Crédito: Ryan.

Bailar y viajar son de las cosas más lindas de la vida y viajar para bailar, ni hablar. Para los que soñamos con experimentar lo auténtico de la salsa, siendo parte de maratones de baile en calles rebozando de ritmo y son, hoy eso se encuentra en Colombia. No hace falta “ir a bailar”: la salsa suena en el aeropuerto, en los buses, en las calles, en los comercios, ¡hasta en los supermercados! Estar en la fila para pagar el pan escuchando a La Fania de fondo (y bastante alto), no tiene precio.

Cuando salís de Colombia, te parece que alguien apretó mute. Tristemente te das cuenta de que a tu país le falta “sabor” y música en la vida cotidiana.

La mayoría de los colombianos baila algo de salsa, pero posiblemente no sepan decir qué “estilo”. Simplemente bailan. Hay diferencias regionales, como en otros aspectos de Colombia. Acá va una lista de lugares recomendados en Bogotá, en la costa -Santa Marta y Cartagena-, y en Cali, por supuesto (dejamos lo mejor para el final).

 

BOGOTÁ

A diferencia de los costeños o los caleños (ver abajo), los “rolos” son un poco más reservados. La “rumba” acá es más medida, por lo menos a la hora de bailar.

 

El goce pagano

Av. Jimenez Crr 1 

Imagen cortesía de El Goce Pagano.

Este clásico de la salsa bogotana nació hace más de 35 años como un espacio bohemio, de ambiente rebelde e intelectual. Situado en una casa histórica de 1745, supo reinventarse con el tiempo y hoy no solo reproduce salsa sino también reggae, folclore colombiano, cumbia, mapalé y hasta samba brasilera. Abierto viernes y sábados, es su dueño quien pone la música y anima las noches rumberas. La especialidad de la casa: el Mojito Cubano.

 

Café Libro

Parque 93 Cra. 11A No 93-42

Crédito: Natalia Montaldo

Tiene un tamaño mediano y está bien delimitada la pista. El nivel de los bailarines es bueno, la ambientación es justa y la música bien elegida. No se cobra cover y los tragos no son caros, también se puede comer. Tienen una amplia programación de shows en vivo.

 

LA COSTA: SANTA MARTA y CARTAGENA

No se sabe qué fue primero: si la falta de espacio generó su estilo o si los espacios se fueron reduciendo al paso de esta forma. Lo cierto es que los costeños bailan salsa “en una baldosa”. ¡Y está claro que no es para combatir el frío!

Bien pegadito, cabeza con cabeza, cero giros y sin levantar los pies del suelo, todo se enfatiza desde las caderas. Para un “bailarín de escuela”, esto puede parecer aburrido, pero hay que reconocer que después de hacerlo un par de noches seguidas, uno entiende su encanto.

En Cartagena, la ciudad amurallada y el barrio de Getsemaní son una burbuja turística, pero en la que vale la pena perderse, sobre todo de noche. No hace falta caminar ni dos cuadras: un bailador de salsa puede ser sencillamente feliz aquí, encontrando opciones para más de una noche.

 

La Puerta

Calle 17 No 2-29, Santa Marta

Crédito: Natalia Montaldo

Es un lugar pequeño que representa una buena opción mixta para quienes no bailan o lo hacen recientemente, o que no deseen meterse en un lugar 100% salsero. Hay mucho turista “perreando” al compas de reggaetón, salsa y vallenato. Tiene una parte “sin techo”, a cielo abierto, perfecta para el agobiante calor de Santa Marta y está muy bien ambientado con muchos carteles. Se encuentra mayormente gente joven, que prefiere los lugares musicalmente variados como este y deja las salseras exclusivas para “los viejos”.

 

“Lo de Toto”

Calle 32 con Carrera 18, Santa Marta

Es sin duda parte del patrimonio cultural de la ciudad: funciona allí desde hace 15 años. Es un lugar no descubierto aún por el homo-turista. Esta por completo al aire libre con una “pista” central, sillas de plástico y su única ambientación son banderines al estilo feria de carnaval. Los que van a bailar son los tíos y las mamás de todo el mundo, en grupos, en familia, y acá no hay nada de despliegues coreográficos. Nadie se viste especialmente para ir y puede ser perfectamente normal que haya un perro en la pista. Por deducción, acá tomar es barato pero solo ofrecen ron y cerveza y no se cobra “cover” (entrada). La música que predomina es también la salsa y el vallenato, propio de la zona.

