó un abismo. Sabiendo que era el lugar de reunión de los enamorados, el pueblo entero los buscó durante días, pero solo encontraron dos grandes rocas al fondo del barranco las cuales, si observas con atención, provocan la ilusión de querer unirse. Así surgió la leyenda del destino trágico de dos amantes que no debían haberse querido y fueron castigados de esa manera.

 

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¿Ya elegiste tu próximo destino? Visita pronto alguno de estos lugares poco conocidos de Puebla, disfruta de la aventura y de los paisajes maravillosos, y luego…¡Cuéntanos tu experiencia!