Artista, creativa, original, irreverente, revolucionaria. Estas palabras describen a nuestra gran Frida Kahlo, una mujer que construyó su personaje a través de su pintura y a través de su manera de vestir. La ropa para esta legendaria artista se convirtió en un medio para expresar sus sentimientos, sus dolores, sus sueños y sus ideas.

Su espíritu rebelde la impulsaba a vestirse de una forma totalmente personal, desafiando la moda y costumbres de su época, buscando la provocación, y con ello, ser el centro de atención allá donde iba. Fue ícono de la moda durante el siglo XX, pero incluso hoy en día su estilo sigue estando presente, sirviendo como inspiración para grandes editoriales de moda, inclusive inspirando grandes colecciones de diseñadores como Riccard Tisci, Valentino o Jean Paul Gaultier. Sin duda, la mexicana ha sido y seguirá siendo musa para muchas mujeres alrededor del mundo.

Pero ¿cuáles son las piezas claves que definieron este estilo tan único? Para entenderlo, tendremos que sumergirnos en cada uno de sus detalles. Pieza por pieza, de pies a cabeza. ¡Vamos!

 

1. Pinceladas a Color

Si hablamos de Frida, lo primero que vendrá a tu cabeza será el color. Desde el rojo carmín en sus labios hasta los morados, azules y amarillos que venían en sus faldas y listones. Sin importar si era invierno o primavera; las combinaciones de los diferentes matices, de colores primarios como complementarios, siempre conseguían dar un gran impacto visual paso a paso.

 

2. México en la Piel

Frida vestía siempre con moda folclórica mexicana, con hermosos bordados florales y étnicos. La pintora siempre fue una mujer adelantada a su tiempo. No sólo por su forma de pensar y de vivir, también fue precursora de la moda étnica, mostrando al mundo su fascinación por la rica y colorista indumentaria de las tribus indígenas mesoamericanas, las cuales se desarrollaron desde época prehispánica. Una maravillosa y avanzada industria artesanal, rica en recursos técnicos y tintóreos. En su guardarropa se encontraban desde rebozos y huipiles bordados hasta el hermoso traje de Tehuana, pieza preferida en su guardarropa. Claro, todos y cada uno de ellos bordados a mano.

 

3. Corona a la reina

Las trenzas en el cabello siempre han estado presente a lo largo del tiempo en diferentes eras. Sin embargo, hay un peinado icónico que siempre nos remitirá a una grande del arte. La corona de trenzas, rodeaban la cabeza de Frida, las cuales siempre iban adornadas con listones de colores llamativos y ornamentadas con tocados de flores. Los tocados usualmente eran de flores naturales de la temporada, desde grandes rosas hasta girasoles. Elemento natural que significativamente le daba vida y mayor presencia a todo su vestuario.

 

4. ¿Menos es más? No para Frida

Collares, pulseras, anillos, aretes, diademas y tocados. Todo se llevaba al mismo tiempo y entre más grande mejor. Los ornamentos que siempre la acompañaban eran muy vistosos y aquí no había reglas. Piezas extravagantes de joyería como maxi collares llenos de color de metal o tejidos, hacían conjunto con grandes aretes. Además, siempre llevaba en su mano izquierda el reloj de su padre y en la derecha pulseras artesanales.

 

5. La búsqueda de lo andrógino

Por más irónico que suene, además de faldas, telas vaporosas, bordados y flores, Frida fue de las primeras en arriesgarse en usar la moda andrógina. Muchas veces, fue vista con atuendos de hombre y se sabe que le encantaba usar las camisas de su Diego. Sin embargo, este estilo se vio más frecuente en etapas especiales en su vida, como cuando se separó de Diego. Pero gracias a ella, hoy en día podemos considerar que las camisas y pantalones estilo boyish a veces son más sensuales e interesantes que escotes y vestidos cortos.

Así que, ¡no más secretos! Si eres de aquellas mujeres valientes, apuesta por su look o algún elemento que lo conforma y apuesto que sin duda no pasarás desapercibida.