En México, cuando sabemos que a alguien le ha ido muy mal y, a pesar todos los esfuerzos y las buenas intenciones, le vuelve a ir pésimo, lo más seguro es que le recomendemos a viva voz: ¡Más te vale irte a hacer una limpia a Catemaco!

​Es un lugar rodeado de una exuberante vegetación tropical y sus principales fiestas religiosas son el día 2 de febrero (Feria de La Candelaria) y del 4 al 16 de julio (Fiesta de la Virgen del Carmen).

Lo más interesante es que Catemaco es reconocido a nivel nacional​ e internacional como la capital mundial de la brujería, y el primer viernes de marzo suelen reunirse ahí los más grandes brujos del planeta, en el Congreso Internacional de Brujería.

En la época prehispánica, los grandes sacerdotes y brujos tenían una posición social y cultural muy elevada. Algunos historiadores hablan de que los mexica tenían clasificados cerca de 40 diferentes tipos de curanderos, los cuales eran muy respetados y reverenciados por sus mágicas habilidades y conocimientos. Entre los olmecas, una de las civilizaciones más antiguas que habitó en lo que ahora es Veracruz, también se les respetaba y veneraba.

Con la conquista, se dio la llegada de africanos que eran comercializados como esclavos, al igual que en Cuba y Haití. Al realizarse las mezclas culturales, no tardó en darse paso a una serie de creencias sobre el mundo de los espíritus que dieron como resultado a los actuales brujos de Catemaco. La religión católica se mezcló con las creencias africanas (de las que derivaron también la santería cubana y el vudú haitiano), el curanderismo mexica y las antiguas tradiciones olmecas.

Entre los brujos también hay diferentes especialidades y en la región los más conocidos son:

Brujos blancos y brujos negros

Los primeros son considerados buenos y cercanos a Dios y los segundos recurren al tan temido diablo. Se cree que los brujos negros trabajan con fuerzas negativas y los magos blancos recurren a ángeles y santos para procurar la intervención divina, a fin de sanar el espíritu y el cuerpo, detectar si el individuo ha sido hechizado, curar de espanto o atraer la prosperidad, entre otras cosas. La llamada magia negra se utiliza para hacer un mal a alguien, vengarse de un mal amor o enemigo, arruinar a la competencia y tantas maldades como se te ocurran.

Los culebreros

Curadores de la mordedura de la serpiente, son especialmente bien reconocidos y aceptados en la región, debido a su variedad de serpientes venenosas.

Los yerberos

Toman ventaja de la producción medicinal de las plantas de toda la región.

Los hueseros

Se trata de quiropráctico sin estudios de medicina, también siguen siendo populares.

Las parteras tradicionales

Con conocimiento heredados de generación en generación, se han convertido sobre todo en enfermeras profesionales. Son respetadas y de gran importancia en las comunidades.
Creas o no en el tema, lo que sí es una realidad es que entre Catemaco y la región de los Tuxtlas existe una gran diversidad de plantas medicinales y la población tiene mucha experiencia y conocimiento de su uso y efectos desde tiempos ancestrales. Los habitantes confían en estas plantas para el tratamiento de múltiples dolencias.

Pero Catemaco no es solo magia y esoterismo y lo que verdaderamente te va a hechizar es su gastronomía, su gente y que está rodeado de una flora y fauna muy diversa, que lo hace un excelente destino para disfrutar una vacaciones geniales. Aquí te comparto una lista de experiencias que debes vivir en Catemaco.

El Salto de Eyipantla

Es un paraje a 12 kilómetros de Catemaco, con una cascada con una espectacular caída de 50 metros, que en la época prehispánica era conocida como el Paraíso del Tlalocan o Señor de las Lluvias. Recuerda que Tláloc era el dios del agua y se consideraba que esta era su casa. La vista es tan hermosa que en este lugar se han filmado películas como Apocalypto (2006) y numerosos comerciales y videos.

Crédito: @RocktheTraveller

La isla de los changos

En 1974, la Universidad Veracruzana (UV) introdujo en una isla de la Laguna de Catemaco, monos macacos (Macaca arctoides), nativos del sureste de Asia en peligro de extinción, para realizar estudios de investigación científica.

