Cada año, la Unesco nombra patrimonio de la humanidad —naturales o culturales— a un determinado número de lugares. Todos ellos tienen que cumplir una serie de requisitos para entrar en la lista de los elegidos, pero sobre todo deben tener un «valor universal excepcional». En 2018, fueron 13 las nuevas localizaciones que entraron en ese olimpo de los dioses, y son los siguientes:

1. Medina Azahara (España)

Abderramán III mandó construir la ciudad palaciega Medina Azahara en el año 936, como símbolo del poder religioso y político de su califato (el de Córdoba). Fue sede del califato hasta que, con el inicio de la guerra civil en 1010 fue abandonada y saqueada. Este enorme castillo en ruinas fue olvidado durante casi 1000 años, hasta que fue redescubierto a principios del siglo XX. El conjunto urbano completo cuenta con infraestructura como carreteras, puentes, sistemas de agua, edificios, elementos decorativos y objetos cotidianos. Proporciona un profundo conocimiento de la civilización islámica occidental de Al-Ándalus, ahora desaparecida, en el apogeo de su esplendor.

2. Oasis de Al-Ahsa (Arabia Saudita)

Con 2,5 millones de palmeras, Al-Ahsa es el mayor oasis del mundo.

En la península del este de Arabia, el mayor oasis del mundo ha sido un centro importante desde la era neolítica y lo sigue siendo hoy en día con sus exuberantes jardines, canales, manantiales, pozos, un lago de drenaje, edificios históricos, tejido urbano y sitios arqueológicos. Este paisaje geocultural único es un ejemplo excepcional de interacción humana con el medio ambiente.

3. Göbekli Tepe (Turquía)

Este templo de piedra, situado al sudeste de Anatolia en lo alto del Monte Germusse, se remonta a hace unos 11.500 años. Más antiguo aún que las herramientas de metal o incluso la cerámica. Estos recintos están formados por una serie de monumentos megalíticos circulares y rectangulares dispuestos en forma de recintos. Poseen pilares en forma de T con animales salvajes esculpidos que nos dan una idea de la cosmovisión y las creencias de los pobladores de la Alta Mesopotamia.

4. Pueblos cristianos ocultos en la región de Nagasaki (Japón)

Ubicados al noroeste de la isla de Kyushu, son 12 los lugares que conforman este conjunto: diez pueblitos y el castillo de Hara y su catedral. Su valor es haber sido testigos de las más antiguas actividades de los misioneros y colonos cristianos en el momento de su encuentro con Japón, así como de la posterior opresión sangrienta por parte del shogunato. Por fortuna, también se resarció esta etapa en una fase de revitalización de las comunidades cristianas tras el fin de la prohibición en 1873.

5. Ivrea (Italia)

A diferencia de muchos de los otros sitios en la lista, Ivrea no tiene varios siglos de antigüedad. Se trata de centro industrial situado en la región piamontesa que es un buen ejemplo de principios del siglo XX de la integración de la forma arquitectónica con la función de fabricación. Concretamente, fue el laboratorio de experimentación y producción de la empresa Olivetti, dedicada a la fabricación de máquinas de escribir, calculadoras mecánicas y computadoras de oficina. Además, el sitio incluye una serie de edificios destinados a albergar diferentes servicios administrativos y sociales, así como viviendas para el personal.

Diseñado por eminentes arquitectos italianos entre el decenio de 1930 y el de 1960, este conjunto arquitectónico es una plasmación de las ideas del movimiento comunitario (movimento comunità), cuyo objetivo era llevar a cabo proyectos sociales con una visión moderna de la relación entre la arquitectura y la producción manufacturera.

6. Monasterios de montaña Sansa (Corea del Sur)

Estos monasterios budistas se pueden encontrar en las las montañas del extremo sur de la península coreana. Construidos entre los siglos VII y IX, los siete monasterios siguen un formato similar típicamente coreano. Constan de un patio central cubierto denominado madang, que está flanqueado por cuatro edificios: la estancia de Buda, el pabellón, la sala de lectura y el dormitorio. Todos ellos son de una riqueza brutal en cuanto a su arquitectura, documentos y decoraciones. Siguen en activo y son lugares donde se practica a diario la religión budista.

