1. Antes de iniciar una relación romántica, asegúrate de que te vea lavando tus calzones.

Puntos a tu favor si después te encuentra friendo un huevo.

 

2. Si encuentras comida más rica que la suya, llévate el secreto a la tumba.

 

3. Si la ves trapeando o la casa huele a Fabuloso…

Date media vuelta y regresa más tarde.

 

4. Escoge sabiamente tus palabras ante un “si voy y lo encuentro, ¿qué te hago?”

Tú y yo sabemos que lo va a encontrar. Siempre lo encuentra.  

 

5. Hay una sutil diferencia entre “cállate” y “no me respondas”. Entiéndela, domínala.

 

6. Investiga por tu cuenta qué es “torcer los ojos”.
Cuando lo sepas, no lo hagas delante de ella.

 

7. No cuestiones la existencia de la marrana.

Tú ve a ver si ya puso y evítate complicaciones.

 

8. Si te va a contar hasta tres, contrólate, ármate de valor y pídele que comience en el dos.

Un poco de iniciativa siempre impresiona.

 

9. Hagas lo que hagas, no te mandes solo.

A menos que ya cuentes con alguna propiedad a tu nombre.

 

10. Si tus amigos se avientan a un pozo, por favor tú no te avientes.

 

11. Siempre ve, nunca dejes que vaya por ti

 

12. Nunca, pero nunca, creas que está pintada.

 

13. Ponte frente al espejo, mírate a los ojos y repite: No seas rezongón.

 

14. Ante la duda: pide permiso, no avises.

 

15. Aunque te corroa la curiosidad, nunca preguntes que es una friega de perro bailarín.

Hay cosas que es mejor no saber.

 

16. Habla con propiedad y esfuérzate por borrar el “qué” de tu vocabulario.

 

17. Cultiva el hábito de acordarte de que tienes madre.

 

18. No llores, no metas la mano, ni te luzcas cuando hay visitas.

 

19. Investiga lo que es un teléfono y aprende a usarlo. Ahora, llámale.

 

20. Ubica su mirada de ultimátum y actúa en consecuencia.

 

21. Jamás tomes de forma literal un “haz lo que se te pegue la gana”.

 

22. Siempre termínate la sopa.

¿Qué te cuesta?

 

23. Si no vas a llorar con provecho, mejor no llores.

 

24. Y por favor, hagas lo que hagas, ¡no andes descalzo por la casa!