La comunidad de San Crisanto está ubicada a 51 kilómetros al este de Puerto Progreso. Un grupo de emprendedores de la comunidad decidió aprovechar los recursos naturales del lugar, sus ojos de agua, la sorprendente fauna y los cenotes, y, a fuerza de machetes, abrió una serie de canales a través de los manglares.

Para llegar hay que tomar la carretera que viene desde Mérida y, antes de entrar, desviarse por mano derecha justo antes de llegar a la gasolinera. Sigue hasta Uaymitun y, luego de pasar el puerto de Telchac, viene el poblado de San Crisanto.

 

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San Crisanto es una villa de pescadores muy amables y alegres que con gusto te llevarán en una aventura ecoturística que ellos mismos organizarán para ti.

El recorrido entre cenotes y ojos de agua, donde puedes nadar entre los peces, se realiza en lanchas de fondo plano, impulsadas por un guía con un largo palo. ¡Es una especie de Venecia versión tropical! Si lo pides, hasta es posible que tú puedas ser quien guíe el bote, aunque te advierto que es muy cansador para los brazos inexpertos.

 

 

La ruta principal te lleva al cenote Dzonot-Tzik (Cenote Bravo), un ojo de agua dulce y cristalina, donde por efecto del huracán Isidoro quedaron atrapados algunos sábalos, que con los años han crecido más de 60 cm y con los que puedes nadar tranquilamente.

 

 

Durante el recorrido por esta serie de canales, podrás observar el mangle, escuchar el canto de los pájaros y ver los peces que ahí habitan, ya que el agua es totalmente transparente y tiene una profundidad de sólo 25 centímetros. Con un poco de suerte también podrás ver tortugas y pequeños lagartos.

 

 

El costo del recorrido es mínimo: unos 50 pesos por persona, y como se trata de una cooperativa, estarás ayudando a la comunidad.

 

 

Los ejidatarios tienen plena conciencia de la importancia de sus recursos naturales, de tal forma que realizan trabajos de rehabilitación con el aporte de trabajo voluntario. Se ofrecen pláticas a los alumnos de las escuelas y se trabaja con las mujeres de la comunidad, ya que son un factor importante en el cambio de la vida comunitaria.

 

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No olvides llevar tu cámara, un sombrero o gorra, tu traje de baño, binoculares, repelente de insectos (ecológico) y agua purificada.

 

 

La lista de especies que puedes encontrar en San Crisanto es larga: hay 137 especies reportadas. Las más conocidas son: cocodrilo de pantano, mapache, venado cola blanca, oso hormiguero, tepezcuinte, garza blanca y morena, kuka (garza conchera), pájaros carpinteros, mojarra, poecillas, belizanos, platerito (Leh-jabin en maya) y bagres.

 

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Vivir el atardecer en San Crisanto es algo inolvidable ya que el alejamiento del mar forma un gran playón de más de 300 metros a lo largo de la costa, y unos 100 metros mar adentro. Esto ocurre todos los días generalmente a partir de las 6 y alcanza su plenitud a las 10 de la noche. El lugar es ideal también para acampar.

 

 

Si no quieres acampar o no cuentas con el equipo, puedes alojarte en las chozas ecológicas “Kanab-Nah” (Casa del Mar) construidas con el estilo tradicional de vivienda maya y ubicadas a la orilla del mar.

 

 

Además, la comunidad cuenta con más de tres kilómetros de hermosas playas frente a un mar tranquilo, cuyas tonalidades de verde y azul cambian conforme va transcurriendo el día. ¡En verdad vale la pena hacerte un tiempo para disfrutarlas!