En Colombia, la Noche de las Velitas es toda una tradición llena de luz, en más de un sentido. La tradición inicia la noche del 7 de diciembre, ya que el 8 de diciembre se celebra la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Aunque no todos saben el origen religioso de esta fiesta, es claro que para los colombianos tiene una connotación familiar y cultural. Creemos que todos, colombianos y no colombianos, deberían experimentar esta noche alguna vez en su vida, y aquí listamos algunas de las razones más importantes.

Comprobarás que es posible iluminar todo un país con velas y faroles.

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Las calles, los andenes, los balcones, las terrazas, los frentes de casas y edificios se iluminan con cientos de velas en todas las ciudades y pueblos de Colombia. Las velas iluminan hasta que el viento las apaga o simplemente se consumen con el paso del tiempo, mientras que aquellas protegidas del viento le dan vida a los faroles artesanales que sobresalen con sus variadas formas, materiales y colores.

Crédito: gabrielizalo

Además, iluminarás no sólo las calles, sino tu alma de gratitud y buenos deseos.

El significado e intención de cada vela encendida puede variar para cada persona, sin embargo, siempre está cargado de gratitud por lo recibido y de deseos del corazón. Es también un buen momento para recordar a esos seres queridos que ocupan nuestro corazón aunque ya no estén con nosotros.

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Darás inicio a la navidad como un verdadero local.

Entre familiares, vecinos y amigos se iluminan las calles y los barrios. Es un día para compartir y pasar tiempo juntos, rodeados de luz, cariño, espíritu navideño, actividades alrededor de las ciudades como coros musicales, presentaciones artísticas, fuegos artificiales y decoración navideña. Y como es oficialmente el inicio de la Navidad, no faltarán la natilla ni los buñuelos.

Podrás disfrutar al ver cómo se llena el cielo de colores desde un pueblo colonial.

Muchos lugares tienen espectáculos de juegos pirotécnicos en la Noche de Velitas, pero tal vez ninguno como el Festival de Luces en Villa De Leyva.

A tres horas de Bogotá, este pueblo colonial ubicado en el departamento de Boyacá le da vida a uno de los espectáculos de luces más coloridos del país. Su gran plaza principal -rodeada de casas de fachadas blancas y balcones, enmarcada entre montañas-, se llena de turistas mientras los polvoreros con más experiencia de la región participan en un concurso que evalúa la altura, sonido y luminosidad de su pólvora. Son tres días de presentaciones musicales, danza, coros navideños y mucha luz, no sólo de velas y faroles sobre sus calles empedradas, sino de una gran explosión de color en su cielo.

Verás a todo un pueblo expresar su creatividad, entre literalmente decenas de miles de faroles sobre sus calles.

En Quimbaya, Quindío, muy cerca de Armenia en el Eje Cafetero, sus cerca de 30 mil habitantes se unen para mantener una iniciativa comunitaria que empezó en 1982, el Festival de Velas y Faroles. Sus habitantes elaboran en comunidad faroles artesanales con una temática o diseño específico por cada cuadra. Hay de todos los tamaños y se pone a prueba su creatividad, que les da la posibilidad de ganar el concurso que da fin al Festival. El 7 y el 8 de Diciembre literalmente podrás caminar entre miles de faroles (alrededor de 40 mil) que iluminan al pueblo entero, mientras disfrutas de su comida, danza y otras muestras artísticas.

Aprenderás de mitos y leyendas locales, rodeado de algunos de los mejores alumbrados navideños.

Medellín tiene uno de los alumbrados navideños más lindos y coloridos del país. Tanto, que incluso fue reconocido por NatGeo como una de las mejores ciudades en el mundo para ver alumbrados navideños.
La Ciudad de la Eterna Primavera es también la casa del Desfile de Mitos y Leyendas, que se realiza el 8 de Diciembre para dar inicio a la Navidad. Aprenderás sobre personajes como La Patasola, el alma en pena de una mujer infiel que camina sin la pierna que su celoso esposo le quitó, mientras atrae a hombres en el camino. O la Llorona, otra alma en pena que llora y se lamenta por los caminos por la pérdida de sus hijos. También te cruzarás con El Sombrerón, un hombre a caballo con un gran sombrero que persigue borrachos y jugadores.


Fotografía por Juan Aristizabal, publicada en Festival de Mitos y Leyendas Comuna 5 – Medellín.

Todos ellos cobran vida en la piel de cientos de artistas que recorren la ciudad en comparsas de los característicos mitos y leyendas colombianos.

Verás un amanecer iluminado por velas y faroles.

En la mayoría de lugares del Caribe Colombiano, la celebración no comienza en la noche del 7 de Diciembre, sino un poco más tarde…
Los locales se levantan a las 3 de la madrugada del 8 de Diciembre (o muy posiblemente no duermen) y salen a las calles -a sus balcones, terrazas y al frente de sus casas- a encender velas que pondrán en los faroles que iluminarán hasta el amanecer. Esta tierra de alegría y fiesta no desaprovecha esta oportunidad para celebrar en grande con vallenato, champeta, u otros ritmos locales, comida, amigos y baile hasta el amanecer.

Pondrás a prueba tu creatividad fabricando tus propios faroles.

Faroles hay de todo tipo y se pueden comprar en cualquier lugar, incluso en las calles en época previa al Día de las Velitas. Los hay de cartón, cartulina, vidrio, papel celofán, papel seda, con algo de madera, de cartón corrugado para colgar, piramidales para poner en las aceras, o en forma de flor para enterrar en el jardín.

Hay quienes incluso los hacen con el fondo de las botellas plásticas de gaseosa dándoles forma de flor o adornándolos con motivos navideños. ¿Por qué no dejar volar tu imaginación y hacer tu propia versión de farol?

Si vives un Día de las Velitas en Colombia, seguro llenarás de color tus ojos y de luz tu alma.

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Crédito imagen de portada: Onkundi Nyabuto en Unsplash

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