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7 Mitos de la comida mexicana que deben desaparecer (y una verdad incómoda)

México
by Rulo Luna Ramos 31 Mar 2015

1. La comida mexicana es puro taco.

La cocina tradicional de México se basa principalmente en el maíz y sus derivados; sin embargo, por difícil que resulte creerlo, no todo en México son tortillas. La diversidad culinaria de nuestro país es enorme y hay especialidades locales por región, e incluso por pueblo, a lo largo y ancho del territorio. Claro que podrían darle la vuelta a México sobreviviendo a base de totopos, tamales y chilaquiles, pero lo recomendable es indagar un poco más sobre lo mejor de cada región. Prueben un poco de la tradición maya con una buena sopa de lima en Yucatán (que no es sopa de limón, ni de limón dulce, es sopa de lima), éntrenle a los famosos tacos de pescado en Ensenada o pongan a prueba su resistencia al chile con una torta ahogada en Guadalajara. Si existe una opción perfecta para cada tipo de mexicano, seguro que hay una opción perfecta para cualquiera.

2. El mejor mole mexicano viene de Puebla.

Pensar que el mole puede ser comprendido a partir de una sola receta es como pensar que todas las salsas en México son guacamole. El mole es el nombre genérico de una salsa o potaje cuya característica distintiva es tener una enorme cantidad de ingredientes y un proceso de preparación por demás complejo. Chocolate, pepitas, cebolla, clavo, ajonjolí y la mitad del catálogo nacional de chiles son los participantes comunes de esta barroca expresión culinaria. Por supuesto que el mole poblano es riquísimo, pero no se les ocurra irse de México sin probar el mole negro de Oaxaca, el amarillo, el pipián, el coloradito, el chilmole e incluso el clásico mole de olla, que no tiene nada que ver con todos los demás, pero se sigue llamando mole. El mole en México es toda una institución y un equivalente culinario de nuestra diversidad cultural. ¡Respeto al mole!

3. Hagas lo que hagas… mantente lejos del chile.

Claro que es posible seguir esta advertencia al pie de la letra y mantenerse lejos de todo lo que se asemeje a un chile, pero deben tener en cuenta que mantenerse categóricamente alejado del chile los alejará de la vasta mayoría de nuestros platillos tradicionales. Además, no todo en México es tan picante como parece, aún cuando los chiles formen parte integral de una receta (ahí tienen a los chiles en nogada y su sabor más bien dulce). No todos los mexicanos llevan su gusto por lo picante a grados tan masoquistas y la mayor parte de los restaurantes han aprendido a mantener el fuego bajo control. Esta es la razón por la que la mayoría de las mesas mexicanas están adornadas con cuanta salsa se les pueda ocurrir, el punto es personalizar la experiencia y que cada quién se castigue solo.

Es necesario que pruebes la comida por cuenta propia para decidir si es tolerable. Muchos extranjeros tienen la ingenua costumbre de preguntarle a los locales si tal o cual platillo está demasiado picoso… creo que se pueden dar cuenta del error de fondo que se está cometiendo con este acto. Intenten ir por las opciones más tranquilas al principio y aventúrense un poco una vez que se sientan cómodos con el sabor. No se vayan directamente por los habaneros… recuerden que todo chile pica dos veces.

4. Debes evitar los puestos de comida callejera.

México tiene una de las mejores y más variadas comidas callejeras del mundo. Sin embargo, no deben confiar ciegamente en el primer puesto de carnitas que se encuentren a la salida de una estación del Metro de la Ciudad de México. Pregúntenle a los locales por sus opciones favoritas de comida callejera y asegúrense de elegir un lugar limpio. Una multitud de comensales peleando por la atención de un vendedor, normalmente se puede tomar como buena señal.

Claro que también se pueden conseguir tamales, gorditas, quesadillas y tacos al pastor en su versión “aprobada para turistas” en un restaurante elegante con una bonita vista, pero el sabor original, la diversidad de opciones y la sensación de aventura se habrán quedado en el camino.

5. No hay necesidad de ir a buenos restaurantes en México.

La alta cocina mexicana es genial y la fusión de elementos internacionales con los sabores más tradicionales de México como el cilantro, el chile, la jamaica, el orégano, el cacao, insectos, hongos y flores comestibles generan combinaciones de sabor capaces de sorprender a cualquier paladar. Los chefs mexicanos e internacionales que se aventuran a llevar la comida mexicana en nuevas direcciones no decepcionan a sus comensales.

6. La comida mexicana es buena, pero es mejor mantenerse alejado de sus detalles más folclóricos.

Folclóricos por no decir raros o asquerosos. Estos elementos, que siempre sorprenden a los extranjeros, son generalmente hongos, insectos o partes de animales que no se consumen o que rara vez se encuentran a la venta en otros países. Probablemente un puñado de chapulines o esa cosa extraña a la que llamamos huitlacoche no se vean tan apetitosos a primera vista, pero deben confiar en los mexicanos. Con esa pinta, sus sabor debe ser verdaderamente bueno para que lo sigamos consumiendo, ¿no lo creen?

7. México debe tener los mejores chili burritos del mundo.

¡México NO es el lugar donde comer comida Tex Mex! No nos gusta la comida Tex Mex y la gran mayoría de los mexicanos sólo la conocen por nombre. Así que no esperen encontrar taco platter with grated Monterrey cheese en la lista de entradas de ningún restaurante tradicional mexicano. Pueden encontrar burritos en algunos estados del norte del país, pero serán un poco diferentes a lo que están acostumbrados. Aquí un pequeño consejo: si el restaurante que eligieron para probar verdadera cocina mexicana incluye fajitas mixtas en su menú… la experiencia podría no ser tan auténtica como la están esperando. Y nunca -pero en verdad nunca- deben intentar convencer a un mexicano de que los chilaquiles son como “nachos en el desayuno”.

Sí comes comida mexicana… te vas a enfermar.

Para ser sincero, no estoy cien por ciento seguro de que esto sea una consecuencia directa de la comida mexicana, pero sí es bastante probable que una de sus primeras noches en México parezca más larga de lo habitual gracias a la famosa Venganza de Moctezuma. Esta desavenencia gastrointestinal es bastante frecuente al llegar al país… incluso a mi me ha tocado vivirla después de pasar un rato fuera de México. Algunos dicen que es el agua, otros podrían argumentar que es tanto chile en el aire, pero la verdad es que no es nada que una dosis de sal de uvas no pueda resolver.

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