Compartiendo la pertenencia a los Estados de México y Morelos, al pie de los cerros Ocuilan y Alumbres se encuentran las Lagunas de Zempoala, “lugar de muchas aguas”, enclavadas en los verdes valles del Parque de 4670 hectáreas. Decretado “Nacional“ en 1947, constituye al día de hoy una de las 114 áreas naturales protegidas de la República.

A la laguna mayor, “Compila”, se llega de varias formas y eso depende del plan que se tenga en mente, pero lo que más vale la pena, y por mucho, es hacer la “circunvalación” a pie. El auto se puede dejar en el módulo de control de la CONANP, a escasos 50 metros de la carretera, e iniciar el recorrido por la franja izquierda de la laguna. Las apacibles veredas colmadas de pinos, encinos y oyameles bordean el cuerpo de agua dejando entrever magníficas postales del cuerpo de agua, los valles y las montañas vecinas. No hay pierde: por el sendero marcado se llega, en unos 45 minutos, a la zona de servicios ecoturísticos.

A la distancia se aprecia lo que parece una playa, pero de pasto y que en lugar de palapas ostenta cabañitas que durante el fin de semana venden quesadillas de todo tipo y paseos a caballo. El lugar es vasto y ofrece muchas más posibilidades: un pequeño museo, arroyos, paredes para escalar, pista de bicicletas y un boscoso sendero de 2 kilómetros de largo. Además, hay muchas rutas para subir alguno de los cerritos aledaños y abandonarse a la contemplación de un paisaje encantador.

Digno de resaltar es el Proyecto Ecoturístico Comunitario del Pueblo Tlahuica de San Juan Atzingo que ha hecho de la laguna Tonatiahua, “Espejo del sol”, un espacio excepcional para la conservación y el ecoturismo. Cuenta con una oferta de zonas para acampar, sanitarios ecológicos, senderos interpretativos, renta de kayaks, así como supervisión y vigilancia dentro de un marco de equidad y respeto a la naturaleza.

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