Viajar es increíble, sobre todo cuando pasas largas cantidades de tiempo en otro país y comienzas a acostumbrarte con tu nueva ciudad. Pero ¡no te mientas, mexicano! Hay varios hábitos que no puedes dejar, por mucho que lo intentes…

1. Condimentar la comida.

No sólo se trata de comer picante, pero ¿no tienes un poco de pimienta, clavo, albahaca, tomillo, cilantro o perejil? ¿O qué tal unas hojitas de laurel o azafrán? Y ni hablar de la casi obsesión de muchos mexicanos de ponerle limón a toda la comida.

2. Celebrar un cumpleaños mexicano.

Cuando estás en México, te limitas a una comida con amigos para luego salir a un bar o a bailar. Pero si tu cumpleaños lo festejas fuera del país quieres pastel, quieres morderlo, mueves el mundo para conseguirte una piñata, exiges que canten las mañanitas y hasta añoras que tus tías estén ahí para echarse una sabrosa porra.

3. El albur.

Un español te pide que le cojas sus cosas, un colombiano te pregunta: “¿Un parche que me ayude?”. Chaqueta, Hostia, Parada, Concha, Culo, Aguada, Macana … Y a cuántos mexicanos no les han preguntado “¿Te gusta el chile?”. Amigo extranjero: es probable que no me hayas entendido esta….

4. Desayunar mucho.

¿Quién les dijo a los extranjeros que un café es un desayuno? Y siéntete afortunado si además lo acompañan con dos galletas o un pan tostado.

¡Pues no! El mexicano necesita de sus chilaquiles con pollo deshebrado y su huevo estrellado, o un buen omelete con chorizo, tocino y un buen licuado de chocolate y plátano, mínimo una torta de tamal y un champurrado.

¡Mi reino por unos huevos divorciados con frijoles refritos!

5. Poner a prueba a tus amigos.

Estas en un país extranjero, es probable que hablen un idioma diferente al tuyo, es casi un hecho que tengan que corregirte más de una vez tu pronunciación. Tienes dos opciones:

A) Tomas amablemente el consejo, trabajas en tu pronunciación y te conviertes en un experto en su idioma.

B) Le dices – ¡Ah sí! A ver tú di Popocatepetl cinco veces –
Un verdadero mexicano siempre opta por la opción B.

6. Copiar el acento.

En algunos casos es por afán de hacerse los interesantes, pero muchas veces es inevitable terminar cantando las frases o empezar a usar palabras típicas del lugar (boludo, mae, tio, che, guay, etc). A menos que seas norteño, a ellos no se les quita su acento con nada.

7. Decir que sí con el dedo.

Querido amigo extranjero: Si un mexicano levanta el dedo índice, te lo enseña y lo flexiona varias veces… te esta diciendo que sí. Querido amigo mexicano: ¡Deja de mover el dedo ¡que nadie te entiende! Si eres como yo y no puedes dejar de hacerlo, acostúmbrate a tener que explicar lo que significa el dedito. Un buen consejo es compararlo con el «eso, eso, eso» de El Chavo del 8.

8. Cruzar la calle indebidamente.

Qué difícil es resistir la tentación de cruzar a media calle cuando no viene coche, o pasar por la esquina aun cuando el semáforo no está en verde para los peatones. Por más que lo intente, siempre hay un momento en el que inconscientemente lo hago. ¡Pero qué pésimo hábito!

9. Bañarse todos los días.

Déjame decirte algo amigo mexicano, si piensas viajar al extranjero vas a encontrarte con que la gente está acostumbrada al aroma a humano. En muchos países, sobre todo europeos, bañarse cada dos o tres días es lo habitual. Los mexicanos tenemos el «raro» hábito de bañarnos diariamente y de usar desodorantes, talcos y perfumes…

10. La sobremesa.

Muchos de los eventos importantes de un mexicano siempre tendrán comida, incluso una pequeña visita a casa de un amigo termina con botana y cerveza, es casi un ritual. Amigo extranjero: si invitas a un mexicano a comer, deja un espacio en tu agenda porque NOS ENCANTA LA SOBREMESA.

11. Decir muchas groserías.

Y es que no importa que en México digas pocas, es un hecho que tu lenguaje se vuelve extremadamente «florido» en otro país. Además, a los extranjeros les encanta.

12. Decir «¿mande?».

En lo personal es un hábito que me molesta pero que no puedo evitar. Yo crecí con mi abuela, mi madre y mis tías diciéndome: «¡Se dice «mande», no «qué»!”.

13. Hablar mucho.

Es una especialidad del mexicano hablar mucho y muy rápido, y así es como te vuelves amigo de cualquier desconocido en pocos minutos. Es un hábito que nos permite adaptarnos a los nuevos ambientes y, muchas veces, convertirnos en el centro de atención de las fiestas. Pero cuidado, que este hábito puede salirse de control después de dos o tres cervezas…

14. Usar refranes.

Es un hábito mexicano hablar con refranes y dichos populares. “La chancla que yo tiro…», «El que se fue a la villa…». Si mi abuela me escuchara hablar en el extranjero estaría muy orgullosa de mi.

15. Tener altares mexicanos.

La habitación de un mexicano en el extranjero siempre tendrá un rincón para sus figurillas de catrinas, banderas, mariachis, sombreros o artículos indígenas.

16. Hacer muchos gestos.

Los mexicanos somos excesivamente expresivos y, mientras hablamos, usamos también muchos ademanes, hacemos gestos para decorar la historia y así explicar bien detalladamente nuestras emociones. Algunos hasta usan ruidos para ponerle efectos especiales y, ya en un nivel más avanzado, algunos nos ponemos de pie para recrear escenas completas.

17. ¡Emocionarte por lo mexicano!

No importa que llevemos una semana o dos años en otro país, nos es inevitable detenernos a ver el menú de un restaurante mexicano, sonreír si vemos nuestra bandera, sentir «ñáñaras» por ver calaveritas. Rápidamente identificamos playeras con estampados de Frida Kahlo o símbolos aztecas. ¡Y ni hablar de la emoción de coincidir con otro mexicano!