Crédito: Joey Ortega

El spanglish es una de las mayores demostraciones de que los latinos de Estados Unidos vivimos cómodos entre dos culturas. ¡O así lo vemos desde dentro! Pero los recién llegados son testigos de que hablamos raro, muy raro.

Estas son 9 ejemplos que delatan a todo hispanohablante que lleva demasiado del otro lado de la frontera del lenguaje.

 

1. Printeas, linkeas y taipeas

También haces un forward, trabajas con el mouse, envías un mail o hablas de clickear, textear y así hasta el infinito. Las primeras palabras hispano-estadounidenses que empiezas a incorporar a tu lenguaje son, generalmente, de origen técnico.

El proceso es simple, se “roba” la palabra y se la españoliza poniéndole un artículo por aquí, dándole género femenino o masculino por allá o, si son verbos, conjungándolos en todos los tiempos y personas.

 

2. “Llegué con visa de finacé”.

Y de repente, al poco de llegar a Estados Unidos, comienzan a filtrarse en nuestro lenguaje del día a día palabras burocráticas y legales procedentes de un asunto al que nunca antes habíamos prestado ni un segundo de atención y que ahora se convierte en omnipresente: la inmigración.

Y así pedimos work permits en vez de permisos de trabajo, nos sacamos la green card, queremos pedir un waiver, estamos preocupados porque nos dieron un parole o hablamos de fulanito que tiene un problemón porque cometió una felonía.

 

3. Tienes que preocuparte por el social, el premium y también por el child support.

Los asuntos migratorios no sólo alteran nuestro lenguaje, sino también las obligaciones legales como los taxes, el child support y el sistema educativo o el de sanidad. Y así hablamos de middle o high school, del principal, del premium o del dedáctibol que tenemos que pagar.

Y, por supuesto, todos tenemos un aidí, de tal modo que si hablamos de cédulas o carnets de identidad se sobreentiende que se trata del de nuestros países, no del que utilizamos en Estados Unidos.

 

4. Con el tiempo comienzas a parquear, jangear y a pagar las biles.

Llega un momento en que más y más spanglish se cuela en nuestras vidas sin darnos cuenta. Entre las palabras más populares sin duda están: parquear, yarda, las y los tips, jangear, gangas, marketa, fiancé, chequear, los taxes, las biles, la party, cripi, la troca, entre muchas otras.

Incluso hay frases que casi siempre nos salen spanglizadas: “ la cosa es….” por la costumbre del inglés de empezar con “the thing is…”, o  “estoy a full”, “¿estás ready?”.  ¿Quién honestamente puede decir que no las ha utilizado? Otros ejemplos: “tocar base” (“touch base”) o “el punto es”….(“the point is”).

Si aún te quedan dudas sobre el significado de el mol, el chor o los pampels, aquí hay un canal de Youtube que te puede ayudar.

 

5. “La boila”.

Palabras como boila, rufo o carpeta forman lo que podría llamarse el núcleo duro del spanglish. Lo cierto es que si te dicen “compré una boila nueva” entiendes perfectamente de qué te hablan, aunque no lo escuches todos los días.

 

6. “Te llamo para atrás”.

¡Esta expresión es el bautismo de fuego! Cuando la dices naturalmente es la prueba de que te has titulado con honores como latino en Estados Unidos. Pocas frases ponen tan nerviosos a los hispanohablantes radicados fuera de su país, ya que de inicio se considera que se está hablando mal.

Es evidente la influencia del «call me back», pero no es menos cierto que es una metáfora igual a expresiones existentes para decir lo mismo en otras regiones hispanohablantes. No me digan que “te regreso la llamada” tiene mucho más sentido.  

 

7. El “engliñol”.

Y es que no todo es tomar prestado del inglés. También se hace al revés. Y un día te encuentras hablando en inglés colando palabras como tocayo, estrenar (refiriéndote a ropa), compadre, concuñado, sabelotodo, cojones y, por supuesto, una gran variedad de insultos. ¿La razón? No nos queda de otra porque no hay forma de decir con una sola palabra en inglés lo que realmente queremos decir.

Aquí también se cuelan palabras y expresiones como “virgencita” y “ay, mi Dios”. No importa que la religiosidad se haya quedado atrás, estas son expresiones que traemos muy, muy arraigadas.

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8. La raíz está en el Bisbapurú.

En realidad no hemos inventado nada con nuestro spanglish, sólo seguimos los pasos iniciados por nuestras familias mucho antes de nuestra mudanza a Estados Unidos. ¿Quién no tiene una abuelita o una mamá que de niño no le puso el milagroso Bisbapurú?

 

9. Coach, precuela y kinder o la avanzada del español.

Los spanglishablantes somos meros avanzadillas del lenguaje. Probamos y ensanchamos el idioma y la Real Academia de la Lengua Española (RAE), en su labor de “limpiar y dar esplendor” ha reconocido ya como palabras españolas hackear, tuit, tuitear, tableta, precuela, lonchera, bótox y establishment.