Como todas las mujeres a lo largo de la historia, las mujeres mexica también gustaban de adornarse para las diversas ocasiones de su vida pública y privada. Las plumas, las tintas y las piedras preciosas eran parte de los accesorios.

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La piel nativa es naturalmente morena o color bronce, pero la moda para la complexión femenina era amarilla. Para conseguir este efecto las mejillas eran o talladas con tierra amarilla o untadas con una crema que contenían axin, una sustancia amarilla obtenida cocinando y aplastado los cuerpos de unos insectos que producen grasa. Los viajeros también usaban el axin para prevenir los labios partidos en el clima frío y para proteger la piel de los efectos del frío.

El misionero franciscano Sahagún nos ha dejado una descripción de la clase de maquillaje que usaban las cortesanas, quienes eran las compañeras los de los guerreros:

«Sus caras estaban pintadas con polvo seco y coloreado; las caras estaban coloreadas con amarillo ocre o con betún. Los pies eran untados con un ungüento de copal quemado, incienso y tintura”.

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Algunas usaban el pelo corto, para que su pelo alcanzara su nariz. El cabello se cortaba y teñía con barro negro para darle importancia a su cabeza. Los dientes se pintaban con cochinilla (así como hoy las mujeres usan el labial), y las manos y el cuello se decoraban con diseños de la preferencia o tendencia de la mujer que los utilizaba”. La grana cochinilla es un insecto parásito del nopal y del cuerpo desecado de la cochinilla hembra se obtiene el ácido cármico que es el colorante rojo.

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Los perfumes y el agua de flores eran populares, y un tipo de goma de mascar (hecha de chicle mezclado con axin y betún) se utilizaba para mejorar el aliento.

Los hombres también se pintaban la cara y el cuerpo en ocasiones ceremoniales, pero no es seguro si los mexica seguían el ejemplo de sus vecinos lo otomí, quienes se cubrían los brazos y el pecho con tatuajes. Sahagún reporta que el quinto mes del año era el tiempo cuando las incisiones eran hechas en el pecho de los niños como una marca de ciudadanía.

¿Y cómo comprobaban los resultados del maquillaje? Con espejos. Los espejos estaban hechos de piezas de pirita de hierro bruñido o de obsidiana, una clase de vidrio volcánico que era cortado y pulido en discos de hasta treinta centímetros de diámetro. Estos tenían marcos de madera con bucles de cuerda, para que pudieran colgarse en la pared. ¿Te atreves a recrear el look de las mujeres mexica?

Crédito imagen de portada: macabrephotographer