Hoy, primero de enero de 2019, asume Jair Bolsonaro como presidente de Brasil. Esto es una mala noticia para el planeta.

Bolsonaro, quien admira a personajes como el presidente Trump, considera que el cambio climático es una farsa, y ha dicho que los esfuerzos para frenar la deforestación del Amazonas (el cual aporta un 20 por ciento del oxígeno al planeta) están financiados por poderes extranjeros interesados en detener el desarrollo económico de Brasil. También quiere remover la protección a comunidades indígenas que viven en la selva.

Además, Bolsonaro ha cancelado de manera abrupta los planes de que Brasil fuese la próxima sede de COP25, la conferencia de la ONU sobre cambio climático. Recuerdo lo orgullosa que me sentí cuando mi ciudad, Río de Janeiro, fue la sede de la Cumbre de la Tierra muchos años atrás. Ver al país que amo renunciando a ser uno de los líderes en temas de cambio climático me preocupa grandemente.

Bolsonaro eligió como ministro de ambiente a Ricardo Salles, una persona que se posiciona como escéptica respecto al cambio climático y pro-negocios. Anteriormente, Salles fue Secretario Ambiental del Estado de San Pablo, y entre otras cosas, se lo acusó de alterar mapas de manera ilegal para que áreas bajo protección ambiental sean destinadas a proyectos de minería.

Con todas estas malas noticias, ¿qué podemos hacer como viajeros preocupados por el medioambiente? Uno quizás se tiente con la idea de «boicotear» o descartar posibles viajes a Brasil, en señal de desaprobación. Pero esa no es la solución.

«No boicoteen a Brasil», dice Ana Paula Pessoa, una emprendedora brasileña que dirigió las finanzas de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, y es miembro del Consejo Consultivo de la organización The Nature Conservancy en Brasil. «Eso agravaría las cosas». Aquí te contamos qué puedes hacer tú al respecto.

Apoya las iniciativas de ecoturismo

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Como explica Pessoa, las comunidades indígenas del Amazonas están bajo la amenaza de desarrolladores que quieren usar las tierras para el agro-negocio (cría de ganado y siembra). Así que las comunidades necesitan opciones viables para la generación de ingresos, y el turismo puede cumplir ese rol. Apoyar a estas comunidades será más valioso que hacer un boicot.

Cuando viajes al Amazonas, «estarás dándole un sostén a comunidades locales que necesitan (del turismo) desesperadamente», dice Pessoa. Con actividades económicas que mantienen a los ecosistemas intactos, estos pueblos pueden evitar la conversión de la tierra a usos agrícolas y no vendérsela a especuladores.

Ian Thompson, Director de Conservación de The Nature Conservancy, vive en la ciudad de Belén -en la desembocadura del Río Amazonas- y está de acuerdo con Pessoa.

«Cada vez más, el turismo es una opción en la agenda de lo sostenible. Los pueblos indígenas realmente se están abriendo al turismo», dice Thompson. Pero si los turistas boicotean al país en señal de protesta, entonces «esos emprendimientos de las comunidades no prosperarán. Y las personas que quieren convertir la tierra a la agricultura podrán decir que ‘no hay alternativas viables'».

Usa tu voz en medios y redes sociales

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Thompson le pide a los viajeros que vayan un paso más allá. No se trata solamente de usar el dinero para viajes que apoyen el ecoturismo y a las comunidades viviendo en áreas naturales, sino también de alzar la voz, dice el ambientalista.

«Los turistas tienen hoy una voz que antes no tenían. Tienen una voz digital», afirma Thompson. «La gente debería volverse consciente de eso y usarla». Por ejemplo, los viajeros que postean fotos de áreas naturales pueden ayudar a que cada vez se aprecie más a esos lugares. Brasil tienen una necesidad imperiosa de estas acciones.

Crisis económicas recientes en Brasil han significado que más brasileños viajen dentro de su país, en vez de ir al extranjero. En lugar de ir a ciudades como Miami y Nueva York, los propios brasileños están recorriendo lugares como el Parque Nacional de la Chapada Diamantina, una reserva hermosa al este de Brasil, con cascadas, monos, anfiteatros naturales y flores en abundancia.

