Crédito: JuaneDC

1. ¿No te da miedo?

¿Miedo de qué? ¿De que me roben, me secuestren, me pierda, me engañen, me estafen? Bueno, a todos nos puede pasar. Por eso leemos las noticias, estamos al tanto de lo que sucede en el mundo, sabemos a qué abstenernos, tomamos las medidas básicas de seguridad, nos cuidamos y despejamos de la mente cualquier pensamiento negativo o fatalista. Somos viajeras, no heroínas, y siempre da cosquillas en el estómago enfrentarnos a un destino nuevo; siempre nos asaltará la duda, pero eso no es impedimento para dejar de movernos. Sabemos que hay riesgos y somos capaces de enfrentarlos.

 

2. ¿No te aburres sin hablar con nadie?

¿En serio? Viajar solas nos desarrolla una habilidad increíble de hablar hasta con las piedras. Estamos atentas a todas las historias que van sucediendo alrededor; hablamos y mucho, hacemos amigos y los extrañamos después como si los conociéramos de toda la vida. ¿Que a veces necesitamos estar en silencio? Claro, para eso también nos vamos solas: para abstraernos, pero no nos olvidamos del mundo.

 

3. ¿De qué estás huyendo?

De gente como tú, nada más.
Basta de pensar que viajamos solas porque no nos adaptamos a la realidad, porque tenemos un daño emocional grandísimo que debemos sanar en el camino, porque somos rebeldes. Viajamos porque no sabemos o no queremos quedarnos quietas. Es cierto que los viajes son terapéuticos y amplían la mente, pero también viajamos porque podemos estar con nosotras mismas, ser dueñas absolutas de las decisiones que tomamos en el camino y volver con una carga de curiosidad inmensa que nos hará salir una y otra vez.

 

4. ¿Duermes en habitaciones donde también hay hombres?

Sepan que las habitaciones mixtas en los hostales son más económicas que en las que solo se quedan mujeres. Y mientras más personas en el mismo cuarto, más barato es el costo por noche. Sí, dormimos en la misma habitación con hombres que no conocemos y lo seguiremos haciendo. No se preocupen en vano, en serio.

 

5. ¿Y dejas corazones rotos por todos lados?

A ver, podemos compartir el cuarto, pero eso no significa que terminaremos dándonos un baño juntos y compartiendo la cama también. Si eso es lo que realmente queremos, lo dejaremos saber. Aunque la idea de conseguir el amor de tu vida en un viaje es muy romántica -y nos puede pasar- muchas de las que viajamos solas estamos en alguna relación, o comprometidas o simplemente, no vamos en ese ánimo de romper corazones. Somos viajeras, nos interesa el mundo y no tanto las telenovelas.

 

6. ¿Cómo haces para viajar tanto?

Trabajamos y ahorramos exactamente igual que haces tú para comprarte lo que quieres. Solo que creemos que invertir en un viaje nos dejará muchas más ganancias que acumular cosas materiales. Detrás de cada viaje hay un esfuerzo para gastar solo lo necesario.

 

7. ¿No te pesa mucho la mochila?


Sí, como unos 12 kilos, pero puedo cargarla, caminar con ella distancias largas, descansar y seguir. Si eso parece un trabajo muy arduo para una mujer… no hay más nada que hablar contigo.

 

8. ¿No es peligroso si te pierdes?

Perderse es siempre una opción latente en cada viaje y suele ser apasionante, porque te hace llegar a lugares que no tenías planeado ver. Afortunadamente, hay un montón de aplicaciones en las que podemos trazar rutas y consultar mapas offline para solucionar estos detallitos. Si vamos a un sitio muy remoto, tomaremos la previsión de dejarlo saber y de buscar guías apropiados para la travesía. Además, les impresionaría saber que hay un montón de gente dispuesta a ayudar solo porque te ven viajando sola y no lo toman como un síntoma de debilidad, ni sienten que necesitan protegernos.

 

9. ¿Y cómo haces, estando tan solita, si no entiendes el idioma?

Crédito: blaguer

¡Lo mismo que haría si estuviera acompañada!
Hacer señas, reírnos, dibujar, intentar descifrar lo que nos dicen e inventarnos la manera de decirlo nosotras. La barrera del idioma se solventa con creatividad.

 

10. ¿No te parece que te vas por mucho tiempo?

¿Y a ti no te parece que llevas mucho tiempo en el mismo lugar?

Estar solas nos da la libertad absoluta de decidir qué hacer con nuestro tiempo y hacer del viaje lo que mejor nos parezca. El tiempo lo decidimos nosotras también.

 

11. ¿Y si en vez de hacer “eso”, por qué no mejor haces “esto otro”?

Gracias, apreciamos tu ayuda y tus sugerencias; las anotaremos, porque recibimos con alegría todos los tips y trucos que nos quieran dar. Pero recuerda que viajamos solas porque nos interesa mucho la experiencia: la de perdernos y llegar a sitios que no teníamos planeados, la de dormir incómodas a veces, la de salir de nuestra zona de confort y explorar más allá de lo obvio. No nos insistan demasiado… ¡porque haremos todo lo contrario! Queremos viajar a nuestro propio ritmo porque ahí está lo nuevo, lo divertido, la esencia que nos mantiene moviéndonos de esta manera.