 

Donde Fidel (Facebook)

Carrera 4ta, dentro de la ciudad amurallada de Cartagena, justo en frente de la torre del reloj


Esta foto es cortesía de TripAdvisor

Es un lugar pequeñísimo para ir a hacer la previa y salir con una sonrisa. No es para bailar, porque ni siquiera daría el espacio, al punto de que ni siquiera hay lugar para mesas adentro. Todo esto se compensa con muchas cervezas afuera en la calle, perfecto para el clima cartagenero. Dentro, solo hay banquetas dispuestas todas en círculo como si fuera un baile de niños de primaria en la sala de una casa. El bar está poblado por hombres mayores y fotos de Fidel, el dueño, con famosos. La belleza de este lugar es la música, salsa bien clásica, que reproducen a partir de miles de discos de vinilo que tienen.

 

Café Havana

Esquina Carrera. 10, Getsemani, Cartagena.

Crédito: RMax Steenkist

Recomendadísimo por todos los medios de comunicación habidos y por haber, este lugar es sencillamente mágico. Su nombre le hace honor ya que al ingresar uno se siente inmediatamente en el imaginario colectivo de un espacio de salsa en Cuba de los años 50. La ambientación y la orquesta de quince músicos en vivo apretaditos tocando toda la noche enamora a cualquiera, te guste o no la salsa. Los asistentes, turistas y colombianos entre 30 y 60 años, van todos bastante bien vestidos y muchos de ellos están totalmente de blanco. Hay tres diferencias con el resto de los lugares: el espacio es amplio (aunque siempre está llenísimo), la barra tiene mayor variedad de tragos (a precios más elevados), y es el único de la zona que cobra cover de la zona. Al ritmo del son, la salsa y algo de vallenato, en Habana Café uno siente que podría morir sin pedir más. Larga vida a este santuario.

 

Quiebracanto

Carrera 8 B n 25 – 119 segundo piso, Getsemani, Cartagena

Crédito: Natalia Montaldo

Es una buena elección para bailarines un poco más avanzados, que gustan de tener ventilación y mayor espacio para bailar, si bien no es grande. La ambientación y la música también son muy buenas. Tiene un balcón adorable desde donde se ve la torre del reloj y el ingreso a la ciudad amurallada. Aunque no se cobra cover, los tragos acá también son más caros que en el promedio de los bares.

 

CALI

Nota: leer lo que sigue con esta canción de fondo: Cali pachanguero, Grupo Niche

Si Colombia es el país de la salsa, Cali es su capital indiscutida. En Cali la salsa se aprende en las calles y el que no baila, jamás tendrá novia. “En el barrio” el virtuosismo se mide por la rapidez del baile. El origen se remonta a los años 60, donde colocaban los discos de 35 a 45 rpm para acelerarlos. Hay más de 80 escuelas oficiales de baile y 400 no oficiales, que han egresado a varios campeones internacionales.

Inventaron su propio estilo conocido como “salsa estilo caleño”: no es rápido… es rapidísimo. Por ejemplo, agregan contratiempos entre medio de TODOS los tiempos normales de la salsa, introduciendo pequeñas figuras como el cha cha, la patada, punta taco o patineta. Usan los brazos muy abiertos como “tentáculos”, se toman palma con palma (en vez de tomarse de la mano), muestran un mayor movimiento de piernas que de giros (opuesto al resto de los estilos de baile de salsa), y se desplazan en línea hacia los costados y no hacia el frente.

Ver bailar caleño se podría asemejar a ver a una pareja bailando rock and roll. Es una cosa de otro mundo. Sino, miren este vídeo:

 

Tin tin Deo

Calle 5 n 38 – 71 – Segundo Piso

Crédito: fabian ortiz

Este sitio tiene 25 años de historia, por lo que sus paredes están repletas de fotos, álbumes y partes de la historia de la salsa. Está abierto de jueves a sábados, y los jueves son los días clave para ver a los auténticos melómanos de edad luciéndose vestidos de blanco. El mejor horario es entre las 21 y las 24 horas, y el cover vale 10.000 COP (pesos colombianos).

 

El Escondite

Carrera 37 # 5 – 14
A solo dos cuadras del anterior se encuentra este recinto de música más mezclada, como el merengue, y también un poco más económico y de ambiente más juvenil. Lo más chévere es combinarlos, acercándose aquí para cerrar la noche caleña hasta las 3 o 4 am. De todas maneras, este lugar no es nada nuevo: data de 1972.

 

Don Heberth

Cra 24 No 5-32 local 6

Muy frecuentado por extranjeros, tiene la particularidad que la pista es en la calle. La cerveza se vende muy barata y la música es variada (en la variedad está el gusto, ¿no?), aunque predomina la salsa.