Otro lugar alucinante es la Reserva de Desarrollo Sustentable Mamirauá, de 1.124.000 hectares. Esta reserva fue creada para proteger una rara especie de monos. Aunque antes era una zona que no podía visitarse, en el presente la región está abriéndose al turismo. Thompson cuenta que ahora se ofrecen tours de varios días y opciones de alojamiento como Ucari Lodge.

Thompson también recomienda al Instituto Socioambiental, que busca ayudar a los pueblos indígenas a crear sus propios proyectos de ecoturismo en la selva. Por su parte, algunas comunidades están abriendo sus tribus a la visita de foráneos por su propia cuenta, manejando el proceso de apertura ellos mismos.

Aprecia toda la belleza natural de Brasil, no solo al Amazonas

Crédito: Filipe Frazao | Shutterstock

Por supuesto, no todos los viajeros quieren llegar a lo profundo del Amazonas, ni tienen obligación de hacerlo. Las condiciones del terreno no son para todos, y es peligroso viajar a la selva sin una organización respetable. Los grupos indígenas desconfían de los forasteros, con buena razón. Durante décadas, los especuladores de la tierra han asesinado a miembros de comunidades. Con el aparente desdén del nuevo presidente de Brasil por las culturas amerindias, esos especuladores pueden sentir que pueden matar con impunidad. Los turistas ingenuos podrían encontrarse en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Hay muchísimas alternativas. Donald Sawyer, consultor del ISPN –Instituto Sociedade, População e Natureza– en Brasil recomienda hacer base en las ciudades de Manaos y Belén. «Allí hay aeropuertos internacionales y buenos hoteles, y la selva está muy cerca», señala Sawyer.

Uno también puede hospedarse en alojamientos de lujo en el medio de la selva, como Cristalino Lodge, que lleva a los visitantes a hacer tours y avistaje de fauna, como monos, iguanas, perezosos, ranas y más de 500 especies de aves. Rio Azul Jungle Lodge y Pousada Thiamaçu son más económicos, e igualmente ofrecen opciones de ecoturismo y pesca en el Río Amazonas.

Sin embargo, no solamente el Amazonas está bajo amenaza: todos los ecosistemas de Brasil enfrentan desafíos y podrían beneficiarse del turismo ecológico. Estos otros paisajes son tan espectaculares como la selva, y en muchos casos… tienen menos mosquitos.

La gran sabana de Brasil, que cubre más de 199.429.000 hectáreas, es fundamental para el medioambiente, ya que funciona como un conducto que lleva el agua del Amazonas y el Atlántico al resto del país… cumpliendo un rol esencial para los consumidores, para la agricultura y para la energía hidroeléctrica.

Ya que la sabana, conocida como el «cerrado» en Brasil, es una mezcla de bosque y otros paisajes, es más fácil convertir esta tierra a usos agrícolas, por lo que ha sido más severamente degradada que el Amazonas. Viajar a lugares como Pantanal puede colaborar en promover nuevas reservas naturales y la protección de estos ecosistemas.

Sé un consumidor ético

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A veces, sin embargo, el boicot es una opción. Quizás puedas convertirte en un consumidor consciente y boicotear la carne de res, la soja y otros productos agrícolas que se han cultivado en tierras recientemente deforestadas. Varios mayoristas y minoristas han respondido a las preocupaciones de consumidores en los Estados Unidos y Europa y se han negado a comprar tales productos, dice Sawyer. Sin embargo, su enfoque se ha centrado principalmente en los productos del Amazonas, y también debería incluir a los que son hechos con la deforestación del Cerrado, agrega el especialista.

Como viajeros, nosotros también somos «consumidores» y debemos tener cuidado. Si optamos por viajar a las áreas amenazadas de Brasil, tanto para mostrar nuestro aprecio por ellas como para generar un ingreso para las comunidades locales, debemos hacerlo con responsabilidad.

«Es una espada de doble filo», dice Thompson cuando habla de las comunidades indígenas que optan por abrirse al turismo. El dinero les ayuda a rechazar a los especuladores de la tierra, pero también en algunos casos amenaza su forma de vida tradicional. Es importante que los viajeros investiguen antes de ir. Thompson lo resume así: «No boicotee a Brasil. Sea consciente de sus elecciones y busque organizaciones que apoyen a las comunidades». También nos recuerda que usemos nuestras voces digitales con consciencia cuando mostremos nuestras experiencias disfrutando de la increíble belleza natural de Brasil. Así que empieza a planificar tu viaje… y, cuando llegues, toma muchas fotos.