Mi mamá y sus nueve hermanos llegaron de Sinaloa a Tijuana cuando eran niños. Llegaron a esta nueva ciudad con la caja de la pick-up llena y entre todo lo que se trajeron para sentirse como en casa venían la carrilla, las groserías, unos camarones, el edredón, la estufa, un garrafón de agua y la banda a todo volumen. El resultado es una mezcla que define parte de la identidad de Tijuana, los tijuanenses muy sinaloenses. Si creciste con una madre sinaloense en Tijuana, seguro que te identificarás con estos puntos.

 

1. No te ofendes fácilmente

Porque las groserías también son amor en voz de tu madre. ¡No chingues, te queda muy bien ese vestido, hija! Que te vaya bien y no hagas estupideces, eh. Te quiero.  ¡Ve nada más la chingonería de paisaje, hija, mira, mira y disfrútalo, deja esa pendejada que estás haciendo! ¡Ay mi chingadera, quién la quiere! 

 

2. Has disfrutado de las mejores tortillas de harina hechas a mano 

Si te deja tu mamá, te comes una con mantequilla. Y si no te deja, te esperas a que se vaya para… ¡Te estoy viendo hija de la chingada, ya deja de tragar! 

 

3. Sabes qué es un solar 

Incluso tienes un repertorio de historias de cuando tu mamá en Sinaloa se iba al solar a cortar quelites. En cambio a ti ni se te pasa por la cabeza acercarte a un lote baldío en Tijuana. 

 

4. Puedes presentarte a través de tu árbol genealógico 

Soy Arlene, la hija de Paty. Patricia, hija de Josefina y Ernesto, el hijo de Tomás. Tomás el que se casó con la Cleotilde, la que vivía enfrente de la tiendita. Sí, soy sobrina nieta de las maestras Bayliss, hermanas de Ernesto, mi tata. ¡Hola! 

 

5. Tus idas a la playa eran con todos los tiliches 

Eso no es tomar el sol, es una excursión y termina con la última luz de la tarde. Arlene, tapa el ceviche y mételo a la hielera. Y también los sandwiches de atún, ah, y mete el cuchillo para la sandía. Y apúrate y dile a tu tía que ya vamos a pasar por ella, que prepare al chamaquero. En cinco minutos nos vamos y pobre de ti que no estés lista. 

 

6. Te encantan los mariscos 

Eres experto en pelar camarones y comes ostiones como un campeón. Porque tus mariscos favoritos son estilo Sinaloa: tacos gobernador, aguachile, camarón enchipotlado, ceviche… Algo normal para tu mamá y algo normal para ti en Tijuana. 

 

7. Alguna vez te dieron unos sopapos por tutear a los mayores 

¡Órale, por igualada, Arlene! Y nada de responder… y menos delante de la gente… y pobre de ti me tuerzas los ojos. Deja que lleguemos a la casa porque tengo varias apuntadas, Arlene. ¡Varias! ¡Otro sopapo!

 

8. Conoces la importancia de pedir permiso

– Amá, voy a ir a la casa de Lis. Regreso en un rato. 

– ¿Me estás avisando o me estás pidiendo permiso? ¿Te mandas sola o qué chingados? 

– No, amá, pero es aquí a la casa de la Lis, no me tardo. 

– ¡Como si fueras con el vecino! ¡No te mandas sola y no vas! 

 

9. Conoces lo que es un verdadero escándalo

Cuando vas de boda con tu mamá, la mesa que más aplaude siempre es la tuya. Y si le dices que está gritando te avienta una mirada fulminante y te responde con un ¡Ah chingá! ¡Ahora resulta que grito! ¿Te molesta, Arlene? 

 

10. ¡Los plebes, pues! 

Para ti son los morros y las morras, para tu mamá son plebes. 

 

11. ¡Te encanta El Recodo! 

Aunque reniegues, la banda está presente en tu vida. Tu mamá la ponía hasta en tus piñatas. Ella fue la que te enseñó a bailar y por ella le agarraste el gusto a la tambora, a las rancheras de José Alfredo, al mariachi y a una que otra cumbia. Y no lo niegues, ¡al menos un corrido te sabes!  

 

12. Sabes lo que es el cocido

Y no hay temporada en que falte porque es una tradición gastronómica de tu mamá. ¡Caldito de res con tortillas de la tortillería de La Libertad! 

 

13. Pones boleros para limpiar la casa 

Cuando tu mamá ponía a Consuelito Velázquez, Agustín Lara o sacaba el repertorio de Armando Manzanero, solo quería decir una cosa: ¡era día de limpiar la casa! 

 

14. Te gusta el huevo con tortillitas 

La receta de mi mamá dice que debes cortar tortillas en trozos, como lo harías para los chilaquiles. Pones un sartén al fuego con un chorrito de aceite, viertes las tortillas cortadas y las dejas dorar. Agregas los huevos y le pones sal y pimienta al gusto. ¡Delicia para desayunar o para cenar!  

 

15. Sabes usar el verbo arrecular 

Llévate esta caja de papeles y arrecúlalos donde puedas. ¡Y en chinga que ya casi llega la visita!

 

16. No le dices abuelos a tus abuelos

Para ti son la nana y el tata. 

 

17. Sabes en qué contextos usar un sonoro “ingazu” 

Mamá, ¿puedo llegar a las tres de la mañana?
¡Ingazu! ¿Pues qué tipo de fiesta es?

Mamá, ¿me prestas 500 pesos para ir al cine?
¡Ingazu! ¿Pues de cuántas horas es la película? 

Mamá, ya barri el patio, ¿ya puedo salir?
¡Ingazu!, ¿eso es barrer? 

 

18. Sabes lo que son la desta y el deste 

– Traeme la desta que estoy arreglando esto. 

– ¿Qué necesitas, mamá? 

– La madrola esa, la que está allá arriba. 

– ¿Arriba de dónde, mamá? 

– No ves que estoy arreglando esto y que no puedo avanzar sin la desta cosa esa? 

– ¿Qué cosa, mamá? 

– ¡Déjalo, yo voy! ¡Gracias, Arlene!