Nezahualcoyotl falleció en 1472, en el año 06 pedernal. Tenía 70 años de edad y hacía 41 que era tlatoani de Texcoco. Su muerte, que dejaba un vacío irreparable, presagiaba el principio del fin de las culturas del México antiguo y anunciaba la hecatombe del mundo indígena, que culminaría 47 años después con la llegada de los europeos a América.

Entre algunas de sus creaciones poéticas se encuentran tres en especial que pueden catalogarse como lúgubres profecías. En ellas retrata la situación en la que se verá envuelta su gente en un futuro no muy lejano.

 

 

CUANDO TE HAYAS IDO DE ESTA VIDA…

Cuando ya te hayas ido de esta vida a la otra,
oh rey Yoyontzin,
vendrá tiempo en que serán deshechos
y destrozados tus vasallos,
quedando todas tus cosas en las tinieblas del olvido.
Entonces, de verdad, no estará en tu mano el señorío y el mando,
sino en la de dios.

Y esto digo:
entonces serán las aflicciones, las miserias, las persecuciones
que padecerán tus hijos y nietos,
y llorosos se acordarán de ti,
viendo que los dejaste huérfanos
en servicio de otros extraños
en su misma patria, Acolhuacan,
porque en esto vienen a acabar los mandos,
imperios y señoríos, que duran poco y son inestables.

 

 

EN TAL AÑO COMO ESTE

En tal año como este,
se destruirá este templo que ahora se estrena,
¿quién se hallará presente?,
¿será mi hijo o mi nieto?
Entonces irá a disminución la tierra
y se acabarán los señores
de suerte que el maguey pequeño y sin razón será talado,
los árboles aún pequeños darán frutos
y la tierra defectuosa siempre irá a menos;
entonces la malicia, deleites y sensualidad
estarán en su punto
y se darán a ellos desde su tierna edad hombres y mujeres,
y unos y otros se robarán las haciendas.
Sucederán cosas prodigiosas,
las aves hablarán
y en ese tiempo llegará el árbol de la luz
y de la salud y el sustento.
Para librar a sus hijos de estos vicios y calamidades,
hagan que desde niños se den a la virtud y trabajos.

 

 

CANTO A NEZAHUALCOYOTL

(Preludio de un poeta)

Ya se disponen aquí nuestros tambores,
ya hago bailar a águilas y jaguares.
Ya estás aquí en pie, Flor del Canto.
Yo busco cantos, son nuestra dicha.

Oh príncipe mío, Nezahualcoyotl,
ya te fuiste a la región de los muertos,
al lugar de la incierta existencia,
ya para siempre estás allí.

(Nezahualcoyotl)

Al fin allá, al fin allá,
yo Nezahualcoyotl llorando estoy,
¿Cómo he de irme y de perderme
en la región de los muertos?
Ya te dejo, mi Dios por quien se vive,
tú me lo mandas, he de irme y perderme
en la región de los muertos.

(Canto de otro poeta)

Sólo los cantos son nuestro atavío,
destruyen nuestros libros los jefes guerreros.
Que aquí haya gozo,
nadie tiene su casa en la tierra,
tenemos que dejar las fragantes y olorosas flores.

Nadie dará término a tu dicha,
oh tú, por quien todo vive.
Mi corazón lo sabe, por breve tiempo
tienes todo prestado, oh Nezahualcoyotzin.

No se viene aquí por dos veces,
nadie tiene su casa en la tierra,
no por segunda vez venimos a la tierra.

Yo, cantor, lloro al recordar a Nezahualcoyotl.

(Monólogo de Nezahualcoyotl)

Hay cantos floridos: que se diga
yo bebo flores que embriagan,
ya llegaron las flores que causan vértigo,
ven y serás glorificado.

Ya llegaron aquí las flores en un ramo:
son flores de placer que se esparcen,
llueven y se entrelazan diversas flores.
Ya retumba el tambor, sea el baile,
con bellas flores narcóticas se tiñe mi corazón.

Yo soy cantor: flores para esparcirlas
yo las voy tomando gocen.

Dentro de mi corazón se quiebra la flor del canto,
ya estoy esparciendo flores.

Con cantos alguna vez me he de amortajar,
con flores mi corazón ha de ser entrelazado.
¡Son los príncipes, oh reyes!

Por eso lloro a veces y digo:
La fama de mis flores, el renombre de mis cantos,
dejaré abandonados alguna vez,
con flores mi corazón ha de ser entrelazado.
¡Son los príncipes, oh reyes!