1.

Uno de los objetivos de la colonización fue despojar a los pueblos invadidos y vencidos de su memoria histórica y sus conocimientos ancestrales. Para comenzar, se propusieron imponer la visión hispanista, vigente hasta nuestros días, de que ellos, los españoles, habían traído la «civilización, la cultura, la religión, el arte y la educación» a nuestro pueblo. Y así pues, consideraron necesario destruir todo vestigio de «atraso, paganismo diabólico y oscurantismo primitivo» de los pueblos colonizados.

 

2.

Así, desde el siglo XVI se afirma que los antiguos mexicanos carecían de pensamiento filosófico estructurado y refinado. Los “nativos”, para los conquistadores, habían llegado a poseer una transfigurada religión politeísta por la cual adoraban al agua, al viento y al sol, sacrificaban bellas doncellas a quienes les extirpaban el corazón en sanguinarias ceremonias, y transcurrían su vida apenas ocupados en los trabajos agrícolas y las guerras tribales.

 

3.

Así como no se podría entender la cultura grecolatina sin filósofos como Sócrates o Platón, la india sin el budismo y el hinduismo y la china sin el taoísmo y el confucionismo, el México Antiguo y el México contemporáneo no se pueden comprender sin el pensamiento tolteca. El análisis se queda apenas en la superficie de una arqueología estéril, o el surrealismo de las culturas populares.

 

4.

Por supuesto que existió dicha filosofía: La Toltecáyotl es la expresión más inmediata de este legado y adormecido conocimiento milenario. Ella se asocia a los toltecas, los hombres y mujeres de conocimiento del esplendor del México antiguo. Representa el fruto más importante y decantado de nuestra civilización. Es la que nos da cohesión y pertenencia para aspirar a un sólido futuro en los tiempos por venir.

 

 

5.

El concepto “Toltecáyotl” nos remite a lo perteneciente y característico de los habitantes de una Tollan, una ciudad. Los relatos en náhuatl nos dicen que la Toltecáyotl comprende los mejores y más importantes logros del ser humano en sociedad: artes y urbanismo, escritura, calendario, centros de educación, saber acerca de la divinidad, conocimiento sobre las edades del mundo, los orígenes y el destino del hombre, y enfatiza la formación de «rostros propios y corazones verdaderos».

 

6.

Al referirse la Toltecáyotl a los atributos de los constructores de metrópolis, mucho tiene en común con los aspectos histórico y antropológico del concepto de «civilización» en la cultura occidental. Debemos recordar que la palabra civilización proviene de civitas en latín (ciudadanía), y Toltecáyotl viene de tollan (metrópoli).

 

 

7.

La palabra “tolteca” deriva del náhuatl toltecatl, que originalmente designa a los moradores de los llamados Tollan, pero que después, durante la época mexica, pasó a ser sinónimo de artesano o artista. Por lo tanto, el término “tolteca” puede ser aplicado indistintamente como sinónimo de culto o artista. De hecho, el primer diccionario náhuatl, redactado a mediados del siglo XVI por el padre Molina, traduce Toltecáyotl como “arte para vivir”.

 

8.

Es por esto que, más que una etnia, “tolteca” era un grado de conocimiento de los hombres sabios del México Antiguo, y la Toltecáyotl era el conjunto de los logros sociales, científicos, artísticos y espirituales acumulados durante milenios por los pueblos de Anáhuac.

 

9.

Según la memoria histórica de los pocos escritos que quedaron, a los toltecas se les recuerda así: «En verdad muchos de los toltecas eran pintores, escribanos de códices, escultores, trabajaban la madera y la piedra, construían casas y palacios, eran artistas de la pluma, alfareros…En verdad eran sabios los toltecas, sus obras todas eran buenas, todas rectas, todas bien planeadas, todas maravillosas…Los toltecas eran muy ricos, eran felices, nunca tienen pobreza ni tristeza. Los toltecas eran experimentados, acostumbraban a dialogar con su propio corazón. Conocían experimentalmente las estrellas, les dieron sus nombres. Conocían sus influjos, sabían bien cómo marcha el cielo, cómo da vueltas». (Informantes de Sahagún, Códice Matritense).

 

 

10.

Sin embargo, profundizando el concepto -y de una manera descolonizada- podríamos afirmar que la Toltecáyotl comprende los conocimientos, prácticas y sabiduría implicados en la búsqueda de la trascendencia de la vida material para alcanzar la realización espiritual. En ello se equipara al conocimiento de los egipcios, chinos e indios, que en el vértice superior de su desarrollo civilizatorio procuraron trascender la muerte física para penetrar en los insondables misterios de la espiritualidad.

 

11.

Para los toltecas «ésta no es nuestra verdadera casa», sólo es un paso a la «vida eterna».

¿Acaso de verdad se vive en la tierra?
No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí.
Aunque sea jade se quiebra,
Aunque sea oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra,
No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí.»
(Ms. Cantares mexicanos)

 

12.

Según los toltecas, existieron antes cuatro intentos infructuosos del ser humano en la búsqueda de la perfección. Tras cada intento la Tierra fue destruida por pavorosos cataclismos. De acuerdo a su saber vivimos en el Quinto Sol o intento por alcanzar el equilibrio o perfección. Según las profecías toltecas, el final del Quinto Sol está cerca. Tras él nacerá el Sexto Sol, de plenitud y equilibrio. ¡Ya llega!