1. Más de 300 días de sol al año

Por supuesto, por ese maravilloso clima con más de 300 días de sol al año. Cuando la luz brilla dan ganas de salir a la calle o al campo y disfrutar, y aquí se puede hacer todo el año. Además, Málaga apenas tiene invierno: cada año hay dos o tres semanas de frío, teniendo en cuenta que en la capital a bajar de diez grados ya le llaman frío.

2. Pasión gastronómica…


La gastronomía es otro de los factores a tener en cuenta. Sus diez estrellas Michelín son solo la punta del iceberg para los amantes de la buena cocina. Y más allá de modernidades, la tradición sigue estando presente en platos como el gazpachuelo, el potaje de hinojos o las famosísimas sardinas.

3. …Y espetos a dos euros


Este argumento basta por sí solo para dejarlo todo e irse a Málaga a vivir. Porque en los barrios de Pedregalejo y El Palo, al este de la ciudad, es fácil encontrar esas sabrosas sardinas asadas por apenas dos euritos. Una caña, vistas al mar… ¿se necesita algo más?

4. Muchas málagas dentro de Málaga


Nos explicamos: la geografía ha hecho que la provincia de Málaga sea de lo más variada. Si en la Axarquía hay clima subtropical y también una montaña que supera los dos mil metros de altura, en Ronda hay una ciudad bellísima y bosques de castaños, en Antequera una rica y fértil vega junto a las curiosas formas de las piedras de El Torcal y en la Costa del Sol… ahí, todo lo que necesites.

5. Una de mar y montaña


Otra de las grandes características de Málaga: la provincia tiene 184 kilómetros de costa para disfrutar el Mediterráneo en calas escondidas y playas con todos los servicios para turistas; pero también es una de las tres provincias más montañosas de España. La libertad de poder elegir es siempre un argumento a tener en cuenta.

6. Por su calidad de vida


Málaga siempre está en el top ten de mejores ciudades europeas para vivir que elabora el Eurobarómetro. Y no sólo por su clima o su geografía, ahí influyen la seguridad, el empleo o la vivienda. ¡Sobran los motivos!

7. Multitud de sonrisas

Un estudio del Instituto de Investigación de la Felicidad desveló en 2018 que Málaga es la ciudad del mundo en la que más se sonríe. Y se contagia, así que aquí es más fácil ser feliz.

8. Multitud de propuestas culturales

Con 37 museos hay opciones para todos los gustos. Para el arte contemporáneo del Pompidou, para descubrir las maravillas artísticas de Rusia en el Museo Ruso, adentrarse en el apasionante trabajo de Picasso, visitar el Museo del Vino para conocer la larga tradición vinícola de la provincial, el Museo del Vidrio, el Thyssen, el de la Semana Santa… ¡Hay para todos oiga!

9. Infinitos pueblos para perderse…

Salares es uno de ellos, con poco más de 200 habitantes, al pie de un paraje natural y una torre mudéjar maravillosa. También lo es El Acebuchal, aldea de Cómpeta pero cerca de Frigiliana, uno de los pueblos más bonitos de España. En Júzcar te puedes convertir en pitufo y en Alpandeire conocer a unas momias. Y así, hasta 103 municipios.

10. …y mil singularidades únicas

Pasear a cien metros de altura por el Caminito del Rey, saborear una curiosa zanahoria morada o un queso de almendras sin leche, admirar pinturas rupestres realizadas hace 60.000 años, sorprenderse con los Dólmenes de Menga y Viera, acercarse a la única iglesia mozárabe del siglo IX, perderse por un bosque de abetos prehistóricos, la locura del Castillo de Colomares… ¿aún necesitas más razones?

11. Las posibilidades de escapar… ¡para volver!


El aeropuerto de Málaga posee conexiones directas con más de cien ciudades en todo el mundo. Así que siempre es posible una escapada para viajar, conocer otros lugares… y querer volver a casa porque, como en Málaga, no se vive en ningún sitio.