7. Conjunto arqueológico fronterizo de Hedeby y la Danevirke ( Alemania)

Hedeby es un lugar arqueológico con estructura de pueblo: calles, edificios, cementerio y hasta un puerto, construido durante el primer milenio de nuestra era. Es llamativo que el lugar está rodeado por la Danevirke, línea de fortificaciones que atraviesa el istmo de Schleswig, que separa la Península de Jutlandia del resto de Europa. Hedeby fue un importante eje comercial entre Escandinavia y Europa, por un lado, y entre el mar del Norte y el mar Báltico, por otro lado. Si se trata de entender la evolución histórica y socioeconómica de Europa en la época de los vikingos, este lugar no tiene comparación posible con ningún otro.

8. Aasivissuit (Dinamarca)

Este vasto coto de caza ubicado dentro del Círculo Ártico, en el oeste de Groenlandia, ha sido un hogar estacional de inuit y paleo-inuit desde hace al menos 4200 años. La historia de este lugar, ligada a la de sus poblaciones indígenas, han configurado todo un paisaje cultural. Tanto los hábitos de caza de animales marinos y terrestres, sus migraciones estacionales como su intacto patrimonio cultural, están vinculados al clima, la navegación y la medicina.

Entre lo más característico, destacan sus casas de invierno, las huellas de las partidas de caza del caribú y los yacimientos arqueológicos de la cultura inuit.

9. Catedral de Naumburg (Alemania)

Los cimientos de la catedral de Naumburg se colocaron en 1028, pero, a medida que pasaron los siglos, la construcción de secciones posteriores comenzó a reflejar una creciente apreciación de la ciencia y la naturaleza, tal como se refleja en los objetos de arte que la salpican. Es un testimonio excepcional del arte y la arquitectura de la Edad Media. Su estructura románica, flanqueada por dos coros góticos, es muestra de un estilo de transición entre el final del estilo románico y el principio del gótico. El jubé (coro alto), así como las esculturas a tamaño real de los fundadores de la catedral, son obras de arte salidas del taller conocido con el nombre de Maestro de Naumburgo.

10. Paisaje arqueológico sasánida de la región del Fars (Irán)

El imperio sasánida se extendió una vez a lo largo de la provincia de Fars de Irán, y las ruinas de fortalezas, palacios y ciudades aún son testimonio de su gobierno de 434 años. Estos ocho sitios arqueológicos se encuentran en tres zonas geográficas: Firuzabad, Bishapur y Savestan. Es un conjunto de estructuras fortificadas, palacios y planos urbanos cuya construcción se remonta a los primeros y últimos momentos del imperio sasánida.

11. Conjuntos neogótico victoriano y art-déco de Mumbai (India)

En los siglos XIX y XX, un ambicioso proyecto urbanístico en Mumbai dio como resultado este conjunto de edificios públicos de estilo neogótico victoriano, en torno a la verde explanada del Gran Óvalo, al que vino a añadirse posteriormente un nuevo conjunto de inmuebles art-déco. Los edificios victorianos y góticos introducen elementos de la India, como balcones y porches, para adaptarse al clima local. Los diseños posteriores de art-déco se fusionaron igualmente con motivos puramente indios dando así origen a un estilo único en su género que más tarde se denominaría art indo-déco.

12. Sitio arqueológico de Thimlich Ohinga (Kenia)

En 2018 se reconoció también como patrimonio mundial, en este caso inmaterial, la técnica de construcción de la piedra seca, de lo que este sitio es un ejemplo. Se trata de los restos de un asentamiento humano fortificado, posiblemente del siglos XVI, que se cree que sirvió tanto para proteger a la población como al ganado. Está situado en la región del lago Victoria.

13. Qalhat (Omán)

Desde el siglo XI hasta el siglo XV, Qalhat fue una importante ciudad comercial en un puerto en la costa de Arabia. Qalhat se encuentra rodeada por murallas interiores y exteriores, así como los restos de algunas necrópolis situadas fuera de las fortificaciones. Sus restos arqueológicos son hoy en día un testimonio único en cuanto a los intercambios comerciales marítimos de la Arabia Oriental con el África del Este, el sudeste asiático, la India y China.