El muralismo mexicano fue un movimiento político y social que utilizó la pintura de gran formato como su estandarte ideológico. Se gestó en el momento histórico de un México lleno de sueños y esperanzas. Podemos decir que su autor intelectual es José Vasconcelos, quien protagonizó la consolidación de México como un estado nación después de la revolución, cuando todo estaba roto.

En 1923 David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, entre otros, firmaron el Manifiesto del Sindicato de Trabajadores, Técnicos, Pintores y Escultores a petición de Vasconcelos con joyas del pensamiento tipo:

«Nuestra meta estética fundamental es socializar la expresión artística […] repudiamos la pintura de caballete y todo el arte de los círculos intelectuales, porque es aristocrático, y glorificamos la expresión del Arte Monumental porque es una propiedad pública […] Proclamamos que dado el momento social, que es transición entre un orden decrépito y uno nuevo, los creadores de belleza deben realizar sus mayores esfuerzos para hacer una producción con un valor ideológico para el pueblo, y la meta ideal del arte, que actualmente es una expresión de masturbación individualista, sea de arte para todos, de educación y batalla”.

La ciudad de México conserva algunas de las mejores obras del muralismo y aquí va una pequeña guía para el viajero que quiere adentrarse en esta parte de la historia del arte contemporáneo mexicano.

 

1. “La marcha de la humanidad”, de David Alfaro Siqueiros

Sobre Insurgentes, bajando de la estación del Metrobus Poliforum, se encuentra el mural más grande del mundo: “La marcha de la humanidad”, realizado por David Alfaro Siqueiros, entre 1966 y 1971. Siqueiros pintó 8700 metros cuadrados que es lo que mide este mural en su totalidad. La estructura en forma de diamante de este edificio hizo que el pintor jugara con la perspectiva, para que cada observador tuviera que convertirse en un verdadero contorsionista para admirar su obra.

 

2. “Representación histórica de la cultura”, de Juan O’Gorman

La biblioteca central de ciudad universitaria es un edificio de 10 pisos cuyo mural “Representación histórica de la cultura” fue creado por Juan O´Gorman. La obra abarca 4000 metros cuadrados, la fachada completa. A través de la técnica de mosaico este mural narra, mediante símbolos, la historia de México, de la manera en que lo hacían los códices prehispánicos.

La “lectura” de este códice comienza en el muro norte con el pasado prehispánico de México, en contraposición el muro sur narra el México colonial. Al oriente, el mural narra el mundo contemporáneo y en el poniente se narra el México actual con la propia universidad como protagonista.

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3. “La epopeya del pueblo mexicano” o “México a través de los siglos”

Una de las primeras obras del movimiento de los muralistas se encuentra en la escalinata principal del Palacio Nacional. Su autor es Diego Rivera, quien trabajó en ella de 1929 a 1951, y el título es “La epopeya del pueblo mexicano” o “México a través de los siglos”.

Es una obra de 276 metros cuadrados que se caracteriza por no tener un desarrollo lineal. Es, a la vez pasado, presente y futuro, con personajes que representan a la gente de a pie, entremezclados con personajes históricos, entre los que se destaca Frida Kahlo luciendo un medallón con la estrella roja, la hoz y el martillo.

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4. “El cárcamo de Dolores”, de Diego Rivera

El Cárcamo de Dolores (también llamado «del Lerma») es una obra hidráulica ubicada en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec. El edificio se construyó en 1951 para conmemorar el final de las obras del Sistema Lerma, que aún abastecen a la Ciudad de México de agua potable, y el mural de mención estuvo bajo el agua durante cuarenta años.

 

5. “Omnisciencia”, de José Clemente Orozco

En un edificio histórico y de acceso libre (dentro del restaurante Sanborns), se encuentra el mural “Omnisciencia”, pintado durante el momento de las agresiones a los murales y al edificio de la Preparatoria 1, donde justamente Orozco se encontraba pintando los 22 murales que allí se encuentran. En esa pausa, el dueño del Palacio de los Azulejos, antigua residencia de los Condes del Valle de Orizaba, le solicitó pintar el descanso de la escalera de este edificio.

Este es uno de los murales más herméticos y sensibles de Orozco: Lo masculino y lo femenino unidos por la gracia. Dr. Atl se refirió a este mural como “una obra que podría vivir por sí sola, desprovista de toda literatura. Sus personajes no son una referencia, son esencia”.

 

6. “La nueva democracia”, de David Alfaro Siqueiros

Esta obra data de 1945, y en ella la humanidad es representada como una mujer que rompe los grilletes que la tenían atada. El mural se encuentra al interior del Palacio de Bellas Artes, y fue realizado con una novedosa técnica, aplicando acrílico directos sobre tablero con pistola de aire, y cuya perspectiva produce el efecto de salir del cuadro dependiendo del punto donde se observe.

 

7. “El teatro en México”, de Diego Rivera

La fachada principal del Teatro Insurgentes exhibe un enorme mural de 460 metros cuadrados, titulado ”El teatro en México: (1953). Este mural-mosaico es una teatralización de algunos aspectos de la historia de México, además de una buena historia ilustrada del teatro en México en sí.

Como figura principal y entre los próceres de la patria se destacan Hidalgo, Morelos y Benito Juárez, y aparece como figura central el gran mimo de México, Mario Moreno “Cantinflas”, recibiendo de los ricos para dar a los pobres. Es posible ver el mural desde la Avenida Insurgentes.

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8. “El retrato de la burguesía”, de David A. Siqueiros, José Renau, Antonio Pujol y Luis Arenal, entre otros artistas refugiados de la guerra civil española

Este mural está en el Sindicato Mexicano de Electricisas y es, a la vez, un homenaje a la lucha sindical y una crítica feroz al fascismo y al capitalismo.

Siqueiros utilizó la misma arquitectura para darle realismo a la obra: Se valió de los barandales, las ventanas y hasta perforó la losa de concreto mediante imágenes de chimeneas y torres metálicas, que parecen erguirse a través del humo, hacia el sol del cielo diurno.

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9. “El Hombre controlador del Universo”, de Diego Rivera

Esta es, sin dudas, una de las obras más interesantes de Diego Rivera, en la que trata de responder a las eternas preguntas de qué camino elegir, quién controla el Universo y quién puede realmente cambiar la vida de los demás. Esta es la segunda versión del que originalmente pintara en el Rockefeller Center de Nueva York y fuera destruido por sus detractores. Data de 1934 y es parte de la colección permanente del Palacio de Bellas Artes.


 

10. “Liberación” o “La humanidad se libera de la miseria”, de Jorge González Camarena

Jorge González Camarena pertenece a la segunda generación de muralistas mexicanos. “Liberación” o “La humanidad se libera de la miseria” narra la liberación física y espiritual a partir del conocimiento y la educación.

Este artista inventó un sistema de composición al que dio el nombre de “cuadratismo”: Una forma particular de organizar los objetos de un cuadro, basado en la geometría. Este sistema se plasma magníficamente en esta obra que puede visitarse en la exposición permanente del Palacio de Bellas Artes.