1. Amar la Navidad vs odiarla

La división básica: hay gente que aguanta la oscuridad de noviembre pensando en que enseguida se llenará todo de luces y decoración navideña y Love Actually en la tele; hay gente que es eso precisamente lo que teme y no ve la luz hasta que empiezan las rebajas.

2. Lotería de Navidad vs el Niño

Esta es una guerra ganada por los primeros desde siempre: el sorteo extraordinario de la Lotería por excelencia es el de Navidad, que se celebra desde finales del siglo XIX. Al del Niño, que existe solo desde la década de los 40, es al que destinamos el reintegro si nos toca.

3. Comprobar lotería online vs en el periódico

(Cuando no podemos dedicar la mañana del 22 a ver el sorteo en directo y comentar que la cancioncita sonaba mejor en pesetas, toca comprobar si somos o no millonarios). Pese al encanto de comprobarlo online cada 5 minutos («¿me ha tocado algo? ¿y ahora? ¿y ahora?»), hay quien todavía se fía solo de lo que diga el periódico al día siguiente.

4. Comprar regalos con tiempo vs ir desesperado el día 24

(El día 24 o el día 5, pero esto es para el siguiente punto). Hemos importado el Black Friday para comprarlo ya todo en noviembre, pero la cantidad de gente en las tiendas la semana antes de Navidad apunta a que el viernes negro compramos solo cosas para nosotros mismos. Luego están los esas personas que ya lo compran todo en verano y que no son de fiar.

5. Reyes Magos vs Papá Noel

La batalla navideña por excelencia en España. Eres de unos o de otros, no por preferencia personal o razones históricas sino por interés: eres de quien te trae los regalos —como, por otra parte, es lógico—. Luego hay gente que es de los dos porque ha conseguido estar en el itinerario de todos ellos y que todos le traigan cosas, pero sigue teniendo un favorito (el que sea más espléndido).

6. Los regalos aparecen la mañana de Navidad o Reyes vs están varios días bajo el árbol

Yo siempre creí que solo se hacía lo primero y que lo otro era solo típico de pelis americanas, pero resulta que no, que hay casas en las que la tradición es tener los paquetes a la vista unos días. No tiene mucho sentido (¿a qué vienen Papá Noel y Sus Majestades de Oriente esa noche si ya están los regalos? ¿a beberse la copita de licor y comerse las galletas?), pero qué niños con fuerza de voluntad saldrán de esas casas, futuras personas de éxito sin duda.

7. Abeto de verdad vs abeto de plástico

El árbol de plástico no es ecológico, pero si lo llevas usando desde hace veinte años (igual que las luces) se te perdona. Luego están los de ir al vivero (¡no al monte a talar!) todos los años para tener un arbolito real y que toda la casa huela a abeto.

8. Belén vs árbol

¿Es esto una guerra? Ahora ya no tanto, pero lo fue a principios del siglo XX, cuando la costumbre del árbol de Navidad empezó a popularizarse en España. Muchos vieron esa intromisión en el hogar como un ataque extranjero (es una costumbre nórdica) al belén de toda la vida (costumbre que trajeron italianos, pero ya nadie se acordaba). Ha ganado el árbol —posiblemente porque no tiene connotaciones religiosas, aunque la Iglesia se inventó una historia sobre un roble cayendo en un abeto—, pero en muchas casas aún conviven ambos.

9. Decoración navideña solo dentro de casa vs para los vecinos

Es decir: Papás Noeles o Reyes Magos en balcones y ventanas, sí o no. Una amiga dice que le dan mal rollo porque parece que se están suicidando. Y un poco es así, para qué negarlo.

10. Enviar christmas vs felicitar en bloque en redes sociales

Persona que en pleno 2018 todavía envía cosas por correo: te queremos, gracias, sigue así. Si eres de redes sociales en bloque, qué te vamos a decir que no sepas. Lo bonito es lo otro.

11. Villancicos tradicionales españoles vs modernos extranjeros

¿Qué pones en casa? ¿Niños cantando Campana sobre campana o a Mariah Carey con All I Want for Christmas? ¿Pero mira cómo beben los peces en el río o Last Christmas? Luego está también la sección de villancicos tradicionales con letra irreverente tipo «coge la bota María que me voy a emborrachar». Estos son más cantados que escuchados en sobremesas que se alargan quizá demasiado.

12. Turrón duro vs turrón blando

O turrón de chocolate, que dicen los tradicionalistas que ni es turrón ni es nada, pero es chocolate y con eso debería bastar para ganar todas las batallas.

13. Cena de Nochebuena vs comida de Navidad

No es que sea o una u otra, que tampoco somos salvajes. Es más bien una cuestión de importancia, a cuál puedes faltar si te sale otro plan (el mismo plan, en realidad) con tu otra familia sin que te deshereden.

14. Campanadas en TVE vs cadena alternativa

Lo tradicional es ir a TVE y ver a Ramontxu con su capa (este año no estará), pero cada vez hay más competencia. Que si cómo será el vestido de la Pedroche, que si oh dios mío en La Sexta brindan con Estrella Galicia… Pese a todo esto y aunque ya no tiene el 60% de share que tenía en el cambio de milenio, se mantienen como claros líderes por encima del 30%.

15. Uvas de verdad vs sucedáneos

Mira, no. Si escupes las pepitas, pelas las uvas o comes las de bote, lograr engullir las 12 uvas tiene menos mérito y tendrás un buen año, vale, pero peor que el de los que hacemos las cosas bien y nos arriesgamos a escupirle a un primo en pleno ataque de risa.

16. Salir en Nochevieja vs en Reyes

No hay por qué elegir, claro, puedes salir los dos. A mí lo de Reyes nunca me gustó porque ¿y si como estoy por ahí de farra no vienen? Pero si eres de Papá Noel de siempre y no te estás jugando nada, pues está bien.

17. Fiesta de Nochevieja vs ir de bar en bar

Esto es si encuentras la segunda opción y no te dicen en cada sitio en el que quieres entrar que te cobran una millonada porque tienen cotillón y garrafón del bueno y te quedas atrapado en el primer bar hasta que es hora de ir a por el chocolate.

18. Desayuno de chocolate con churros en Año Nuevo vs vomito solo de pensarlo

Algo habrás hecho para estar en el segundo grupo.

19. Criticar las barbas de plástico de los RRMM en la cabalgata vs dejarlo pasar

No eres el primero que lo nota y, cómo decírtelo, tú no eres el target principal de este desfile. Al menos ahora Baltasar ya suele ser negro de verdad.

20. Roscón tradicional vs roscón relleno

Yo vivía feliz sin conocer la segunda opción, que según me han dicho es muy popular en Madrid. Entiendo que es como un «total ya he engordado diez kilos, qué daño me va a hacer esto» y que los propósitos de Año Nuevo empiezan el día 7.