En 1987, se re-introdujo una colonia más en otra de las islas. La principal es la isla Tanaxpillo denominada “Isla de los Changos”, habitada por más de 60 macacos en semilibertad. Hasta ahí llegan lanchas con cientos de turistas que parten de Catemaco para ver a estos monos gritones. Para su observación se recomienda utilizar binoculares y no acercarse demasiado o desembarcar, porque pueden ser agresivos.

Reserva de la Biosfera de la Tuxtlas

Alberga una enorme biodiversidad debido a su posición geográfica y a la configuración del terreno. Es una de las zonas más lluviosas del país, lo que da lugar a una compleja red hidrológica.

En la región de Los Tuxtlas se reportan 565 especies de aves (40 por ciento son aves migratorias de norteamérica); 139 especies de mamíferos; 166 especies de anfibios y reptiles; 109 de peces y 1117 especies de insectos. Respecto a la flora, tiene cerca de 3 mil de especies representativas y endémicas, como el palo de Perdiz, el pochote, el higuerón, la higuera dorada, el mastate y la chaca.

El área fue decretada como Reserva de los Biósfera el 23 de noviembre de 1998. Dentro de la Reserva se pueden realizar varias actividades de ecoturismo. Te sugiero que si planeas visitarla, te contactes con un operador.

La Laguna de Catemaco

Ubicada a 340 metros sobre el nivel del mar es alimentada por los arroyos que descienden de la sierra. Desde el Malecón en Catemaco podrás tomar una lancha para pasear a tu antojo.

Reserva ecológica de Nanciyaga

Un centro ecoturístico en medio de la selva tropical, rodeado del lago, todo en armonía con la naturaleza. Este lugar turístico cuenta con 12 cabañas para hospedarse y organiza recorridos a la selva en donde además de la belleza natural, podrás admirar esculturas de reproducciones prehispánicas. El lugar también tiene temazcal, masajistas, mascarillas y baños de barro y, por supuesto, limpias espirituales.

Playas

Aquí también puedes disfrutar del sol y el mar. Las más visitadas son Montepío, Toro Prieto, Hermosa, Los Órganos, Punta Puntilla, Roca Partida, Puerto Balzapote y Costa de Oro, ubicadas a 40 kilómetros al norte de Catemaco.

Laguna de Sontecomapan

En este centro ecoturístico comunitario gozarás de una de las maravillas de la naturaleza veracruzana. Alrededor del corredor de colinas volcánicas podrás visitar manglares observando la rica flora y fauna que habita en ellos. Es un lugar ideal para paseos en kayak, en lancha o para dar largas caminatas en sus playas.

Después de tanto paseo y caminatas, ¡estarás hambriento! La cocina de Catemaco es deliciosa y variada, producto de la mezcla de la cocina indígena, española y africana.
¿Qué tal te caería un chilpachole de yuca y unos frijoles aromatizados y sazonados con hoja de acuyo?

Si de tamales se trata, te recomiendo los morados, los de masa, los mimilos (tamales dulces), los tamales de capita (de frijol, calabaza y piloncillo).

¡Tendrás que dejar espacio para las pellizcadas!

Si de pescado y mariscos se trata, te sugiero la mojarra de Tachogobi con chile piquín verde o en chile limón.

De postre, café de olla y algunos de los riquísimos dulces regionales.

Para terminar, no debes perderte la magnífica basílica en la plaza principal del poblado, dedicada a la Virgen del Carmen. Es considerado un destino clave para el turismo religioso, ya que recibe muchos peregrinos de Veracruz, Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas y Puebla. La gran diferencia con otras iglesias no solo del país sino del mundo es que, antes de entrar, hay vendedores que ofrecen a los peregrinos manojos de albahaca y otras yerbas, que los devotos llevan a la estatua de la virgen para que los bendiga y así agitarlas luego sobre sí mismos en forma de ritual de limpieza. Un claro ejemplo de sincretismo mágico-religioso.

Te aseguro que Catemaco te hechizará a tal grado que desearás regresar una y otra vez, hasta que finalmente deba aceptar que la magia de Catemaco ¡sí surte efecto!