Crédito: Alexandre Normand

1. Comprar un vuelo súper económico sin mirar las fechas…

Y darte cuenta después que las fechas incluyen uno de los periodos vacacionales más importantes del país de destino. Es justo ese momento en el que toca correr y reservar a toda prisa antes de que se agoten los alojamientos o tripliquen los precios.

 

2. ¿Cerrado? ¿Desde cuándo? ¿Cómo?

No hay nada peor que llegar al lugar de tus sueños y por falta de precisión en las fechas encontrarte que justo ese día, ¡está cerrado!

 

3. Viajar con miedo a volar.

Muchos piensan que necesariamente el placer por viajar va íntimamente ligado al placer de volar. Nada más alejado de la realidad, si no pregúntale a aquellos que tienen como mejor compañero de vuelo una pastilla para dormir…

 

4. Olvidar el pasaporte en casa.

Dicen que no hay nada más preciado para un viajero que su pasaporte. Sobretodo cuando estás en el aeropuerto y te das cuenta que te lo dejaste en casa.

 

5. Dos años esperando verla y… ¡la Fontana di Trevi en obras!

No hay nada peor que llevar años esperando ver tu monumento preferido, llegar allí y verlo rodeado de andamios. Te prometemos que por mucho que le pongas imaginación, ese momento puede resultar el peor del viaje.

 

6. Tomar un tren en dirección contraria.

Sabemos que eres un gran viajero, ¿o acaso lo dudabas? Eso pensabas hasta que al cabo de dos horas te das cuenta de que vas en dirección contraria a tu destino, ¡ay!

 

7. Que los precios no sean los previstos, si no mucho, muchísimo más elevados.

Tener cada euro de tu presupuesto adjudicado a un fin y que, de pronto, algo tan importante como la cerveza sean más caro de lo previsto…es uno de los momentos más angustiosos de un viaje.

 

8. Perder el equipaje.

No hay momento de más pánico para un viajero que estar frente a la cinta de equipajes y ver como esta sigue su recorrido sin que tu mochila de señales de vida. ¿Se habrá perdido? ¿aparecerá? ¿estará rota?

 

9. Viajar en agosto, sea donde sea, es asegurarse el buen tiempo.

Sigue pensando así y probablemente te encuentres a más de 4000 metros con pantalón corto y chanclas…

 

10. ¿Dónde está el papel higiénico?

No hay peor momento para hacerse esa pregunta que cuando ya estás dentro del baño. No hace falta explicar mucho más ¿verdad?

 

11. Llegar tarde al aeropuerto… y perder el vuelo.

No hay visión más angustiosa que ver a un viajero correr por los pasillos de un aeropuerto como si le fuese la vida en ello. Si no te lo crees, la próxima vez mírale a los ojos, ya verás como descubres la cara más desesperada de la desolación.

 

12. Tocarte la frente y notar que está más caliente de lo habitual

No hay nada peor ni más terrible que caer enfermo en un viaje, sobretodo si los síntomas vienen acompañados de los terribles y odiados problemas estomacales.

 

13. Comprobar que ha desaparecido (o te han robado) tu móvil.

Uno de tus bienes más preciados. Ese lugar en el que tu vida parece estar a salvo, ese rincón en el que guardas todos tus recuerdos. Comprobar que ha desaparecido puede ser el primer síntoma de la catástrofe que se avecina.

 

14. Que la gastronomía local no sea como esperabas.

Lo sabemos, esto no parece a simple vista un problema, pero te aseguramos que no hay nada peor que viajar por un país en el que la gastronomía no es tu mejor aliada.

 

15. El día de la vuelta a casa.

No hay peor momento en un viaje que ese en el que sacas tu billete de vuelta a casa, lo miras con detenimiento y compruebas que el día que indica es, justamente, el día de hoy.