Para que un lugar sea declarado patrimonio de la humanidad debe cumplir una serie de requisitos que establece la Unesco, como por ejemplo «aportar un testimonio único o al menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización existente o ya desaparecida; u ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico, tecnológico o paisaje, que ilustre una etapa significativa de la historia humana». Requisitos que cumple a la perfección el poblado de Los Millares en Almería. Además aquí tienes estas 11 razones para convencerte de por qué este enclave arqueológico merece esta certificación.

1.

El poblado estuvo habitado durante 1000 años, entre 3200 y 2200 a.C aproximadamente, y llegaron a vivir en él unas 1500 personas.

2.

Los restos arqueológicos del espacio funcional del poblado han demostrado que tenía una desarrollada estructura y un gran entramado, teniendo en cuenta que data del periodo Calcolítico —Edad del Cobre o Eneolítico, posterior al Neolítico y anterior a la Edad de Bronce—, caracterizado por el uso de los primeros metales por parte de la humanidad. Es decir, época en la que se introduce la metalurgia en las herramientas y demás utensilios de uso diario del hombre.

3.

Los yacimientos arqueológicos del periodo Calcolítico más importantes de la península ibérica hallados a día de hoy son el castro de Leceia en Barcarena (Lisboa), el de Vila Nova en Vila Nova de Sao Pedro (Lisboa) y Los Millares en Almería. El enclave arqueológico de Los Millares, además, se considera uno de los asentamientos europeos más importantes de la Edad del Cobre debido a su complejidad arquitectónica y extensión.

4.

El poblado se distribuye en 150 hectáreas sobre una meseta en forma de espolón formada por el río Andarax y la rambla de Huéchar. Esto le confiere un gran valor como emplazamiento de defensa, ya que el único acceso fácil era por el oeste. Está compuesto por 13 fortificaciones ubicadas en diferentes trazados montañosos cercanos, una necrópolis con tumbas colectivas y cuatro líneas de murallas concéntricas en la acrópolis.

5.

La cultura de la civilización de Los Millares se extendió por todo el sureste peninsular hace 5.000 años. Se han encontrado yacimientos relacionados con esta cultura en la zona oriental de la provincia de Granada, en Murcia y al sur de la provincia de Alicante. Aunque en la actualidad el suroeste peninsular es la zona más árida de Europa, se sabe que durante el III milenio a. C. esta zona era mucho más fértil, por lo que facilitaba el desarrollo y la vida de los asentamientos.

6.

La civilización del periodo Calcolítico estaba en proceso de jerarquización. En Los Millares se puede apreciar este proceso con mucha claridad, ya que los enterramientos no eran todos iguales. Algunos presentan una mayor superioridad arquitectónica. No todas las tumbas halladas contienen los mismos tipos de ajuares, por ejemplo, y las tumbas más ricas se encuentran cerca de la muralla.

7.

La necrópolis del poblado de Los Millares está formada por más de 80 enterramientos de gran tamaño y distribuidos en diferentes grupos según las relaciones sociales y parentesco familiar. En su mayoría están compuestos por una cámara circular de entre 3 y 6 metros de diámetro. Algunos de ellos contienen nichos laterales en su interior y para acceder hasta la cámara hay que pasar por un corredor que a veces también presenta camaretas en los laterales. En cada tumba hay enterrados hasta un máximo de 100 personas, orientadas hacia la salida del sol. La necrópolis se localiza fuera del poblado y ocupa unas 13 hectáreas.

8.

La arquitectura del poblado presenta varias características particulares. Las viviendas eran de planta circular sin compartimentos diferenciados en el interior y de entre 2,5 a 6 metros de diámetro. Se pueden distinguir entre viviendas civiles y edificios de uso público. Además cuenta con otro tipo de construcciones para diferentes usos, como por ejemplo las relacionadas con el almacenamiento de agua.

9.

La actividad económica y de subsistencia era principalmente la agricultura de cereales, pero también practicaban la caza de animales salvajes como ciervos, jabalíes y conejos y eran ganaderos de bóvidos y équidos.

10.

En Los Millares también fabricaban sus propios utensilios del hogar, como cerámicas y vasijas, algunas decoradas con motivos simbólicos. Útiles domésticos tallados en sílex, como hachas y azuelas. Y trabajos relacionados con la metalurgia, como la producción de puntas de flechas. También en este poblado se ha observado un amplio desarrollo del trabajo metalúrgico al hallarse un espacioso taller con el que se cree la existencia de artesanos especialistas dedicados a estas funciones. Para algunos investigadores, la metalurgia en Los Millares está considerada como el motor del cambio social.

11.

Las cuatro murallas que tiene el poblado de Los Millares se distribuyen en tres líneas concéntricas que rodeaban el asentamiento humano. La situada más al exterior cuenta con un foso excavado en la roca de 400 metros de longitud con dos puertas principales. Y la situada más al interior tenía la función de ciudadela. La del medio contaba con un edificio en la zona más alta que podría ser un palacio o templo, con sistemas de almacenamiento de agua y con restos de antiguas canalizaciones de agua. Los 13 fortines están situados en las zonas montañosas más próximas.