Ya se acerca el Día de Muertos y, entre los muchos símbolos y tradiciones que rodean a este día en el que los vivos honramos a nuestros muertos y recordamos lo efímera que es la vida, se destaca con fuerza el personaje esquelético y festivo de la Catrina.

¿Pero quién es la Catrina?

 

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Vía: @culturacolectivanoticias

La Catrina encuentra su origen en la obra del gran artista, grabador, ilustrador y caricaturista mexicano José Guadalupe Posada (1851–1913), quien a través de sus calaveras (rimas satíricas ilustradas con figuras de esqueletos) expresó su profunda crítica social a las injusticias del porfiriato. Posada retomó la calavera, un símbolo que ya era utilizado desde tiempos prehispánicos, y le dio una nueva, colorida y larga vida.

 

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Crédito: José Guadalupe Posada, “Calavera Oaxaqueña” (c.1903)

Fue así como, en 1910 y junto con la revolución, nació el personaje de “la calavera garbancera”. El término garbancera hacía referencia a quienes renegaban de su cultura y se sentían más cerca de Europa. Su calavera maś famosa vestía entonces un elegante sombrero de plumas. Con ella, Posada plasmó un obituario en forma de sátira para las clases mexicanas empobrecidas que pretendían ser más de lo que eran, al sentirse más cerca de Europa que de su tierra y que renegaban de su sangre indígena.

“Remate de calaveras alegre y sandungueras, las que hoy son empolvadas garbanceras pararán en deformes calaveras” era el título de la publicación, que rezaba que “Hay hermosas garbanceras / de corsé y alto tacón / pero han de ser calaveras / calaveras del montón”.

Posada murió en la más absoluta pobreza, olvidado. Su reconocimiento fue póstumo y se debió en parte al rescate que otros artistas hicieron de su obra. Diego Rivera lo homenajeó en el mural «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central» (1948), donde retrató a José Guadalupe Posadas al lado derecho de la Catrina y, a su izquierda, puede verse a un pequeño Diego Rivera tomando la mano de la huesuda y parado delante de Frida Kahlo.

 

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En ese entonces, la palabra «catrín» hacía referencia a un hombre elegante, miembro de la clase privilegiada, y fue esta imagen la que caracterizó a la aristocracia mexicana de fines del siglo XIX y principios del XX. Por ello, al dotar Diego Rivera de una vestimenta lujosa a su “calavera garbancera”, este personaje pasó a llamarse catrina y, finalmente, se convirtió en un nombre propio.

De ahí a la fecha, el esqueleto más famoso del mundo dejó de vestir solo un sombrero de plumas (que simbolizaba sus aires de grandeza, ya que solo era huesos y un sombrero) para engalanarse, cada 1 y 2 de noviembre, con sus ropas más fastuosas. Puedes admirar esa obra de Rivera en el Museo Mural de Diego Rivera, en el Centro Histórico.

La obra de Posada es considerada hoy revolucionaria, además de brillante, porque creó un estilo que era independiente de los modelos estéticos europeos y que rescataba símbolos prehispánicos.

Photo: Rulo Luna Ramos

Crédito: Rulo Luna Ramos

Como verás, el origen de la Catrina no fue representar al Día de Muertos, sino caricaturizar a una clase social que estaba en decadencia. Sin embargo, los mexicanos supimos convertir a este personaje en lo más representativo de la fiesta del Día de Muertos y hoy en día es una tradición que hombres y mujeres, niños y niñas de todas las edades, maquillen sus rostros como una calavera y vistan elegantes ropas para encarnar, aunque sea por un rato, a la Catrina.

Photo: Rulo Luna Ramos

Crédito: Rulo Luna Ramos

Se le atribuye a Posada el haber dicho que «la muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera». Sin embargo, su calavera garbancera está cada día más viva y cada año surgen nuevas y creativas interpretaciones de este amado personaje.