Durante las últimas semanas el mundo se ha mantenido alerta por el brote del COVID-19, que ha sido declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Casi todos los países con personas afectadas han tomado estrictas medidas para prevenir el contagio y la propagación de la enfermedad, pero pareciera que al Coronavirus en México aún no lo tomamos en serio.

Este COVID-19 tuvo su primer brote en Wuhan, China, en diciembre del 2019 y se ha extendido por el resto del mundo a través del contagio por personas que interactuaron con personas infectadas. El virus se propaga a través de las gotículas procedentes de nariz y boca cuando una persona tose o exhala, por lo que es preciso mantenerse a más de un metro de distancia de una persona enferma.

Hasta el momento NO EXISTE ninguna vacuna ni medicamento viral específico para prevenir o tratar el COVID-19 y no hay pruebas de que los medicamentos existentes puedan hacerle frente a la enfermedad. Por lo anterior, es necesario fomentar las prácticas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, como mantener la higiene, evitar los lugares conglomerados y fomentar el distanciamiento social.

Sin embargo, los mexicanos no hemos tenido muy en cuenta estas medidas de prevención. El día 12 de marzo, por ejemplo, el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud Hugo López-Gatell expresó que «no se pretende restringir el acceso a nuestro país, no se cerrarán fronteras», argumentando las consecuencias negativas en temas sociales y económicos. También aseguró que no hay pruebas científicas que avalen que éstas medidas frenen de alguna forma el riesgo de transmisión.

Mientras tanto, en países como Italia y Suecia, han ordenado cerrar los comercios y no salir a la calle. El funcionario enfatizó que México puso atención a los vuelos procedentes de China y que reforzaría las medidas de revisión en los vuelos recibidos de diez países afectados.

Sin embargo, esta medida parece algo ligera en comparación con las medidas adoptadas por el vecino del norte, pues Donald Trump ordenó la suspensión de todos los viajes desde el continente europeo hacia EUA a excepción del Reino Unido, medida que tendrá una duración de al menos 30 días. Además, nuestro vecino del norte acaba de declarar el estado de Emergencia Nacional.

Ante estas declaraciones, el funcionario mexicano recordó que en el año 2009, la epidemia de influenza causó confusión y de inmediato se ordenó el cierre de la movilidad en la Ciudad de México y enseguida a la clausura de espacios públicos en todo el país. Señaló que aquellos criterios «estuvieron gobernados por el miedo y la política y no por la técnica», que hoy en día se puede construir un esquema más ordenado para la restricción de espacios públicos.

En este punto algunos culparán al gobierno por su postura, pero siendo justos, si el gobierno parece no tomar las medidas necesarias para la contención del Coronavirus en México, es tarea de los empresarios, organizadores de eventos y también de los posibles asistentes, la aplicación de las medidas sugeridas por la OMS.

En EUA varios eventos y festivales han sido cancelados, como South by Southwest y Coachela. Disneylandia y Disneyworld cerraron sus puertas hasta nuevo aviso y el estreno de “No Time To Die”, la nueva cinta de James Bond, fue aplazado hasta noviembre. Y también se han cancelado los eventos deportivos: la MLS fue suspendida por 30 días, mientras que la NBA y la liga de hockey sobre hielo suspendieron toda la temporada.

Mientras tanto en México, los eventos programados para las próximas fechas no han sido ni suspendidos ni cancelados y esto a los asistentes parece agradarles. El festival anual Vive Latino, por ejemplo, se ha mantenido firme respecto de su celebración. Sin embargo, algunas de las bandas confirmadas en su line-up han cancelados sus presentaciones.

Por otro lado, hay algunos organizadores más comprometidos con la salud de sus asistentes y cancelaron sus celebraciones como el Hellow Festival CDMX, el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, La Feria de Puebla, el Haru Matsuri Festival de Primavera, el torneo internacional de Tenis Guanajuato Open 2020, el San Luis Open Challenger, la Liga de Campeones de Concacaf, el Preolímpico de Guadalajara y la Semana del Cerebro.

A pesar de que hay muchas personas conscientes del riesgo, hay otras que parecen darle poca importancia. Corea del Sur ha seguido a rajatabla las prácticas sugeridas por la OMS y, tras días de acumular nuevos casos, ahora ha logrado una baja muy significativa de enfermos (por lo que los medios han bautizado su caso como “el milagro coreano”). Lo anterior gracias a un nuevo modelo adecuado para una pandemia en un mundo globalizado, algo de lo que muchos gobiernos podrían aprender. Para empezar, el gobierno retrasó una semana el inicio de semestre en todas las instituciones educativas.

Por otra parte, el sistema de salud de aquel país posee una gran capacidad para la realización de tests de laboratorio entre su población. En total, se han hecho tests a 189.236 personas, muy por encima de países como Italia con 49.937, España con 17,500 o el Reino Unido con 23,500. Esto quiere decir que, por cada millón de habitantes Corea, ha realizado 3,600 test, Italia 800, España 350 y Reino Unido 400.

A esto hay que sumarle que Corea cuenta con una gran capacidad para fabricación de pruebas PCR, que son pruebas para identificar gérmenes microscópicos causantes de enfermedades, llevando las cifras a la fabricación de 12,000 pruebas por día y hasta 20,000 en casos de urgencia.

Esto se debe a que el 20 de mayo del 2015 Corea detectó un brote de “Síndrome Respiratorio de Oriente Medio”, que también pertenece a la familia de los coronavirus. A raíz del crecimiento del brote se suscitó una obsesión por el gobierno coreano para localizar y aislar a los individuos infectados.

Por lo que hoy en día han colocado instalaciones temporales para la realización de tests y han realizado un posicionamiento GPS para el trazo de posibles contactos, algo que -según anunció Donald Trump esta tarde- es lo que se va a implementar en EUA.

Tan efectivos y minuciosos son los sistemas de Corea para la prevención del contagio del coronavirus que hoy en día pueden saber la localización de una persona infectada en cualquier día, a cualquier hora y en cualquier lugar.

En pocas palabras, la clave en Corea es la capacidad de diagnóstico.

Retomando una vez más el caso mexicano, el gobierno insiste en la capacidad de reacción de sus instituciones de salud, pues López Gatell señaló que en caso de una transmisión generalizada, el número de personas afectadas podría ascender a una tercera parte de la población total del país:

«Estaríamos hablando de 75 o 78 millones de personas infectadas, lo que no quiere decir ‘enfermas’. De ellas, unos ocho o diez millones podrían tener síntomas, de los que podríamos tener un 2-5 por ciento con enfermedad grave».

Hasta el momento, el índice global elaborado en Estados Unidos por el Centro Johns Hopkins de Seguridad Sanitaria y la organización Iniciativa de Amenaza Nuclear, señala a México como uno el país número 25 en la lista de los países mejor preparados para enfrentar una crisis de salud provocada por coronavirus lo cual parece apoyar la postura del gobierno. Sin embargo, eso estaría por verse. ¿Tú que crees?