Es un poco paradójico: algunos de estos patrimonios inmateriales se disfrutan plenamente con los cinco sentidos 😉
Colombia cuenta con una agenda anual llena de eventos y celebraciones, más espacios increíbles y un sinfín de atributos más que no solo la vuelven atractiva para quienes la visitan, sino que hacen que la vida de los colombianos esté llena de color. Algunas de estas celebraciones y tradiciones han sido nominadas por la UNESCO como “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”, y aquí contamos de qué tratan.

1. El espacio cultural de Palenque de San Basilio

Aunque originalmente fue proclamado en el año 2003, fue inscrito en el 2008 en la lista de Patrimonios Inmateriales. Ubicado al sureste de Cartagena, el Palenque de San Basilio ha sido el único sobreviviente entre todas las ciudades fortificadas construidas por los esclavos en el siglo XVII. Esto le da mérito y lo ha convertido en un espacio cultural famoso.

Rituales complejos, preservados en celebraciones, dan testimonio de los diversos sistemas culturales y espirituales, según los cuales se entiende a la vida y a la muerte en una relación constante. Con expresiones musicales como el “Son palenquero” o el “Bullerengue sentado”, celebran matrimonios, bautismos, celebraciones religiosas, entre otros eventos.

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Otro aspecto esencial del Palenque de San Basilio es su lengua palenquera. Se la conoce como la lengua criolla de las Américas, ya que es una mezcla del léxico español con las lenguas bantúes. Además, sus raíces africanas se ven representadas en su base familiar, aspecto al que denominan “ma-kuagro”: el miembro del kuagro tiene responsabilidades y derechos en relación con los demás miembros del grupo.

Actualmente, el espacio del Palenque se encuentra bajo amenaza debido a las fluctuaciones económicas y diversos conflictos sociopolíticos que los afectan en gran manera.

2. El carnaval de Barranquilla

Inscrito también en el año 2008, el Carnaval de Barranquilla se celebra anualmente durante los cuatro días antes de Cuaresma. El evento, famoso mundialmente, está lleno de expresiones coloridas, tradiciones culturales y danzas.

Barranquilla tiene tradición de ser un centro de comercio de toda Colombia, y esto ha posibilitado el mestizaje de culturas europeas, amerindias y africanas. Bailes como el congo son de origen africano, el mico y las micas viene de las Américas y el paloteo es de origen español. TODOS se hacen presente para brindar un espectáculo único durante toda la celebración del carnaval.

La música del carnaval de Barranquilla es bien variada. Vas a escuchar cumbia, porro, puya… y tus oídos serán invadidos por tambores, maracas e instrumentos de viento junto a un entorno adornado por carrozas, máscaras, sombreros y demás. Otra característica importante de este carnaval es que las representaciones musicales y teatrales se enfocan en la política o en los acontecimientos del día a día, con un tono satírico y burlesco (propio del carnaval).

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3. Las procesiones de Semana Santa de Popayán

Forman parte de las más antiguas conmemoraciones propias de la tradición de Colombia y fueron inscritas en el 2009 como Patrimonio Inmaterial de Colombia. Son cinco las procesiones que se llevan a cabo, entre el día martes hasta el sábado, antes de la Pascua de Resurrección. Todo el evento es en honor a la Virgen María, Jesucristo, la Santa Cruz, el Santo Entierro y la Resurrección, y sucede a lo largo de dos kilómetros en el centro de la ciudad.

Lo más representativo de estas procesiones son las estatuas de los pasos, que están hechas a partir de madera.


Datan de finales del siglo XVII, adornadas con arreglos complejos y ornamentales florales. Verás a lugareños y visitantes tomando infinita cantidad de fotografías, mientras se hace el recorrido de fieles creyentes vestidos con hábitos religiosos para la ocasión.

La atmósfera se nutre de olor a incienso y el sonido de los cantos entonados de fondo. Los preparativos del festejo se desarrollan a lo largo de todo un año, de parte de vecinos, autoridades municipales, miembros de la Junta Permanente pro Semana Santa y otros organismos. Todo esto con el objetivo de convocar a visitantes de todas partes del mundo y de fortalecer la identidad de la población local.

4. El Carnaval de Negros y Blancos

Inscrito también en el año 2009, el Carnaval de Negros y Blancos surgió de las tradiciones de andinos e hispanos. Es una gran celebración que se lleva a cabo en San Juan de Pasto, al sudoeste de Colombia, desde el 28 de diciembre hasta el 6 de Enero de cada año.


Comienza con el Carnaval del Agua: el primer día de esta celebración, las calles y casas son rociadas con agua para entrar en una atmósfera lúdica. Luego se realiza el Desfile de Años Viejos el 31 de Diciembre, en el que las personas recorren cada lugar con muñecos y monigotes satíricos referentes a la política, personalidades más destacadas del día a día y demás eventos cotidianos. Todo finaliza con la cremación del Año Viejo.

Lo que más llama la atención de esta celebración es que acentúa la importancia de la igualdad y de la unión entre todos los ciudadanos. En los últimos dos días, los participantes se colocan maquillaje negro el primer día y maquillaje blanco el segundo día, como símbolo para expresar el deseo de construir un espíritu de tolerancia y respeto entre todos.

