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1.

El taoísmo es una filosofía de vida promovida por Lao Tsé y cuyas principales enseñanzas se concentran en el libro Tao Te King.

 

2.

Tao significa principio u origen.

 

3.

Para los taoístas, cada cosa está animada por dos fuerzas: el yin y el yang. El primero, pasivo y fértil, está asociado con la naturaleza femenina y el segundo, positivo y activo, representa la esencia masculina.

 

4.

Las relaciones sexuales entre dos amantes se centran en la unión de los principios del yin y el yang, y la exploración de la energía sexual constituye una poderosa llave para la apertura y el crecimiento espirituales.

 

5.

El arte del Tao consiste en descubrir los velos que nos separan del amor que ya habita en nosotros y, a partir de ese amor, conectarnos con nuestros compañeros, en una danza de entrega y de comunión con el amor cósmico.

 

6.

¿Cómo llegamos a este estado de amor puro? Mediante la respiración y la meditación. La sexualidad del Tao se trata de ingresar a ese estado meditativo cuando hacemos el amor (¡no dejen de leer los tres ejercicios prácticos al final del artículo!).

 

7.

Cuando meditamos trascendemos la mente y estamos en contacto directo con el alma y el espíritu. Cuando esa meditación va acompañada del amor y del encuentro sexual, el cuerpo se eleva hasta alcanzar su potencialidad sensorial más plena, convirtiéndolo en una manifestación física del espíritu.

 

8.

Los ejercicios y las respiraciones del Tao también son para personas que no tienen pareja. Al practicarlos, puedes lograr conocerte mejor y aprender qué es lo que te gusta.

 

9.

Hay que entender que la energía sexual de la mujer funciona de manera muy diferente a la del hombre. Su excitación sexual comienza por las emociones y se centra en el corazón, pues el amor es fundamental en ella para la excitación. Antes de emprender el acto sexual, la mujer desea sentirse protegida y cuidada.

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10.

Sólo después de un extenso y placentero juego previo sobre diversas zonas erógenas de su cuerpo, la mujer estará lista para el orgasmo. El orgasmo femenino no se localiza en los genitales, sino que se extiende por todo su cuerpo.

 

Ejercicios:

Los participantes de los talleres que dicto realizan ejercicios meditativos que tienen como fin el sentirse y el aceptarse primero a uno mismo, para luego compartir la esencia de amor con una pareja. Aquí comparto con ustedes unos ejercicios muy simples y gozosos para hacer en pareja 🙂

 

1.

Busquen un momento adecuado, una habitación tranquila, y creen el ambiente que les sea más propicio para el amor (pueden usar música, prender velitas o aromatizar con aceites esenciales). Siéntense en un lugar cómodo, uno frente al otro, lo más cerca que puedan. Pueden estar vestidos o desnudos.

La respiración durante todo el ejercicio va a ser con la boca abierta, inhalando y exhalando por la boca (no teman hacer sonidos con sus exhalaciones, tienen que oírse). De esta manera, la energía fluye incesantemente de manera circular.

Una vez que estén cómodamente sentados, cierren los ojos por unos minutos y respiren (siempre por la boca). Luego mírense a los ojos y, sin decir ni una palabra, sólo comunicándose con la mirada, pídanse permiso para acceder a sus templos.

Cuando ambos sientan que se han dado los permisos necesarios, cierren nuevamente los ojos y uno de ustedes va a empezar a tocar a su pareja con las puntas de los dedos, sintiendo su cuerpo, que está listo para recibir todo su amor.

Empieza por tocar sus manos, sus brazos, los hombros, el cuello. El toque es lento y suave, son caricias que no esperan nada a cambio y cuyo fin es dar por el placer de dar y de compartir. Se repiten las mismas caricias, pero con la palma de la mano.

Y luego es el turno del otro miembro de la pareja de hacer lo suyo. Recomiendo que pasen al menos diez minutos cada uno explorando de esta manera el cuerpo del otro (¡aunque claro que pueden tomarse el tiempo que gusten!).

Cuando los dos hayan pasado por esta experiencia de reconocimiento, se acariciarán mutuamente, respirando todo el tiempo como les enseñé (inhalando y exhalando con fuerza por la boca).

Les recomiendo que, una vez que hayan completado este ejercicio, pasen al segundo.

 

2.

Este ejercicio es parecido al primero, pero aquí ambos van a estar desnudos y acostados. Pueden utilizar un aceite o crema de su elección.

Al igual que en el primer ejercicio, creen un ambiente que les resulte propicio para el encuentro amoroso. La respiración va a continuar siendo por la boca.

Uno de ustedes se recuesta boca abajo con los ojos cerrados. El otro le dice al oído “Aquí estoy, mi amada/o, listo para ti, te amo” y, luego de colocarse crema o aceite en sus manos, empieza a tocar a su pareja con las puntas de los dedos. La espalda, los brazos, los hombros, las caderas, las piernas. Repite el recorrido una vez más, pero con las palmas de las manos. Y finalmente repite el ejercicio en la parte frontal de su amante. Al terminar le susurra al oído “Gracias amada/o por permitirme sentir tu templo. Te amo”.

Luego será el turno del otro amante de explorar. Y terminarán los dos haciendo el amor. Créanme que, sin importar cuántas experiencias hayan tenido antes, luego de tomarse el tiempo para sentir a su pareja como lo harán con estos ejercicios, cada vez que hagan el amor va a ser como la primera vez.

 

3.

El hombre tiende a excitarse más rápido que la mujer y, a veces, su impulso es eyacular cuando tal vez la mujer no está lista. Mediante ciertas prácticas del Tao (respiraciones, ejercicios con el centro Huiyin, etc), el hombre puede controlar y retrasar su eyaculación -¡o tener un orgasmo sin ni siquiera eyacular!- y así, amorosamente, esperar a su pareja para fundirse los dos en el orgasmo.

Es fundamental aprender estos ejercicios de manera presencial, en el marco de un taller, por ejemplo. Te recomiendo que averigües en tu zona, seguramente hay algunas clases disponibles, o puedes escribirme para obtener más información sobre los talleres que imparto 🙂

¡Bienvenidos al camino de la sexualidad amorosa y cósmica!