Original de Lars Plougmann

 

La puntualidad es un rasgo del que los mexicanos preferimos no hablar. Nos da penita aceptar uno de nuestros mayores defectos y siempre queremos mostrarnos como la excepción a la regla o fingir demencia cuando el tema sale a la conversación. La verdad es que nuestra impuntualidad raya en lo patológico y aunque existen casos reportados de mexicanos puntuales, lo común es encontrarse con que tenemos una interpretación bastante torcida del tiempo. A continuación, les dejo una guía para entender estas “torceduras temporales” y adecuarlas a la realidad. Como dicen por ahí… más vale prevenir.

 

Tiempos a la mexicana. Vía Cinismo Ilustrado

 

Cuando un mexicano dice: “Llego en un ratito”.
En realidad quiere decir: “Todavía tengo la firme intención de ir y eso es algo que deberías valorar”.

 

Cuando un mexicano dice: “¿Qué crees? Voy súper tarde”.
En realidad quiere decir: “¡Por favor dime que tú también vas tarde y que mejor nos vemos otro día!… Y no te enojes, porfis”.

 

Cuando un mexicano dice: “Ya voy para allá”.
En realidad quiere decir: “Voy a ir para allá”.

 

Cuando un mexicano dice: “Voy de salida”.
En realidad quiere decir: “Estoy prendiendo el boiler”.

 

Cuando un mexicano dice: “Güey, ya llegué”.
En realidad quiere decir: “Prácticamente ya estoy ahí, sólo tengo que cruzar otros tres semáforos, buscar donde estacionarme, pasar al Oxxo, encontrar la dirección… Ahorita te aviso, ¿sale?”

 

Cuando un mexicano dice: “Los espero en mi casa como a las nueve”.
En realidad quiere decir: “Los espero en mi casa desde las diez, pero de preferencia lleguen poquito antes de las once, aunque ya sé que van a llegar cuando se les pegue la gana”.

 

Cuando un mexicano dice: “Nada más paso por unos amigos y me lanzo a la fiesta”.
En realidad quiere decir: “Es probable que no llegue, tal vez te llame a horas inconvenientes para saber si la fiesta sigue en pie y, de ser así, podría ser que ahora sí llegue… pero tampoco te puedo asegurar nada.”

 

Cuando un mexicano dice: “¿Dónde estás? Llevo quince minutos esperándote”.
En realidad quiere decir: “Acabo de llegar, pero me toca hacerte sentir mal por impuntual”.

 

Cuando un mexicano dice: “Llego en cinco”.
En realidad quiere decir: “Llego en veinte”.

 

Cuando un mexicano dice: “Llego en quince”.
En realidad quiere decir: “Llego en media hora… cuarenta minutos máximo”.

 

Cuando un mexicano dice: “Llego en media hora”.
En realidad quiere decir: “¡Ya valió madres! Se me hace que no llego…”

 

Cuando un mexicano dice: “No pasa el camión” o “Es que se va parando el Metro”.
En realidad quiere decir: “¡Ahora sí ya valió madres en serio!”.

 

Cuando un mexicano dice: “Ahorita”.
En realidad quiere decir: “El tiempo es tan complejo y el futuro es tan incierto que no vale la pena establecer responsabilidades a priori”.

 

Cuando un mexicano dice: “Al ratito lo hago”.
En realidad quiere decir: “Voy a necesitar que me recuerdes lo que tengo que hacer… pero recuérdamelo en un ratito, plis”.

 

Cuando la invitación dice: “La boda será a las seis”.
En realidad quiere decir: “La boda debería empezar a las seis y media, pero en realidad a esa hora seguiremos esperando que llegue la novia”.

 

Cuando un mexicano dice: “En un momentito lo atienden”.
En realidad quiere decir: “Usted tranquilo, cualquier pancho de su parte podrá ser utilizado en su contra”.

 

Cuando un mexicano dice: “Salió a comer, pero no debe tardar”.
En realidad quiere decir: “Yo que tú, regresaba mañana”.   

 

Cuando un mexicano dice: “Llegó a barrer”.
En realidad quiere decir: “¡Llegó a tiempo!”

 

Cuando un mexicano dice: “Vamos con buen tiempo”.

En realidad quiere decir: “Podría ser increíblemente tarde… ¡y no lo es tanto!”

 

«Orita». Vía YadoCorp

Si adoptan estas interpretaciones al pie de la letra lograrán evitar frustraciones, enojos y largos tiempos de espera. Pero tengan cuidado, adaptarse a estos extraños ritmos puede acercarlos peligrosamente al mal del “qué tanto es tantito tarde”. Recomiendo el uso de esta guía con mucha autocrítica y responsabilidad.