5. El sistema normativo de los wayuus, aplicado por el pütchipü’üi (“palabrero”)

Los wayuus tienen un sistema para tratar los diversos conflictos que puedan surgir y alcanzar la armonía por medio de la reconciliación. Ese sistema es el que ha sido reconocido por UNESCO, inscrito en el año 2010 como Patrimonio Inmaterial.

La comunidad de los wayuus se encuentra entre Colombia y Venezuela, exactamente en la Península de La Guajira. Su conjunto de principios, ritos, procedimientos y demás aspectos positivos de su sistema normativo es admirable. Rige los patrones sociales y espirituales de su comunidad, y sus principios de reparación y compensación pueden servir de modelo para muchas otras sociedades en la actualidad.

Lo encargados del sistema de reparaciones son los pütchipü’üis o “palabreros”, autoridades de la comunidad que cuentan con experiencia en la solución de problemas, conflictos y demás inconvenientes que puedan suceder en un clan matrilineal wayuu. El sistema funciona así: cuando surge un problema, tanto ofensores como ofendidos se lo comunican al pütchipü’üi, quien examina la situación y comunica la resolución del conflicto a través de medios pacíficos como símbolos, collares confeccionados a partir de piedras preciosas, sacrificio de cabras, vacas u ovejas, entre otros. Hasta los crímenes más grandes pueden resolverse de manera pacífica según lo que indique el pütchipü’üi.

6. Los conocimientos tradicionales de los chamanes jaguares de Yuruparí

Los chamanes jaguares de Yuruparí cuentan con un rico calendario de rituales ceremoniales, a partir del cual llevan a cabo actividades de sanación de enfermos, prevención de enfermedades y revitalización de la naturaleza, entre otros temas de índole espiritual. Las danzas y canciones forman parte del ritual, creando una atmósfera única y llamativa durante todo el proceso.

Inscrito como Patrimonio Inmaterial por la UNESCO en 2011, los conocimientos tradicionales de los chamanes jaguares de Yuruparí sintetizan el patrimonio étnico de aquellas poblaciones asentadas a la orilla del río Pirá Paraná, al Sudeste de Colombia.

Las trompetas de Yuruparí, por ejemplo, representan la encarnación del mítico Yuruparí Omnipotente, una anaconda que pudo vivir como una persona según el mito. Cada grupo de etnias resguarda las trompetas de Yuruparí, ya que forman parte esencial del ritual Hee Biki. En dicho ritual, se procura transmitir a los jóvenes hombres el conocimiento, la preservación de la salud y del territorio, y en el caso de las jóvenes mujeres, se transmite el cuidado de los niños, la preparación de alimentos, y proceso del embarazo, entre otras cosas.

7. Fiesta de San Francisco de Asís en Quibdó (Colombia)

Mejor conocida como la Fiesta de San Pancho por los citadinos de Quibdó en Colombia, la celebración manifiesta la religión popular. Se lleva a cabo desde el 3 de Septiembre hasta el 5 de Octubre en doce barrios de origen franciscanos.

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Inscrita como Patrimonio Inmaterial por la UNESCO en 2012, la ciudad de Quibdó mantiene viva la tradición de la Fiesta de San Pancho. La música de chirimía brinda un aire de festejo al dar comienzo la Misa Inaugural Católica, luego se abre paso a un desfile de tipo carnavalesco por la tarde. Carrozas, altares, ornamentos e indumentarias comparten el ser una explosión de colores. Algunos de los valores destacados por la fiesta son la cohesión social y el respeto hacia la naturaleza.

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8. Música de marimba y cantos y bailes tradicionales de la región colombiana del Pacífico Sur y de la provincia ecuatoriana de Esmeraldas

Esta distinción de la UNESCO es compartida entre Colombia y Ecuador. Lo llamativo de la música de marimba es que tanto hombres como mujeres cantan poemas y relatos al mismo tiempo que mueven rítmicamente el cuerpo. Los eventos que se llevan a cabo con esta música tradicional pueden ser de carácter religioso o ritual, de culto a los santos o para despedir a los muertos, o simplemente para celebrar la vida.

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Un xilófono hecho en madera de palma con tubos de bambú es la base de esta música, que también se acompaña con maracas y tambores. Cualquier persona puede practicar la marimba, sin distinción de sexo o de edad. De hecho, es común que personas mayores transmitan sus conocimientos de la música de marimba a los más jóvenes, para fortalecer el sentido de pertenencia al territorio tanto como las arraigadas prácticas culturales.

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9. El vallenato, música tradicional de la región del Magdalena Grande

No se puede cerrar el tema del Patrimonio Inmateriales de Colombia sin antes mencionar el vallenato. Este género musical surgió en el norte de Colombia, gracias a la fusión de diversas expresiones y sonidos culturales, como los cantos de los esclavos africanos, las canciones de vaqueros del Magdalena Grande, las danzas indígenas de la Sierra Nevada de Santa María, la poesía española y los instrumentos europeos.

Festival del Vallenato. Crédito: policiacolombia

Un aire de alegría, humor, sarcasmo, nostalgia, entre otros sentimientos, surgen con la letra y ritmo de un vallenato. Y la necesidad de bailar muchas veces, ya que “cuando estoy en la parranda, no me acuerdo de la muerte” 😉

Puedes leer sobre los sitios naturales y bienes culturales nombrados como Patrimonio de la Humanidad en Colombia haciendo clic aquí.